Es la primera vez que un medicamento destinado a prevenir la infección por VIH es aprobado para su uso y posterior comercialización, por lo que al parecer la apuesta al éxito de este nuevo fármaco es grande. Según el comunicado de la FDA este nuevo logro de la ciencia denominado “Truvada” podrá ser utilizado por aquellas personas que tienen un alto riesgo de exposición al VIH y por quienes mantengan relaciones sexuales con parejas que conviven con el virus. Asimismo, destaca que Truvada debe utilizarse dentro de un plan de profilaxis preexposición que incluye el uso de preservativos y de pruebas de detección del virus.

No es un secreto que los esfuerzos para obtener una solución médica preventiva al VIH datan de los inicios de la epidemia y evidentemente esta información resulta extremadamente interesante para el mundo. Lo contraproducente es la forma como se ha difundido la información: masivamente, sin ningún tipo de filtro y esto, de algún modo, contribuye a la desinformación respecto al uso y los efectos del fármaco.

Ya muchos critican los efectos negativos que podría tener este anuncio. Para algunos expertos Truvada podría crear una falsa sensación de seguridad frente al VIH y esto tendría consecuencias fatales. Ni hablar de los efectos médicos secundarios asociados al uso incorrecto del fármaco.

Sucre Carias, neurocientista y ex consultor nacional sobre política institucional de la Coalición ONG SIDA de la República Dominicana opina: “Ciertamente se ha trabajado desde hace años en la búsqueda de una solución al problema de la prevención del VIH. En nuestro caso, en República Dominicana, gracias al trabajo realizado desde el Centro de Orientación e Investigación Integral (COIN) y el Centro Dermatológico se han  realizado esfuerzos en ese sentido; no obstante, el anuncio de este nuevo fármaco puede resultar peligroso porque puede provocar una sensación de falsa salvación. Es necesario tener más información y profundizar sobre este hallazgo que, sin lugar a dudas, representa un avance, pero periodísticamente y científicamente la información debe ser mejor tratada. Esto podría provocar conductas desenfrenadas que, lejos de contribuir, podrían traer problemas y provocar un caos.”

Las experimentaciones con este y otros fármacos similares han sido extensas. De hecho, muchos de ellos son utilizados como antirretrovirales. El mismo comunicado que anuncia la incorporación legal de Truvada ofrece datos de un estudio realizado en 2010 que indica que Truvada puede reducir entre un 44% y un 73% la transmisión del VIH entre parejas sexuales serodiscordantes (aquellas en las que uno de sus miembros vive con VIH).

Personalmente, me preocupa el efecto psicológico que puede provocar esta noticia. En mi opinión, la baja percepción de riesgo de gran parte de la población -en especial las personas jóvenes- siempre ha sido una variable de impacto en los altos índices de infección por VIH.

Ojalá estemos presenciando el nacimiento de una verdadera respuesta preventiva al VIH y que, lejos de causar mayores complicaciones, este proceso que inicia con el anuncio de la FDA llegue a feliz término. Quién sabe, quizás estemos presenciando el nacimiento de un mundo sin VIH y sin SIDA.

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