En el pergamino de actos discriminatorios de la ciudad están las jóvenes lesbianas que caminaban tomadas de la mano en el supermercado Soriana y les pidieron que salieran. Después ellas se manifestaron exigiendo respeto. El gerente primero se negaba a atenderlas, pero luego de las consignas y la presión no le quedó otra que salir, disculparse y pegar una carta ofreciendo reconocer su error públicamente.

Otro más: en el Parque Metropolitano dos chicas paseaban tomadas de la mano. Alguien llamó a los responsables de seguridad y eso bastó para que las corrieran. También se manifestaron y hasta hubo un picnic gay como forma de protesta.

Sí, seguimos recordando casos que se sintetizan en un párrafo, pero que en el momento fueron desagradables, humillantes e hirientes. Dos jóvenes estaban en el Bosque de los Colomos, se agarraban de la mano y se besaban. Llegaron los responsables de seguridad y les pidieron lo mismo: que se fueran.

Sí, hay más por contar. Guadalajara está considerada como uno de los destinos gays de América Latina. Paradójicamente es tierra fértil para la discriminación. La plaza comercial Centro Magno también tiene su historia de discriminación a parejas del mismo sexo. Claro, cómo olvidar el Café del Parque, donde de la misma manera un mesero se acercó a una pareja gay a pedirle que se retirara.

No es que quiera ponerlos de mal humor, pero hay más: una chica transexual acude con sus amigos y amigas a un bar. Todo iba bien hasta que deciden pasarse a una zona “VIP”. Cubren el requisito para tener una mesa (comprar varias botellas), pero a ella le dicen “Aquí no puedes entrar”. ¿Por qué?, pregunta. Un gerente la avienta, la insulta y la saca a la calle para decirle que “putos ahí no”. La arrodillan, le gritan y llega la policía, no para auxiliarla, sino para llevarla presa.

Uno más, el último: un joven de preparatoria desea entrar al mismo bar con sus amigos y terminan diciéndole que no puede entrar ahí. Hay más casos, seguro. Entre los enumerados suele estar ese tufillo en el aire de “algo andaban haciendo”, sin detenerse a pensar que las muestras de afecto entre personas del mismo sexo son doblemente discriminadas, mientras que los besos, abrazos y caricias en público entre parejas heterosexuales no son señalados.

Si empecé con la larga lista, pesimista y abrumadora, fue para hablar de “Espacios libres de discriminación por diversidad sexual”. Dos chicos toman un café y delicadamente se toman la mano, como lo hacen el esposo y la esposa, el novio y la novia. La imagen la recrea el ilustrador Alfredo Roagui. El cartel forma parte de la campaña emprendida por la organización civil CODISE (Cohesión de Diversidades para la Sustentabilidad).

Luis Guzmán, quien es activista y forma parte del equipo de sensibilización sobre el tema, explica que al conocer qué tan común era la discriminación en espacios públicos, decidieron fomentar espacios no discriminatorios: “Es la respuesta que CODISE da a una serie de eventos de discriminación de parejas de chicos o chicas, gays, lesbianas o trans en plazas comerciales, en cafés o restaurantes, que han sido restringidos en sus muestras de afecto”.

La discriminación llega “cuando una pareja del mismo sexo se abraza, se da un beso, se toman de la mano, les dicen que no pueden estar personas como ellos y los invitan a salirse”.

El proyecto recibe recursos del gobierno federal a través INDESOL/SEDESOL y está dirigido a instituciones educativas, entidades gubernamentales y establecimientos comerciales. La forma de incidir es a través de la capacitación del personal académico, administrativo y operativo. Con charlas de sensibilización y ejemplos pretenden promover respeto, igualdad y no discriminación.

“Espacios libres de discriminación por diversidad sexual” tiene distintas etapas: primero es la capacitación para ser acreedores a una certificación con una placa simbólica y después la integración a un directorio de espacios certificados como espacios libres de discriminación.

El proyecto se realizará durante este segundo trimestre del 2012. A finales de noviembre deberán cumplir con el plazo como mínimo 15 restaurantes, pero esperan llegar a 30 negocios. Hasta el momento llevan cinco establecimientos, entre cafés, restaurantes y clínicas públicas que han aceptado sumarse a esta iniciativa. Sin embargo, Luis Guzmán, representante de Jalisco en la vocalía de CONASIDA, aclara que no ha sido sencillo. Se trata de un reto porque “creen que al declarar que son espacios libres se les van a llenar los lugares de gays, cuando no es así porque ya hay lugares a los que la comunidad va todo el tiempo, no se trata de que sólo iremos a esos espacios”, explicó.

Para la organización CODISE, que también realiza pruebas rápidas de VIH e incluso recibió recursos del Fondo Mundial para realizar pruebas en población de hombres que tienen sexo con hombres (HSH) y entregar condones, existe una relación directa entre la discriminación y la prevención del VIH.

Desde el aspecto jurídico, en los cursos impartidos por CODISE advierten que no sólo por ser amables se debe atender a los clientes en igualdad de condiciones y por respeto a los Derechos Humanos, sino para cumplir lo que dicta el primer artículo de la Constitución Política mexicana:

“Queda prohibida toda discriminación motivada por origen étnico o nacional, el género, la edad, las discapacidades, la condición social, las condiciones de salud, la religión, las opiniones, las preferencias sexuales, el estado civil o cualquier otra que atente contra la dignidad humana y tenga por objeto anular o menoscabar los derechos y libertades de las personas.”

Jalisco aún no tiene una Ley contra la discriminación. A nivel federal existe el Consejo Nacional para la Prevención de la Discriminación, sin embargo sólo tiene incidencia en actos de discriminación cometidos por funcionarios públicos, por eso los activistas insisten en la necesidad de que los casos particulares no queden impunes.

Existen distintos caminos, como es el caso de la Procuraduría Federal del Consumidor, que en su artículo séptimo de la Ley Federal del Consumidor señala el derecho a la igualdad y no discriminación de los consumidores. Esto se puede aplicar a espacios que ofrecen algún bien o servicio como un café o restaurante.

Afiche del proyecto

Así como hay discriminación de los propietarios de un restaurante hacia sus clientes, también se da entre clientes. Como describe Luis Guzmán: “la otra vez me decían que un cliente se quejó de que en la mesa de al lado había varios chavos gays y que dijo cómo era posible que dejaran entrar a ese tipo de personas. El mesero le dijo que él no podría molestar a esos clientes y que, si le disgustaba, tenía la libertad de no permanecer en ese restaurante.”

En la capacitación a los propietarios y trabajadores de restaurantes, cafés u hoteles, los integrantes de CODISE hacen énfasis en que incluir a la diversidad “es ganar; ganar porque a ellos les pueden redituar más clientes porque son espacios comprometidos con la no discriminación”.

Para que esa ilustración de dibujos inanimados se convierta en realidad se necesita que cada café, cada restaurante, cada oficina, sea un lugar libre de discriminación. Donde alguien se tome de las manos sin miedo a que le digan “por favor, salga de aquí”.

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