Enrique y Pablo son activistas nacionales y regionales con muchos años de trayectoria, quienes desde el Observatorio Latino, la CIAT y otras iniciativas han demostrado poder ofrecer siempre una mirada más neutral sobre algunos temas que involucran la respuesta al VIH y SIDA en América Latina. Queremos compartir con ustedes la mirada de estos observadores privilegiados.

Corresponsales Clave: ¿Qué les pareció el evento y qué cosas resaltan como más positivas?

Enrique: El Foro como tal fue lo mismo que siempre criticamos. Sin embargo, creo que finalmente fue la tapa de la olla que necesitábamos para decir basta en relación a muchos temas y trajo este consenso general: basta de foros, no más foros que solo sirven para justificar que las agencias o gobiernos están trabajando con la sociedad civil; basta de hacer ver que estamos bien y que el acceso es universal y que hemos avanzado cuando la realidad es otra. Es importante resaltar que la sociedad civil latinoamericana presente sintió y comentó que este debería ser el último foro. Inclusive ninguno de los compañeros activistas estuvo de acuerdo en llevar el foro a sus países hasta arreglar ciertos temas en casa o inclusive hasta terminar de enterrar al GCTH.

Enrique Chávez

Se discutió mucho y finalmente llegamos a un consenso: no debemos decir que el liderazgo o el activismo están muertos. Nosotros no estamos muertos. El activismo o el liderazgo, según mi punto de vista, están en crisis. ¿Se trata de una crisis de evolución de liderazgo o de una crisis de identidad? Es una crisis de evolución donde nosotros mismos debemos asumir la responsabilidad y crecer en nuestro liderazgo, no esperando que nos capaciten sino tomando la responsabilidad de autocapacitarnos. Cumplir con nuestro compromiso social. Y también es una crisis de identidad porque, como bien lo comentaba Javier en un artículo, el liderazgo se ha convertido en un implementador e inclusive asumiendo el rol de gobierno.

Finalmente, lo tercero es que debemos empezar a abrir agendas. No es posible que sigamos pensando que nuestras agendas son irreconciliables y que no podamos encontrar una para trabajar juntos. El VIH no es un tema exclusivo de las personas que viven con el virus.

Pablo: Creo que el Foro fue una magnífica oportunidad para medir de manera visible cuán profunda es la crisis en la respuesta a la epidemia del VIH: con la amenaza latente de una disminución ostensible de los recursos financieros para la región, un GCTH prácticamente invisible en las discusiones y con poco liderazgo y la evidencia de la crisis interna de la respuesta en el Brasil, las preguntas que sonaron insistentemente fueron: ¿el activismo en Latinoamérica ha muerto en realidad? ¿O se atraviesa una crisis de valores y principios? ¿Hay que darle un giro de tuerca a la respuesta para adaptarla a los nuevos desafíos? ¿Cuál debe ser la agenda de aquí al 2015?

La dificultad de siempre es que las discusiones quedan al “ras del suelo” y no alcanzan la suficiente profundidad ni tienen el contenido crítico que permita señalar rumbos concretos de acción. Varias presentaciones recurrieron a lugares comunes sin avanzar más allá del diagnóstico de situación. Si tuviera que señalar cosas positivas o avances serían la autocritica de la sociedad civil sobre su rol en la respuesta y el esfuerzo desplegado por algunas redes regionales comunitarias realmente involucradas en el diseño e implementación de este Foro.

CC: La poca participación de delegados regionales no brasileños, en comparación con el Foro de Lima en 2009 u otros foros, ¿afectó la dinámica y contenido del foro? Con sus debilidades y críticas, ¿se puede decir que fue un foro regional?

Enrique: Personalmente creo que no fue un foro regional. Fue totalmente un foro nacional para Brasil y lo comenté donde pude. Sentí que los pocos que estuvimos presentes fuimos para cubrir algunos de los muchos títulos que recibía el evento. Pero latinoamericano no fue. El 90 por ciento de las salas de exposiciones de las plenarias eran en portugués y los eventos en español fueron muy limitados.

El Foro de Lima, como todos los foros, tuvo cosas para criticar, pero algo que también se dijo ahora en Sao Paulo es que el Foro de Lima fue mucho más regional que cualquier otro foro. En base a lo anterior, creo que sí se vio afectada la dinámica, el contenido y la participación.

