La crisis de liderazgo parece ser el talón de Aquiles de la sociedad civil latinoamericana. Violeta Ross, integrante de la Red de personas viviendo con VIH de Bolivia (REDBOL), hizo un profundo e interesante análisis que comenzó con un interrogante: ¿quién tiene la voz en la crisis financiera y de liderazgo en VIH?

Para empezar, Violeta propuso definir de quién es la voz:

- De quien monopoliza el conocimiento de los temas: el egoísmo en el manejo de la información hace que pocas personas tengan voz.

- De quien habla inglés: la participación en convenciones internacionales suele estar dominada por este idioma y las personas bilingües tienen la herramienta para poder participar.

- De quien tiene los contactos correctos aunque esta persona no haya sido elegida democráticamente.

- De quien acumula poder: el manejo del poder es moneda corriente en el activismo para perpetuar líderes.

- De quienes se fragmentan excesivamente: el principal riesgo de la especificidad es perder ‘el todo’ de la cuestión.

- Y finalmente, quien logra tener la voz es aquel que maneja las tecnologías de la información (correo electrónico, redes sociales, etc.)

Imagen gentileza de Violeta RossLa expositora señaló que existen aún diversas poblaciones que no tienen voz, como por ejemplo los niños y niñas viviendo con o afectados por el VIH; los adultos mayores (su representación es nula en todos los espacios); las personas en situación de calle; los hombres heterosexuales (su voz básicamente no existe, no hay trabajo con hombres heterosexuales, muchos siguen pensando en que el VIH es cuestión de gays); las personas con discapacidades; y cualquier grupo en situación de vulnerabilidad social (consumo problemático de drogas o alcohol, por ejemplo) ya que sus capacidades se ven cuestionadas a la hora de ocupar espacios.

La importancia de tomar la voz está en que lo que no se pronuncia no existe. El lenguaje y la enunciación construyen realidades y una demanda de reconocimiento de la existencia de esa realidad. La voz pública es un elemento típicamente dominado por el machismo, por tanto, es un desafío extra para las mujeres ocupar espacios de visibilización. La voz es un campo de lucha.

La voz debe ser tomada con un respaldo de liderazgo democrático y transparente. Estas cuestiones hacen mucho más legítimo el rol del portavoz. La persona que tiene la voz siempre debe ser susceptible de rendir cuentas, puesto que casi todo el tiempo está hablando en nombre de una comunidad. Que las personas sepan qué se dijo en nombre de ellas es un deber de los líderes. El uso de la voz debe ser estratégico y también se debe saber escuchar. El intercambio es siempre más rico que el discurso unilateral.

Hablar con el respaldo de la comunidad es menester para poder ejercer un buen rol de liderazgos. Esto lleva a que nuestro discurso debe estar solventado en el análisis exhaustivo de las necesidades de la población a ser escuchada. El poder actuar con respaldo nos dará una seguridad de desarrollo personal y grupal.

Violeta explicó que la rendición de cuentas con la comunidad es fundamental para evaluar y sostener los liderazgos. En Bolivia se usa una técnica denominada “pecera”, mediante la cual se expone a un líder y se le cuestiona sobre su gestión. Pasada esta evaluación se decidirá si la persona sigue o no ejerciendo su rol.

Una responsabilidad de los líderes es el desarrollo de liderazgos a su alrededor. Un líder único es solamente un caudillo que pone en riesgo todo su proyecto por la falta de sostenibilidad ante cualquier eventualidad que lo invalidara. Compartir la información y capacitar a otras personas es un deber de los líderes para que las causas trasciendan a las personas. La cuestión del liderazgo es temporal y si la idea es trascender, necesariamente hay que tener la capacidad de formar y unir voces.

Todos los artículos pueden ser compartidos y publicados siempre que sean citados los datos de la fuente.