Justo cuando uno cree que Uganda está madurando por el hecho de dejar en paz a lesbianas, gays, bisexuales, trans e intersex (LGBTI), surge algo que sacude y llama a la acción.

En la 127ª Asamblea de la Unión Interparlamentaria (IPU) recientemente llevada a cabo en Quebec estalló un enfrentamiento feroz sobre el tema de la homosexualidad. Cuando John Baird, Ministro de Relaciones Exteriores de Canadá, reprendió a Uganda por violar los derechos humanos de las minorías sexuales, la vocera del Parlamento ugandés Rebecca Kadagga respondió que “Uganda no es ni una colonia ni un protectorado de Canadá, y por lo tanto se deben respetar su soberanía y normas sociales y culturales.” Y dijo a los delegados asistentes que ella no estaba al tanto de que la reunión se había convocado para promover los derechos gay.

Puede que Kadagga tuviera razón en cuanto a la soberanía de Uganda, pero ¿realmente se dio cuenta de lo que dijo? Hablarle a la gente sobre las violaciones de sus derechos humanos no equivale a colonizarlos. Estoy seguro de que a Canadá no le interesa colonizar a Uganda. Fue una táctica de digresión y resultó efectiva. Siempre funciona cuando se aplica a los sensibles países occidentales.

He vivido y trabajado con varios ugandeses que aman a personas del mismo sexo, y no comprendo cómo alguien que conoce la diversidad del contexto ugandés puede alegar que la homosexualidad es ajena a nuestra cultura. Por ejemplo, ¿explicar a los ugandeses la necesidad de respetar los derechos de las personas gay equivale a colonizarlos? Tal vez la oradora podría haber dicho lo que pensaba sin insinuar que Canadá desea colonizar a Uganda. Incluso el argumento que esgrimen constantemente los opositores a las prácticas LGBTI de que la homosexualidad es una cultura extranjera impuesta a los africanos puede ser una falsedad, ya que muchos argumentan que la homosexualidad existía en el África rural antes del colonialismo.

Uganda es ahora un hervidero en el debate sobre el tema de la homosexualidad. No todo ha sido color de rosa para los activistas por los derechos gay. Arrestaron a David Cecil Edwards, director de The River and the Mountain (El Río y La Montaña), una obra de teatro escrita por Beau Hopkins a la que se prohibió presentarse en el Teatro Nacional de Uganda porque trata el tema de la homosexualidad. Además aborda la religión y la política, y la Comisión de Comunicaciones ugandesa no quiso saber nada con ella.

La fila de personas que esperaban darle la bienvenida a la vocera de la Cámara ugandesa al volver de Canadá no fue una sorpresa. Estaban David Bahati, Diputado para Ndorwa Occidental, que impulsa el proyecto del ley anti-homosexual; Nsaba Buturo, ex Ministro de Ética y crítico feroz de las prácticas LGBTI; los pastores Martin Ssempa y Solomon Male de la iglesia evangélica, quienes han cumplido una sentencia por difamar a otro pastor de la iglesia acusándolo de prácticas relacionadas con la homosexualidad; el pastor Michael Were, un líder fuerte del lobby anti-homosexual; y por supuesto una gran cantidad de ugandeses que portaban carteles en los que se leía “Reaviva el proyecto de ley anti-homosexualidad”, “Prohíban a los homosexuales”, “Uganda no es una colonia de Canadá”, y “Eres (la vocera) nuestra salvadora, queremos la ley ahora”.

Una ausencia destacada fue la del Ministro de Ética ugandés, Padre Simon Lokodo, quien ha pasado por tiempos difíciles con los activistas de derechos humanos y la comunidad LGBTI tras haber sido arrastrado ante los tribunales por disolver conferencias gay.

Lo desafortunado del escándalo entre Canadá y Uganda es el enojo que ha provocado todo el episodio. La vocera ugandesa parece haberse enfadado de tal manera que, al llegar al aeropuerto de Entebbe, dijo a los seguidores que la felicitaban por enfrentarse a un ministro canadiense con tal coraje, que iba a acelerar el proyecto de ley antihomosexual.

Es también motivo de preocupación que Jovah Kamateka, otro miembro del Parlamento ugandés, está convocando a un referéndum para decidir la suerte de las personas LGBTI en Uganda. No es difícil adivinar cómo votarán los ugandeses en relación a esto.

Cada uno de los políticos ugandeses importantes que apoyan la ley antihomosexual dice que no necesitamos el dinero de donantes extranjeros. Pero por supuesto que Uganda necesita la ayuda financiera externa y el país escuchará lo que digan los donantes. Instituciones como el parlamento, la policía, el ejército, la magistratura y muchas otras usan dinero de donantes. Seguramente, la vocera y todos los otros políticos no hablan por el Ministerio de Hacienda ugandés cuando dicen ‘al diablo con el dinero de los donantes’.


Ver video: Kadagga: Uganda puede sobrevivir sin donaciones

Autor: James Kityo para Key Correspondents
Traducción: Jenny Stanley Smith (jenny.stanley.smith@gmail.com)
Corrección: Cecilia Dávila

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