Pablo: El Foro tiene internamente una debilidad metodológica: no es realmente un foro, sigue más bien el formato de un congreso, que es más apropiado para la presentación de trabajos científicos. Necesitamos desarrollar espacios más profundos de discusión en los que interactúen todos los sectores: el Gobierno, la sociedad civil y la cooperación. Si no, terminamos teniendo sesiones en las que participan los “sospechosos de siempre”, discutiendo sobre las mismas cosas pero sin llegar a resoluciones concretas, pues para ello se necesita contar con el “otro”, sea el Gobierno o las agencias de cooperación internacional.

Además se debe racionalizar el número de sesiones para no tener mesas con presentadores pero sin oyentes y, en algunos casos, también sin expositores. Creo que hizo falta la perspectiva y el “tono” regional, hubo mucho más énfasis en las experiencias locales (de Brasil y de los países participantes).

CC: ¿Hubo algún avance en las discusiones sobre los desafíos y la “crisis” en la sociedad civil?

Enrique: En las diferentes reuniones, incluyendo las de pasillo, se quedó en que la crisis ya está identificada y debemos ahora dar el siguiente paso a la acción. Algo más que se concluyó es que definitivamente el liderazgo con experiencia debe seguir adelante y no dejarnos hacer a un lado como se ha venido diciendo. Dar paso al nuevo liderazgo es cierto, pero juntos, no disgregados. También se dijo que la sociedad civil ya puso de manifiesto la agenda que se quiere trabajar en la conferencia de Washington (AIDS 2012) y para esto se formó un grupo de trabajo.

Pablo: Me parece que hay un proceso autocrítico, inicial y muy interesante, sobre el particular. No estoy convencido de que se tenga claridad sobre cómo resolver los temas “calientes” de siempre como son la representatividad, la legitimidad, la rendición de cuentas, etc.

CC: ¿Algo más que quieran agregar?

Enrique: Quiero compartir algo que aprendí. Quizás no podamos estar UNIDOS en muchos temas o pretender unidad cuando traemos muchas agendas, diversidades y especificidades, pero sí debemos estar JUNTOS para lograr lo mejor para nuestras comunidades, sin excepción. Aprendamos a estar JUNTOS, que no es lo mismo que estar UNIDOS.

Pablo Anamaría

A veces estos eventos sirven para reunirnos y reencontrarnos con amigos y compañeros, y estoy de acuerdo en que es importante el “cara a cara”, pero planteado bajo una perspectiva clara, con objetivos claros y productos concretos a obtener. Es importante que avancemos con la tecnología, también, porque es mucho dinero invertido, mucho tiempo desperdiciado y sin productos. Usemos la tecnología como parte de nuestra capacitación y evolución de liderazgo.

Finalmente, identifiquemos qué clase de crisis tenemos y hagamos lo posible para salir de ella. Más aún, para renovar nuestro compromiso social no olvidemos que muchas de las cosas que ahora tenemos y lo que hemos logrado lo hicimos sin muchos recursos.

Pablo: La necesidad de “sobrevivir” que va de la mano con la disminución de recursos puede a veces obnubilar la discusión sobre principios y valores necesarios para responder de manera efectiva a la “agenda nueva” frente a la epidemia. En todo caso está claro que se necesita un “cambio” en la forma de hacer las cosas y una necesidad de generar agendas de trabajo más articuladas con la realidad, más allá del VIH y más vinculadas con el desarrollo, sin que esto signifique olvidar de dónde “provenimos”.

Gracias Quique y Pablo.

Quizás para algunos lectores mucho de lo que dicen Enrique y Pablo no es nuevo. Se viene diciendo en reuniones, eventos y documentos. Basta ver alguna de las presentaciones de San Pablo reflejadas por Corresponsales Clave para ver que hay un consenso general sobre lo que pasa, hay diagnóstico, casi podemos decir de sobra. Lo que falta es dar los primeros pasos para pasar de la observación a la acción.

Hay consensos en la consulta regional de Acceso Universal de México, de la reunión de la sociedad civil en la Conferencia Mundial sobre SIDA y en este evento, el Foro. Como mencionaba Enrique, se ha creado un pequeño grupo de trabajo (ver artículo) que apunta a avanzar sobre estas ideas y consensos sin la necesidad de viajar, estar y permanecer.

El equipo de Corresponsales Clave está abierto a reflejar otras miradas sobre el evento y la situación de fondo que hemos descripto, pero sobre todas las cosas ansiamos poder empezar a comunicar acciones nuevas y menos retórica en la respuesta regional y nacional al VIH y SIDA.

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