El Tratamiento 2.0 es una iniciativa de la Organización Mundial de la Salud (OMS) que en América Latina y el Caribe se lleva a cabo a través de la Organización Panamericana de la Salud (OPS). Esta estategia busca garantizar y acelerar el acceso al tratamiento universal del VIH y se fundamenta en cinco pilares: optimizar el tratamiento; facilitar las pruebas de dianóstico; reducir los costos; adaptar los sistemas de prestación de servicios y movilizar a las comunidades.

Durante la segunda jornada del “Taller sobre la optimización de la respuesta al VIH en América Latina, Cuba y República Dominicana” que se está llevando a cabo en Bogotá, Ecuador dio a conocer su estrategia de respuesta al VIH y SIDA, que tiene como ejes los pilares de la iniciativa impulsada por la OPS.

La estrategia se basa en la Constitución de 2008 que garantiza el derecho a la salud en forma universal y gratuita, con un modelo de atención con financiamiento sustentable, participación y vigilancia ciudadana. Su objetivo principal es disminuir la incidencia del VIH y otras ITS y la mortalidad a causa del SIDA. Ecuador trabaja también bajo cinco premisas para lograr este objetivo: acceso universal, promoción y prevención, protección social, investigación y vigilancia, y poner fin al estigma y la discriminación.

Otro ejemplo de vinculación del Tratamiento 2.0 con los programas nacionales es República Dominicana, donde la iniciativa se ha convertido en un apoyo para el programa de salud nacional a partir de asesorías técnicas para el desarrollo de nuevas guías. Uno de los pilares de la iniciativa Tratamiento 2.0 es la reducción de costos, y en la experiencia del país caribeño esto es difícil de lograr cuando algunos medicamentos (muchos de los cuales son de primera línea) tienen patente hasta el año 2014, lo que eleva el costo del tratamiento.

“Se busca la participación igualitaria de la sociedad civil en niveles técnicos y de implementación de tratamiento 2.0 en los programas nacionales de VIH en cada país de la región”, dijo Enrique Chávez de Observatorio Latino, y agregó que el sexto pilar debería ser el compromiso y cumplimiento de los gobiernos, y que se incluya la capacitación constante de médicos. En relación a esto, expuso el caso de República Dominicana, donde las personas trans no tienen acceso a servicios de salud debido al estigma y la discriminación.

En la siguiente sesión, “Experiencias innovadoras de financiación y asistencia técnica en salud”, se dieron a conocer los trabajos realizados por la cooperación Sur-Sur-Norte, donde Uruguay, Brasil y Alemania actúan como socios para mejorar la respuesta a la epidemia a través del fortalecimiento de los sistemas de salud, mediante la reestructuración de las redes de atención, la promoción del debate sobre gestión participativa, el intercambio de experiencias y el fortalecimiento del monitoreo y la evaluación.

Un momento de gran atención fue la exposición de Jurgen Kaiser, quien lideró la ponencia “Deuda por Salud”: una oportunidad en la cual el beneficiario cambia una deuda por inversión de salud en su propio país y en moneda local, y el acreedor recibe efectivo por una deuda servida. ¿Quiénes son los acreedores? Entidades privadas (bancos y tenedores de bonos), oficiales bilaterales (deuda comercial y deuda AOD – Ayuda Oficial al Desarrollo) y acreedores multilaterales. ¿Quiénes son los inversores? Son gobiernos no acreedores, fundaciones privadas y el mismo Fondo Mundial. ¿Quién se puede beneficiar? Todos, en caso de que ambas partes se encuentren de acuerdo pero con mayor prioridad para aquellos que cuentan con programas del Fondo Mundial, alta deuda externa, acreedores dispuestos a canjear y la voluntad política de canjear deuda.

La Dra. Lucrecia Castillo, Coordinadora regional del programa de VIH/SIDA en Centroamérica de USAID, dio a conocer el proceso para obtener asistencia técnica, cuyo objetivo es apoyar a los países para superar las dificultades en la implementación de los proyectos del Fondo Mundial. Esta asistencia técnica no tiene costo ni para el país ni para el Fondo. Las respuestas de la asistencia se demoran alrededor de quince días luego de enviar la solicitud, cuyo trámite incluye una visita de diagnóstico y definición de la metodología. En la segunda visita se realizan capacitaciones y las actividades que se necesiten para el apoyo, cuya tarea no se extiende por más de tres meses. Estas solicitudes solo se reciben por parte del Mecanismo Coordinador de País y por el Receptor Principal.

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