Qué debe saber el infectólogo sobre hepatitis B y C, de qué mueren los pacientes que no mueren de SIDA, resistencia a los antirretrovirales, qué nos dicen las nuevas guías de tratamiento, la industria y el futuro de la terapia antirretroviral, estrategias de comunicación para la incidencia, eficacia, brechas y dificultades en legislaciones comparadas, diversidad sexual y ciudadanía igualitaria, estrategias de testeo, mujeres y vulnerabilidad, fueron algunos de los temas tratados en los simposios que se desarrollaron durante tres días en Buenos Aires.

En una de las sesiones, el Dr. Gustavo Lopardo, médico infectólogo de la Fundación del Centro de Estudios Infectológicos (FUNCEI), señalaba que hoy hablar de SIDA ya no es sinónimo de muerte: la aparición de los antirretrovirales ha producido un gran impacto en el tratamiento de las personas con VIH y hoy ya no mueren de SIDA.

¿De que mueren entonces las personas que hoy ya no mueren de SIDA? El expositor explicó que, gracias a la presencia de ARVs que han influido mucho en la sobrevida y calidad de vida de las personas con VIH, ha disminuido la morbimortalidad asociada al VIH/SIDA. Sin embargo, hoy las personas con VIH fallecen por otras complicaciones  como  falla terapéutica, la toxicidad de los medicamentos y las enfermedades relacionadas al envejecimiento. Es decir que la mayoria de las personas que viven con VIH están llegando a ser adultos mayores y mueren de enfermedades asociadas a la vejez. VIH y adultos mayores: un campo poco explorado hasta ahora.

Interesante el lema del simposio. ¿Por qué el fin del SIDA comienza en el 2012? Ya lo venimos escuchando desde la Conferencia Internacional en Washington y el desafío de ONUSIDA de alcanzar los tres ceros: cero nuevas infecciones, cero estigma y discriminación y cero muertes relacionadas con el VIH.

Resulta inspirador soñar con un mundo sin SIDA, sin embargo lo cierto y concreto es que las estadísticas siguen hablando de infecciones por falta de políticas públicas reales y eficientes en prevención, personas que llegan a los servicios con diagnóstico tardío por falta de promoción de la atención de la salud, personas que siguen siendo discriminadas y estigmatizadas por vivir con VIH, y lo que es peor, algunos siguen muriendo por falta de atención integral. Con este panorama estamos muy lejos del fin del SIDA, mientras no existan compromisos y estrategias eficaces implementadas por los gobiernos de todos los países.

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