El 2012 será recordado quizás como un año poco feliz, en el que pocas cosas avanzaron y algunas en apariencia retrocedieron, por ejemplo:

Criminalización de la transmisión del VIH

Con la Ley de SIDA de República Dominica a la cabeza, hemos experimentado una preocupante tendencia regional a promover nuevas leyes y reformas a las ya existentes que penalizan diferentes formas de transmisión del VIH. Algunos de los otros países que están implementando o discutiendo reformas en esta dirección son Nicaragua, El Salvador, Ecuador y Paraguay.

Desde Corresponsales Clave hemos denunciado, repudiado e informado sobre los peligros de la criminalización en lo que toca a los derechos humanos de las poblaciones clave y la población en general, sobre la ineficiencia de estos abordajes y, por último, cómo la criminalización impacta negativamente en los esfuerzos de prevención.

Deberes por derechos

La problemática de la criminalización está vinculada con un nuevo “paradigma” de los profesionales de la salud y políticos que promueven una serie de “obligaciones ciudadanas” a cambio de garantizar algunos derechos. Así, por ejemplo consideran que, como el gobierno provee en forma más creciente el tratamiento antirretroviral, las personas que viven con VIH deben ser adherentes, deben cuidarse y está bien promover legislación que criminaliza la transmisión. Repetiremos hasta el cansancio que los derechos no se canjean por obligaciones.

Perder esta noción básica sobre derechos humanos no solo es responsabilidad de nuestros gobiernos y sus tecnocracias, sino que se trata de un retroceso en la agenda y la capacidad de la sociedad civil, que debería dar estas discusiones en cada país.

Sociedad civil desorganizada

El año 2012 estuvo signado por una fuerte sensación de que la sociedad civil enfrenta una profunda crisis. A pesar de que muchos colegas no compartan esta noción y otros se incomoden por el “colgar los trapos al sol”, las evidencias y los hechos son ineludibles. Las redes comunitarias regionales, otrora actores clave en el marcado de la agenda regional, se encuentran divididas y algo paralizadas. El mejor ejemplo de esto fue la lamentable coordinación (o falta total de) que tuvo como resultado uno de los foros regionales de más pobre participación: el Foro 2012 en Brasil.

Es difícil encontrar una agenda regional, al menos un punteo de temas prioritarios. En el futuro próximo esperemos que las redes puedan articular su trabajo junto a las iniciativas regionales y recuperar algo del liderazgo perdido.

La crisis brasileña

Antes, durante y después del Foro eclosionó una de las más profundas crisis políticas en la respuesta del Brasil al VIH/SIDA de las que se tenga memoria. Despriorización, cambio hacia un abordaje más conservador por parte del gobierno, falta de diálogo multisectorial, subgasto de los presupuestos de VIH/SIDA y la reinversión de los mismos en temas generales de salud sería la forma de explicar en pocas palabras una profunda y compleja crisis.

El efecto Brasil puede ser la punta del iceberg de fenómenos similares en otros países, que hasta ahora venían ofreciendo una respuesta adecuada a la epidemia. La región también sufrirá las consecuencias de perder el liderazgo de un país pionero en la provisión de cooperación técnica horizontal. Muchos países han sufrido problemas de stock de antirretrovirales, lo quizás sea uno de los primeros síntomas de problemas similares.

Años de vacas flacas

En el último año se profundizaron las consecuencias que la crisis financiera mundial ha tenido en la cooperación internacional para el desarrollo, en particular en relación a los recursos para financiar la respuesta al SIDA. El Fondo Mundial de Lucha contra el SIDA, la TB y la Malaria, la cooperación bilateral, las agencias del sistema de las Naciones Unidas y las ONG internacionales tienen muchos menos recursos y, dentro de sus carteras, Latinoamérica y el Caribe hispano son las regiones más afectadas.

El futuro de la respuesta, como lo hemos anticipado, se basará en la capacidad de vivir con lo nuestro, de movilizar más recursos de fuentes nacionales. En muchos casos esta es una nueva agenda para los activistas de la región que no se agota en una cuestión presupuestaria sino técnica y estratégica: se debe orientar la inversión hacia áreas de trabajo e intervenciones basadas en la evidencia. La mayoría de los recursos nacionales en nuestros países, de epidemias concentradas, se vienen invirtiendo en la población general.

Derechos para todos y todas

La violencia contra las poblaciones en mayor riesgo no ha cesado. Por el contrario, algunos datos sobre personas trans muestran un recrudecimiento, en particular en la región de Centroamérica. Hoy, estas poblaciones podrían considerarse en mayor riesgo de sufrir hechos de violencia impune que de contraer el VIH. Y no hay duda de la interrelación entre ambos.

Se necesitan más evidencias y estudios serios, más incidencia política, reformas legales, reducción de la impunidad y acceso a la ley. Empezar de una vez por todas a hacer algo concreto y palpable por reducir el estigma y la discriminación contra estas personas. Más acciones reales y casos emblemáticos de justicia, y menos retórica.

El SIDA-tour en decadencia

El 2012 abundó en eventos regionales e internacionales pero adoleció de resultados. Hubo una relación casi inversamente proporcional entre las millas recorridas por todos nosotros y las nuevas ideas discutidas junto con nóveles experiencias compartidas. El 2013 no tiene en agenda ningún evento, lo que quizás muestre que podemos vivir sin ellos. Quizás descubramos que la respuesta nacional al VIH/SIDA no se resiente por no “viajar a aprender”.

Las conferencias mundiales, regionales y nacionales sobre VIH/SIDA deben cambiar, pero sobre todo deben mejorar. Todos debemos empezar a pensar cómo comunicarnos e interactuar de forma más eficiente y eficaz, lo que quizás no esté vinculado con un viaje.

En esta línea, el equipo de Corresponsales Clave, junto a nuestros socios estratégicos y sponsors, planea capacitar a distancia a una nueva generación de corresponsales. Lanzaremos una convocatoria oportunamente.

El vaso medio lleno

En ocasiones algunos colegas suelen criticarnos por poner demasiado énfasis en los problemas, las crisis y las denuncias. Para ello primero invitamos a los lectores a revisar nuestros objetivos y principios como equipo de corresponsales. Nuestra misión es contribuir a cambiar la realidad, acercando las voces y los hechos a los tomadores de decisiones. Este es quizás el sesgo algo dramático que nos caracteriza. Sin embargo, la página de Corresponsales Clave está plagada de historias apasionantes de proyectos, iniciativas y eventos altamente positivos y productivos. Casi todo lo que pasa, lo bueno y lo malo, intentamos reflejarlo en estas páginas.

También creemos que las crisis son oportunidades, si es que se hace algo pronto con ellas. Por ello, sin ánimo de salirnos de nuestro encuadre, nos permitimos sugerir a los colegas de la región que quizás lo temas prioritarios que deberíamos empezar a discutir en América Latina y el Caribe Hispano están relacionados con los temas mencionados en este artículo: criminalización de la transmisión del VIH; deberes por derechos; fortalecimiento de la sociedad civil; vigilancia a los gobiernos; participación activa en los presupuesto nacionales (en particular sobre el destino de la inversión); trabajar seriamente por la reducción de la violencia, el estigma y la discriminación; y, por último, hacer algo con las conferencias, talleres y eventos para que sirvan a los intereses de sus participantes.

El año que recién comienza puede ser la mejor oportunidad para torcer el curso de nuestras acciones con cualquier movimiento que nos saque de la inercia que nos lleva en una discreta y lenta dirección descendente.

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