Del 5 al 7 de noviembre se realizó en Cobán, Guatemala, el II Foro Regional de VIH en el Mundo Rural, organizado por el Proyecto “Construyendo Alianzas: VIH en el Mundo Rural de Centroamérica”, que es apoyado por HIVOS.

En este foro participaron más de 300 personas de 7 países, representantes de alrededor de 100 diferentes organizaciones de sociedad civil y de instituciones gubernamentales. La modalidad del foro consistió en realizar conferencias magistrales por la mañana y talleres, paneles y mesas redondas por la tarde en cada uno de esos días.

Las conferencias magistrales desarrollaron temas como el contexto de la situación del VIH en las zonas rurales e indígenas de la región; el tratamiento 2.0 y la movilización comunitaria en esas zonas; y el rol y responsabilidad de las ONG, redes, movimientos sociales, grupos de base e instituciones gubernamentales en la situación de VIH del mundo rural. Estas fueron expuestas tanto por funcionarios gubernamentales del sector salud, como por representantes de ONG y de organismos como ONUSIDA y OPS, estas últimas en lo referido al tratamiento 2.0, con el Dr. Rodrigo Pascal y el Dr. Sergio Aguilar como expositores respectivamente.

Con respecto a las mesas redondas y paneles, los temas versaron acerca de la incidencia del VIH y sida en las poblaciones rurales, indígenas y afrodescendientes; su cosmovisión sobre la sexualidad y prácticas culturales, así como los factores culturales y religiosos que inciden en su vulnerabilidad; la cobertura, acceso y calidad de los servicios de salud; el contexto social y político de la diversidad sexual entre estas poblaciones; sus derechos e inclusión en el marco político, jurídico e institucional; el abuso, la violencia, el estigma y la discriminación en estas comunidades; aspectos psicosociales y otros factores que inciden en la adherencia; experiencias de los grupos de autoapoyo; experiencia de las parteras o comadronas en la prevención y la atención.

También se expusieron aspectos relacionados con los factores de riesgo entre las poblaciones móviles; la relación entre la sociedad civil y el gobierno; las experiencias de monitoreo de vulnerabilidad de los derechos humanos; la medicina tradicional en el tratamiento y la adherencia; la experiencia de las organizaciones basadas en la fe; la incidencia política de las mujeres con VIH; las oportunidades de asociación entre comunidades rurales y mesas sectoriales o agendas locales; los servicios de salud con pertinencia cultural.

Además, se efectuaron siete talleres que trataron, entre otros, temas como el uso de los juegos en la comunicación sobre salud sexual y derechos humanos; la innovación de la respuesta al VIH a través de la seguridad alimentaria y nutricional; la prevención secundaria del VIH;  los determinantes sociales de la adherencia al tratamiento; y herramientas metodológicas para el trabajo con adolescentes y jóvenes de comunidades rurales, indígenas y afrodescendientes.

Como parte de las actividades de este II Foro se efectuó una marcha por la calle principal de la ciudad de Cobán; cada delegación portaba la bandera de su país, así como pancartas y la bandera de la diversidad sexual. La marcha tenía como destino el parque central de la localidad, y fue liderada por una banda estudiantil de las cercanías. Allí un representante de la ciudad recibió a las personas participantes del Foro y las instó a seguir luchando por las comunidades rurales y contra la discriminación.

El II Foro Regional de VIH en el Mundo Rural concluyó con un pronunciamiento que llama a establecer mecanismos formales que fortalezcan y articulen las relaciones entre Gobierno y Sociedad Civil para el desarrollo de políticas públicas en el abordaje del VIH y sida; a la vez, las OSC asumen el compromiso de hacer visible la brecha de las poblaciones más vulnerables y postergadas por los programas sociales de los Estados en una región donde más de la mitad de la población (alrededor de 55%) vive en zonas rurales, cerca del 70% de las personas pobres viven en el área rural y el porcentaje de la población indígena y afrodescendientes representa cerca de un tercio del total, lo que implica que las políticas y estrategias de prevención y atención del VIH y sida deben adecuarse a estas realidades.

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