Como contrapunto a la entrevista a Silvio Martinelli, Jefe Regional para América Latina y el Caribe del Fondo Mundial que publicamos la semana pasada, conversamos con dos representantes de la sociedad civil: Lorenzo Vargas de LACCASO y Mabel Bianco de FEIM y miembro de la Delegación de ONG de países en desarrollo ante la Junta del Fondo Mundial. Aquí nos ofrecen su mirada sobre el nuevo modelo de financiamiento del Fondo Mundial de Lucha contra el SIDA, la Tuberculosis y la Malaria.

Corresponsales Clave (CC): ¿Qué opinión le merece el nuevo modelo de financiamiento del Fondo Mundial? ¿Cuáles cree que son las principales dificultades y ventajas?

Mabel Bianco (MB): Se espera que este nuevo modelo sea más efectivo al permitir simplificar y acelerar el trámite de la gestión de los proyectos ante el FM. También se espera que facilite la ejecución y rendición, dejando menos aspectos librados a posibles errores y/o mal uso de los recursos. Como el modelo está aún en construcción, no se puede hablar en base a lo que resultará realmente una vez terminado. Hasta ahora considero como la ventaja más importante si se facilita la implementación de la Estrategia para el 2012-2016. Las desventajas son las limitaciones que el FM tiene para financiar a países de ingresos medios altos y altos según la clasificación en base al Ingreso Bruto per cápita de cada país.

Mabel Bianco

Lorenzo Vargas (LV): Creo que todavía este tipo de modelos de financiamiento no se adecúa a la realidad de los países. Nosotros entendemos desde LACCASO que a la epidemia hay que enfrentarla desde diferentes lugares, armónicamente, organizadamente y con las responsabilidades repartidas. El financiamiento también tiene que incorporar responsabilidades de parte de los Estados y con una participación muy fuerte de la sociedad civil. Creo que la presencia de la sociedad civil en muchos de los estamentos donde se han resuelto este tipo de cosas, o las políticas y las estrategias, normalmente tiene que ver con una presencia para validar los acuerdos o para democratizar la resolución, y no para tener una contraparte o una parte de aporte sustancial. Si bien es cierto que participaron dos representantes de la sociedad civil de la región en este proceso, para mí es insuficiente. Debería haber existido un proceso mucho más profundo. Y cuando hablamos de financiamiento en los países, cada país es una realidad diferente. No podemos pensar en la misma metodología para un país africano, un país de Centroamérica o de Latinoamérica. Son realidades diferentes, son epidemias diferentes, son crecimientos diferentes de las epidemias, son enfoques diferentes para oponerse al desarrollo de la epidemia. Confío mucho en la prevención con la comunidad, me parece muy importante que el FM esté pensando en desburocratizar el proceso, pero la desburocratización tendría que ir acompañada con mayor participación, con un mejor entendimiento de las realidades particulares de cada país y las realidades de la epidemia.

CC: ¿Considera que la Secretaría del FM está preparada para acompañar a los Mecanismos de Coordinación de País (MCP) en este proceso? ¿Y cómo ve a los MCP?

MB: La Secretaría debe prepararse para este nuevo modelo, especialmente debe mejorar la comunicación y el conocimiento de la situación de cada país. Si se inicia la aplicación gradual con algunos países de prueba, esto facilitará la adecuación y permitirá tener lecciones aprendidas para ir corrigiendo la implementación. Todas las estructuras del FM deberán adecuarse, también los MCP, el Panel de Revisión Técnica o Panel de Revisión de Proyectos (TRP), el Agente Local del Fondo (LFA) y otros organismos. Será muy importante que las organizaciones de la sociedad civil en cada país estén informadas y se empiecen a preparar. Esperamos que en la próxima reunión del Comité del FM a mediados de noviembre, tengamos más información para compartir.

LV: Conozco varios MCP con muchas crisis. Creo que han aprendido algo, pero no sé si están preparados. Al MCP como tal lo veo como un organismo que tiene a lo mejor buenas intenciones en la manera como se debe gestar, pero luego viene implícito un corsé. Está amarrado a normas muy exigentes. No me refiero a las normas económicas, sino de funcionamiento y de derechos. Y tiene que ver con que la epidemia no es la misma y la manera de enfrentarla no es la misma. Cada MCP tendría que saber bien de qué se trata. Pienso que todavía se bajan pautas muy rigurosas para todos los lugares y de la misma forma, y hay muy poco espacio para que se pueda abrir esto. Y por otra parte, cuando en los MCP han ocurrido conflictos de interés, conflictos de recursos, conflictos de representatividad, el FM es un elefante blanco para moverse, le cuesta muchísimo ser ágil, tener una buena predisposición y resolver, o buscar una solución de consenso, es muy lento. Se han producido muchas víctimas, sobre todo en la sociedad civil, por esto de la implementación en los MCP y la falta de agilidad del FM.

CC: ¿Qué sucederá con las propuestas regionales en este nuevo modelo de financiamiento?

