Sebastián Godoy es Licenciado en Fonoaudiología y es el coordinador del área de jóvenes de MUMS (Chile). MUMS (Movimiento por la Diversidad Sexual) es un grupo de personas de diversas identidades sexuales cuyo propósito es promover los derechos civiles y humanos de la diversidad en todas sus aristas. Además es representante de la JLU (la red de Jóvenes Latinoamerican@s Unid@s en respuesta al VIH/SIDA) por Chile. Se presentó en la mesa “Jóvenes y acceso universal: la revolución de los derechos sexuales y reproductivos” y disertó sobre los desafíos de la educación sexual en Chile.

Sebastian Godoy (MUMS/Red JLU-Chile), Genny Quelca (REDBOL-Bolivia) y Pavel Smith (Coalición Panameña por la Educación Integral en Panamá)

Sebastián hizo un breve contexto de la situación chilena: el VIH aparece como en casi toda Latinoamérica entre los años 1984 y 1986 aproximadamente y es conocida como la peste gay. Al ser reconocida como una epidemia de una población específica, no recibe apoyo desde el gobierno. Bien sabemos que el VIH no discrimina sexo, género ni edad y debe ser abordado de manera específica para cada población.

En el país trasandino, el 96% de la transmisión del virus se da por vía sexual. Al 2010, 24.014 personas estaban diagnosticadas con el virus y de cada 7,5 hombres que viven con VIH hay una mujer (razón 7,5:1). Cada 5 hombres gay, al menos uno vive con VIH. Producto de la baja percepción del riesgo, tan solo el 25% de los hombres gay se han realizado el test de ELISA (estos datos son resultado de una encuesta realizada por MUMS en 2011).

El gobierno chileno opina que la información que se ofrece sobre prevención es suficiente. Sin embargo, han retirado recientemente de circulación la llamada Enciclopedia del sexo de las escuelas primarias del país. Este material es una guía para el abordaje de la sexualidad. El argumento esgrimido para retirarlo fue que “se tratan temas de sexualidad de manera inadecuada para el contexto educativo.”

En Chile hay seis planes de educación sexual y las escuelas tienen autonomía para elegir qué plan aplicar. El contenido y las formas varían sustancialmente entre unos y otros, desde aquel que reconoce cuestiones de género e igualdad hasta el más conservador que habla de la homosexualidad como un trastorno patológico. Los antecedentes de estigma y discriminación hacen que el interés por trabajar en pos de los programas disminuya.

La baja percepción del riesgo es compartida por todos los grupos vulnerables, que además se ven afectados por el estigma y la discriminación: “Son considerados como aquellos que “propagan la peste y hay un discurso castigador de la promiscuidad”, asegura Sebastián. Los jóvenes son los más afectados. Para responder a esta realidad se promueve la información, la sensibilización y el empoderamiento de los y las jóvenes para así lograr incidir en las políticas públicas en materia de salud y educación.

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