En el II Encuentro de Jóvenes y Adolescentes Positivos que se desarrolla en Río Tercero, Córdoba, se puede entender muy fácilmente por qué es fundamental contar con un grupo de pares cerca cuando se recibe el diagnóstico de VIH. Y por qué es muy importante seguir juntos después.

“No fue lo mismo hablar con mi mamá o con mi mejor amiga. Ellas me escucharon, pero cuando llegué a la Red y pude hablar con otras personas infectadas fue totalmente diferente. Además sentí que no era el único que vivía con este virus”, cuenta una de los chicos que tiene 20 años, estudia en la universidad y hace 6 meses que se enteró de su diagnóstico positivo.

Son unos 70 jóvenes y adolescentes que vienen de lugares e historias muy disímiles, que comparten por tres días un espacio de aprendizaje y sobre todo de contención. “En otro momento no me hubiera ni acercado a estos chicos más chicos y de otra clase social. Pero escuché sus historias y me conmovieron”, dice H., quien no hace ni dos meses que sabe que vive con VIH y es de Capital.

Y es que en muchos casos el diagnóstico positivo cambia radicalmente la vida. Si bien el impacto emocional al inicio sigue siendo muy fuerte para la mayoría de los chicos -y hasta pierden vínculos de años por el prejuicio y la discriminación-, también comienzan a armar un nuevo mundo de relaciones y contactos que los acerca a otra realidad.

Marcela Alsina y María Eugenia Gilligan

Durante la primera jornada, Marcela Alsina de la Red Bonaerense de Personas Viviendo con VIH y María Eugenia Gilligan de la Red Argentina de Mujeres Viviendo con VIH, armaron un conversatorio intergeneracional. Ambas activistas, de larga trayectoria, compartieron con los jóvenes sus experiencia: las primeras luchas por el acceso a medicamentos gratuitos, los miedos de ser visibles, el empoderamiento y las crisis que tuvieron y siguen teniendo. Los chicos también se animaron y contaron sus miedos, pero también hicieron propuestas como la de armar grupos en los hospitales y fortalecer el contacto entre pares, entre otras. “Encuentren qué es lo que necesitan y les gusta hacer, y que nadie les baje una agenda, no hay una única manera de ser activista”, les recomendó Marcela Alsina.

Por el mismo camino fueron las palabras de Rubén Mayorga, coordinador de país de ONUSIDA, Carlos Falistocco, responsable de la Dirección de Sida y ETS y Adriana Durán, asesora de UNICEF, quienes se sumaron al ambiente informal que proponía el encuentro para hacer la inauguración. Ellos contaron cómo fueron sus primeros pasos en el “mundo del VIH”, los tres desde la sociedad civil, y los avances conseguidos desde que comenzaron hasta ahora. “Cuando yo decidí comenzar a trabajar en VIH como médico era muy difícil dar un diagnóstico positivo porque el tiempo de vida que le quedaba a esa persona era muy corto. En cambio ahora es muy diferente”, dijo Mayorga. También comentó que la estrategia de ONUSIDA es llegar a que nadie se muera de SIDA, que no exista estigma ni discriminación y que no se produzcan nuevas infecciones. Mayorga, que conoce muy bien la realidad de Latinoamérica, consideró que en la Argentina se está avanzando mucho en este sentido y destacó las recientes leyes de identidad de género y matrimonio igualitario.

Mariana Iácono y el reconocimiento de la RAJAP

Por su parte, Falistocco destacó que “hay muchas cosas que los jóvenes pueden hacer. Como varios contaban, nada mejor que un par para dar contención y apoyo en los momentos difíciles. Pero también ustedes han logrado que los jóvenes estén en la agenda y era algo a lo que no le estábamos prestando la debida atención. Por eso es fundamental que estén organizados y nos hagan llegar sus necesidades”.

El encuentro fue organizado por la Red Argentina de Jóvenes y Adolescentes Positivos, que fue creada en 2010 y surgió de la necesidad de contar con un espacio de pares, creado por y para los jóvenes con VIH, un espacio de encuentro, contención, soporte, capacitación y posibilidades de involucrar en la respuesta al VIH/SIDA a los jóvenes. Una de las mentoras de la RAJAP fue Mariana Iácono, quien actualmente sigue trabajando como asesora. Sus compañeros decidieron darle un reconocimiento por los aportes y dedicación a la organización. También homenajearon a Marcela Alsina y a María Eugenia Gilligan.

Por dos días más, chicos de entre 14 y 30 años que viven con VIH seguirán compartiendo, capacitándose y conteniéndose. Su objetivo es consolidar la organización y en eso están trabajando.

Más información: http://rajap.org

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