El Nuevo Modelo de Financiamiento (NMF) del Fondo Mundial, cuya fase de prueba ha iniciado, consiste en un proceso mucho más interactivo y participativo entre el Fondo y los países, con el fin de aprobar mejores propuestas. Los elementos esenciales del NMF son: 1) El Plan Estratégico Nacional (PEN) por cada enfermedad, que debe ser robusto y validado, 2) Un Diálogo Nacional, como un proceso donde todos los sectores analizan su PEN e identifican cuáles son las brechas que podría financiar el Fondo Mundial, dentro de un monto máximo preestablecido, y 3) Una Nota Conceptual, resultado del diálogo nacional, que hará las veces de una solicitud al Fondo Mundial (menos detalladas que las solicitudes anteriores). Esta nota conceptual desata el proceso de un segundo diálogo en el que participarán el país, el Panel Técnico Revisor y la Secretaría del Fondo Mundial. El mecanismo es más complejo, pero existen varios artículos de Corresponsales Clave que relatan la evolución del NMF, y sobre todo, explican cómo funcionará. Todos ellos pueden ser encontrados en este vínculo.

En este artículo nos vamos a centrar en compartir los primeros pasos del NMF en El Salvador.

La elección de El Salvador

La Junta del Fondo Mundial le dio autonomía a la Secretaría para que definiera los primeros países que participarían por invitación en la etapa transitoria. Así, el Mecanismo Coordinador de País y el Gobierno Salvadoreño recibieron el 28 de febrero una carta de invitación a participar del proceso. Ambos confirmaron y formalizaron su voluntad de participar. El Fondo Mundial le ha ofrecido al país 20,8 millones de dólares, que resulta de la suma de un monto indicativo de 17 millones de dólares americanos para el periodo 2014/16 y los 3,8 millones que estaban disponibles de la Fase II de la subvención de Ronda séptima, pendiente de aprobación.

Antes de su elección como país piloto, El Salvador se encontraba ejecutando un proyecto bajo la modalidad de un solo canal de financiamiento para VIH, un mecanismo que implementó el Fondo Mundial hace algunos años simplificar la gestión de los múltiples proyectos que existían en un país. Por ello, en la actualidad hay dos Receptores Principales, el Ministerio de Salud y el PNUD. Más información sobre el Fondo Mundial en El Salvador en este vínculo.

Nadando en aguas seguras

Sin quitarle el mérito a los Programas de VIH en El Salvador, muchos caracterizan la elección de este país como una opción segura, un “candidato con altas probabilidades de éxito”. Siempre es recomendable probar cualquier modelo con aquellos que además de necesitarlo pueden participar con una tasa de éxito alta, resultados positivos precoces de los que se puedan extraer lecciones y realizar ajustes. Es prematuro saber si la elección ha sido la correcta, pero este artículo sobre el caso de El Salvador quiere rescatar algunas señales positivas, avances y algunas nociones tempranas de preparación que puedan servir a los países que estén pensando seguir los pasos de este país piloto.

El 85% de la respuesta al VIH/SIDA en El Salvador es financiada actualmente por fuentes domésticas, es decir, dinero proveniente del presupuesto nacional. Sin embargo, esto no significa que todo lo necesario esté cubierto y que se invierta en las intervenciones de mayor impacto. Al igual que en otros países de la región, la mayoría de los tratamientos antirretrovirales y otros costos del diagnóstico y cuidado provienen de fuentes propias. Y a pesar de ello, las poblaciones en mayor riesgo al VIH siguen siendo altamente marginadas por el sistema de salud y poco se ha avanzado en cambiar un contexto que sustenta altos niveles de estigma, discriminación y violencia de género o basada en la orientación sexual.

La epidemia salvadoreña es, como en la mayoría de nuestros países, de un perfil altamente concentrado en pocas poblaciones clave: Gays, Hombres que tienen Sexo con otros Hombres, Personas Trans y Mujeres Trabajadoras Sexuales. Los recursos del Fondo Mundial, que venía administrando el PNUD, incluyendo el financiamiento a las organizaciones de la sociedad civil y las comunidades, estaban dirigidos a intervenciones con estas poblaciones.

Cabe recalcar que el Gobierno no siempre abrazó esta vocación por responder con sus recursos a la crisis del SIDA, por el contrario, fue obligado por la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) en 1999 en respuesta a una denuncia de abandono de pacientes cuyo resultado se transformó en un caso emblemático para nuestra región. El cumplimiento de esta sentencia se convirtió en una política de Estado en salud que se viene sosteniendo con recursos propios.

