En el marco de la Campaña Mundial de VIH/SIDA 2012, con el lema de “Llegar a Cero Transmisión, Cero Discriminación y Cero Mortalidad”, se realizó en Asunción un acto conmemorativo en el salón auditorio del Ministerio de Salud Pública y Bienestar Social, con la presencia de importantes autoridades públicas y privadas, de organizaciones de la sociedad civil, personas viviendo con VIH, representantes de agencias de cooperación internacional y medios de comunicación.

Uno de los datos más impactantes que se compartieron en este evento es que, si bien ha habido un gran avance en la respuesta al VIH y al SIDA en nuestro país, el mayor número de personas viviendo con VIH se encuentra entre los grupos más jóvenes. El 63% de los nuevos diagnósticos se da en el grupo de edad de 20 a 44 años, y cada mes se diagnostican positivos 6 adolescentes entre 15 y 19 años años (un 10% del total de nuevos casos).

Frente a esta evidencia, la meta de “llegar a cero nuevas infecciones” en nuestro país es cada vez mas difícil, al no poder implementarse políticas públicas de educación integral de la sexualidad para todos los adolescentes y jóvenes. Esta educación contribuiría a disminuir la transmisión del VIH, de las infecciones de transmisión sexual, el embarazo precoz y la muerte por aborto. Quienes se oponen más firmemente a la implementación de la educación sexual entre adolescentes y jóvenes son ciertos grupos conservadores y fundamentalistas, entre los que priman más el fanatismo que el acceso a la información, la educación y la salud garantizados en la Constitución Nacional, convenios internacionales y la Ley Nº 3940/9 de VIH/SIDA.

Cabe recordar que, según la Organización Mundial de la Salud, el VIH ha afectado a 30 millones de personas en el mundo desde el inicio de la epidemia; unos 1.8 millones de personas contraen anualmente el VIH y, de ellas, 1.100 niños lo contraen por día. Si queremos “llegar a cero” necesariamente debemos abordar la prevención para toda la población, sin discriminación ni estigma hacia ningún grupo vulnerable. La salud pública debe ser integral para todos/as los paraguayos, con calidad y calidez, respetando la confidencialidad y el derecho de todas las personas.

Debemos asumir que el VIH no es solo un problema de salud pública: es un problema también del Ministerio de Educación y Cultura, quien incumple la Ley al no abordar la problemática en forma urgente con el Ministerio de Salud Pública, condenando con su inacción a la población de adolescentes y jóvenes a la desinformación y, en consecuencia, al cuidado de su salud sexual.

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