LV: Sería tener la bola de cristal, pero a mí me gustaría que empezaran a considerar muy seriamente las propuestas regionales. África, los países del Caribe, América, son epidemias que han tenido una particularidad. Entonces, hacer esfuerzos para que haya propuestas o trabajos o acciones para que se incida en los países en general, desde la sociedad civil, me parece muy interesante. La sociedad civil, además de su rol de hacer cosas, de tener el mejor contacto con la población y acercarla a los servicios de asistencia, tiene un rol que todavía no ha explotado mucho (LACCASO ha hecho algo). Es el rol de la vigilancia, del monitoreo de las políticas de Estado. Hacer una vigilancia es caro, cuesta mucho, la sociedad civil no tiene los recursos para hacerlo, y a lo mejor desde una perspectiva regional puede ser una impronta muy buena, sobre todo cuando estamos hablando de una América Latina o una América del Sur que en este momento tiene una afinidad.

MB: Las propuestas regionales continuarán. Hemos insistido en que deben continuar y deben garantizarse fondos para esto, y no ha habido objeciones. Aclaro que la Delegación de ONG de países no desarrollados no integra el Comité de Estrategias, Inversiones e Impacto (SIIC, por sus siglas en inglés), que es el comité en el que se discute este nuevo modelo de financiamiento.

CC: ¿Cuál es el lugar para Latinoamérica y el Caribe en este modelo?

MB: Latinoamérica y el Caribe lamentablemente continuarán con difícil acceso a fondos del FM por la categorización del nivel de ingresos. Sin embargo se está intentando la incorporación de criterios cuantitativos como la evaluación de la magnitud de la enfermedad, el riesgo y otras variables cualitativas que pueden complementar el criterio de nivel de ingreso y carga de la enfermedad. Se continuará con el financiamiento a proyectos para poblaciones en mayor riesgo (MARPs).

Lorenzo Vargas

LV: Esto parecería ser contradictorio: cuando se hacen bien los deberes, cuando se hacen bien las tareas, se te castiga y no hay más recursos. Parecería que así funcionan las políticas de financiamiento, los aportes desde el exterior. Yo creo que debería ser todo lo contrario: debería continuarse el aporte de tal forma de poder cerrar la propuesta o el buen trabajo que ha tenido la región. La región es la que puede decir qué mejor trabajo ha tenido en el enfrentamiento de la epidemia, puede exhibir los mejores números. Y por otra parte no tan solo en VIH, sino también en muchos otros frentes: en derechos humanos estamos liderando en muchas cosas, incluso a nivel mundial. Sin embargo, cuando se habla de recursos desde afuera, estos recursos van a parar a otro lado. Yo entiendo esto de las urgencias y las necesidades, que sobre todo tienen que ver con pobreza, con miseria, con falta de trabajo, con derechos humanos. Pero plata hay. Yo no comparto el discurso de que los recursos se están agotando. Los recursos existen, lo que pasa es que se han concentrado en otros lugares, en pocas manos. Lo que hay que hacer es descentralizar esos recursos y la región tiene derecho a tener los recursos necesarios como para seguir trabajando en el tema de la epidemia y terminar, coronar el proceso exitoso que está haciendo. Porque si hoy a la región la vamos a dejar con menos recursos, puede suceder que se caigan esos logros.

CC: Muchas gracias

Conclusiones

Hay ciertas divergencias en la mirada de los entrevistados, como las hay entre los colegas en la región. Quienes están en la “cocina” del nuevo modelo, participando de alguna delegación en la Junta del Fondo Mundial, poseen un moderado optimismo, acompañado este de una relativa resignación. El nuevo modelo ha sido una exigencia y quienes lo están trabajando están poniendo sus mejores esfuerzos para que sea un mecanismo positivo. El resultado de esto se sabrá al concluir la próxima reunión de la Junta a mediados de noviembre, pero más aún cuando se aplique. Sencillo no es, y los MCP, los RP y la Secretaría del Fondo Mundial deben estar preparados para acompañar este proceso sin que los actores claves se pierdan en sus vericuetos.

Hay algo en común en ambos entrevistados, y coincide con lo que dicen los colegas de diversos sectores en la región: no hay una perspectiva muy alentadora para América Latina. El Fondo se está alejando de la región y esto es un hecho más allá del nuevo modelo.

A pesar de la buena voluntad, es difícil ver un lugar para las propuestas regionales en el nuevo modelo. Estas no son precisamente las favoritas de un amplio sector de los miembros de Junta, en particular la comunidad de los donantes. Hay que enviar un fuerte mensaje a las delegaciones para no perder esta modalidad clave para la respuesta y en particular para nuestra región.

Con esta última entrevista cerramos la cobertura de la reunión sobre Tratamiento 2.0 en Buenos Aires, oportunidad que Corresponsales Clave aprovechó para consultar a los participantes sobre este y otros temas.


Nota
: Las entrevistas se realizaron por separado. Agradecemos a los entrevistados por su tiempo y dedicación.

Entrevistas a cargo de Cecilia Dávila.

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