Un país en carrera

El MCP de El Salvador se había preparado para presentar una solicitud de financiamiento basada en su Estrategia Nacional de Salud en la fallida Ronda 11. Esto explica cómo el país tenía una estrategia actualizada y validada mucho antes del lanzamiento del NMF. Es un PEN de VIH con indicadores, metas y costos; un poco general y disperso, pero robusto en opinión de algunos conocedores del tema.

Por ello, en las últimas dos semanas se ha iniciado el proceso de diálogo nacional que busca acordar una nota conceptual para mediados del mes próximo. La secretaría del Fondo Mundial ha invertido su tiempo en dar apoyo directo al país y ha dejado muy clara la consigna de que la solicitud sea basada en las evidencias y se centre en intervenciones eficientes en las Poblaciones en Mayor Riesgo. En este sentido, se han conformado mesas de trabajo por población que analizan, discuten y acuerdan recomendaciones que son elevadas a un grupo de trabajo más reducido que las representa. Han tenido lugar mesas de trabajo con Mujeres Trabajadoras Sexuales, Personas Trans, Gays/HSH, Personas viviendo con VIH, Mujeres viviendo con VIH y Jóvenes.

No todo el mundo está feliz con el proceso y su participación, y en breve sabremos quiénes no se han sentido adecuadamente representados. Consensuar una nota conceptual con tantas agendas y necesidades compitiendo no será una tarea fácil. Y como nada sucede en un tubo de ensayo, este mecanismo arranca justo en el medio de un año electoral en El Salvador.

Es oportuno reconocer que en este proceso vienen trabajando en forma coordinada y oportuna ONUSIDA, PASCA/USAID, la cooperación Alemana y ONG Internacionales.

El Salvador se ha comportado como “un alumno ejemplar”: tiene un PEN multisectorial válido hasta el 2015, realizan habitualmente sus Mediciones del Gasto en SIDA (MEGAS), se han sometido a la validación oficial de su PEN a través de la Evaluación Conjunta de sus Planes y Programas (JANS, por sus siglas en inglés), han sido los primeros en realizar su estudios de Modos de Transmisión (MOT, por sus siglas en inglés), han realizado estudio de costo eficacia de su programa nacional, evaluado el desempeño de sus clínicas de atención en VIH e ITS y se han mostrado materia muy dispuesta para la implementación del abordaje de Tratamiento 2.0.

¿Qué más se puede pedir?

Si bien El Salvador es un país ejemplar en muchos aspectos de su respuesta contemporánea al VIH/SIDA, no lo es tanto a la hora de garantizar los Derechos Humanos de las comunidades. De hecho, acaba de faltar sin aviso a la sesión de la CIDH sobre los Derechos de Mujeres y Niñas, y presenta desafíos importantes en el respeto de los derechos de las Mujeres Trabajadoras Sexuales, Personas Trans, Gays y HSH.

Todos los actores en el país y en la región hacen votos y colaboran para que este experimento resulte exitoso. El éxito no se medirá solo por la nota conceptual o el acuerdo de subvención con el Fondo, sino por la capacidad progresiva de El Salvador de vivir sin el Fondo Mundial, sin sacrificar ningún aspecto de una respuesta integral, multisectorial, focalizada y eficaz. La expectativa es que la nueva administración de gobierno sostenga y aumente su inversión en salud integral, que incluye los aspectos de Derechos arriba mencionados.

Este será un proceso muy interesante del que todos podremos aprender mucho y como testigos participantes, empezar a pensar qué de esta experiencia debemos copiar en nuestros países y qué no.

Una noción es clara hoy, hay que llegar a este nuevo modelo muy bien preparados y esto llevará tiempo y esfuerzo. Puede parecer mucho sacrificio por un resultado financiero modesto, pero recordemos que los recursos del Fondo Mundial deben ser invertidos en las poblaciones de más difícil acceso y postergadas de la respuesta al VIH/SIDA, por lo que será una inversión sumamente estratégica, con un impacto en el largo plazo mucho mayor.

Este es un caso testigo que acompañaremos desde Corresponsales Clave. Agradecemos a todas las fuentes de información nacionales e internacionales que han hecho posible este y los próximos artículos.

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