Todas las mañanas en la radio mexicana presentan un método milagroso para curar todo tipo de enfermedades, desde lesiones musculares, hasta los distintos tipos de cáncer, pasando por el Sida y el Alzheimer: son los factores de transferencia. La publicidad utiliza al famoso Magic Johnson, quien -dicen- ha vivido usando esta terapia.

Cada vez que escucho este comercial, me causa inignación que se utilice el nombre de una persona famosa para poner en peligro la vida de las personas que viven con VIH (PVV), quienes podrían interrumpir su tratamiento para someterse a una terapia que les promete sentirse mejor, pero que no ha demostrado ser eficaz y segura.

Esta semana recibí una invitación a una conferencia llamada: “Mitos y realidades sobre los factores de transferencia y el VIH”, organizada por el Movimiento de Ciudadanía Positiva, en un hospital del Instituto de Seguridad y Servicios Sociales para los Trabajadores del Estado (ISSSTE). Mi primera reacción fue de incredulidad, pues el Movimiento Mexicano de Ciudadanía Positiva A.C. es una organización que lleva muchos años trabajando en temas de VIH e incidencia política. Acudí a esta conferencia lleno de incertidumbre, dado que mi único acercamiento con los factores de transferencia habían sido hasta entonces los anuncios de radio que me resultaban irresponsables.

El Dr. Andrés Romero Rojas de la Universidad Nacional Autónoma de México impartió la sesión. Explicó que existen unos “inmunomoduladores”, que modifican la respuesta de los linfocitos, quienes constituyen el sistema inmunitario. Los factores de Transferencia (extracto dializable de leucocitos, EDL) mejoran la calidad y cantidad de linfocitos, por lo que, supuestamente, mejoran el sistema inmunitario de la persona que se somete a una terapia de este tipo y le ayuda a mejorar su respuesta ante diversas enfermedades. No se conocen las moléculas que participan, ni cómo funciona pero señala que mejora la calidad de vida de las personas.

El Dr. Romero colabora con dos clínicas de Factores de Transferencia en la Zona Metropolitana de la Ciudad de México, una en el Instituto Politécnico Nacional y otra en la UNAM. El producto que producen recibe el nombre de  Transferon y tiene un costo inicial de $4,000 pesos mexicanos (algo así como 300 dólares) que después se incrementará de acuerdo al tiempo que se recomiende su uso.

La terapia de los Factores de Transferencia (FT) fue introducida en México desde los años setenta y, según sus promotores, ha ayudado a personas con afecciones producidas por hongos, protozoarios, bacterias, virus, y enfermedades como la artritis reumatoide, lupus, y diversos tipos de cáncer. ¿Pero qué ofrecen respecto al VIH?

Pues en el caso del VIH, tuvimos una respuesta tan parca como poco prometedora. De acuerdo con el Dr. Romero, los FT ayudan a mejorar los CD4 y, aunque no eliminan el VIH, mejoran la calidad y cantidad de los linfocitos, por lo que la persona que se someta a la terapia se sentirá mejor por más tiempo. Para el caso del VIH en específico, el doctor recomendó continuar con el tratamiento de antirretrovirales, pues, desde su opinión, los FT mejoran la respuesta del organismo a los ARV.

Es preciso señalar que poco se ha estudiado el efecto de los FT en las personas que viven con VIH; David Alberto Murillo, Presidente de la organización Amigos contra el Sida, propuso la realización de un estudio clínico, pues considera que solo así puede conocerse la real contribución de los FT a la calidad de vida de las PVV, ya que solo se sabe de su eficacia frente a las enfermedades autoinmunes. Sin embargo, el Dr. Romero y su equipo mostraron poco interés en realizar un estudio clínico serio y avalado por un comité de investigación y bioética, tal como fue solicitado por varios activistas presentes en la conferencia.

Georgina Gutiérrez, de la organización anfitriona del evento comentó que conocen de los FT desde hace muchos años, y que se interesaron en ellos por su relación con el sistema inmunológico. Su objetivo ha sido beneficiar a la población y aclaró que no es su interés lucrar con este tipo de terapia. El Dr. Granados, del hospital López Mateos del ISSTE, podría ser quien diera el aval de un protocolo realizado por la empresa en personas que viven con VIH. “El mismo ISSSTE es muy serio para aprobar estudios clínicos; les van a requerir procedimientos, incluso jurídicos, que deberán cumplir para hacer estos protocolos de investigación”, apuntó Gutierrez. El veredicto del ISSSTE sería crucial para determinar la confiabilidad de esta terapia y la viabilidad de su recomendación en PVV.

Ante lo anterior surgen varias interrogantes: En México estos FT están aprobados por la Comisión Federal para la Protección contra Riesgos Sanitarios (Cofepris) y la Secretaría de Salud. Sean o no serios y eficaces estos tratamientos, lo real es que los FT presentan mucha controversia que será difícil de sortear yhace falta mucho para tener una respuesta contundente. Lo que se puede resaltar es la diferencia en las expectativas de las personas que acudieron a la conferencia y las pocas respuestas que recibieron.

Existe también la preocupación de que aquellos que escuchen “testimonios” de personajes famosos prefieran dejar los ARV por los FT que no han comprobado su efectividad para el VIH, ya que aunque en el contexto de la conferencia se recomendó continuar con la terapia antirretroviral, este mensaje puede no ser igual de claro en otros ámbitos y puede conducir a muchas personas a la muerte.

Hace unas semanas la oferta de curar el SIDA se leía en diarios de El Salvador. Hace unos días le tocó a México escuchar la oferta de factores de transferencias que podrían mejorar la salud de las PVV, que no cuentan con ninguna evidencia. Es importante que la Secretaría de Salud tome conocimiento de mensajes engañosos que atentan contra la salud y establezca sanciones para las empresas y personas responsables.

Todos los artículos pueden ser compartidos y publicados siempre que sean citados los datos de la fuente.