El candidato a  la presidencia de la República del Paraguay, Horacio Cartes, en su campaña política se manifestó abiertamente en contra del matrimonio igualitario diciendo que se dispararía en las bolas, si su hijo le dijese que se quiere casar con otro hombre.

Horacio Cartes, Candidato a la Presidencia

Esta expresión hizo que las organizaciones de personas lesbianas, gays, trans y bisexuales (LGTB) manifiesten su rechazo al candidato que lidera las encuestas a una semana de las elecciones generales.

Paraguay es un país conservador y doble moralista, a pesar de que la Constitución Nacional señala que es un Estado laico y es explícita al sentenciar la igualdad de derechos en su artículo 46: Todo los habitantes de la  República son iguales  en derecho. No se admiten discriminaciones. El Estado removerá los obstáculos e impedirá los factores que lo mantenga o lo propicie”. Sin embargo, parece que la Constitución es letra muerta y se queda en la utopía, ya que al momento de implementar políticas públicas que garanticen los derechos a la no discriminación y estigma, a la educación integral en sexualidad, a los derechos sexuales y reproductivos y el derecho a la salud, el Estado se limita a implementar lo que un grupo específico exige, olvidando el bien común del pueblo.

Expresiones como estas y la agresividad de las campañas políticas nos muestran un futuro bastante desafiante en materia de derechos humanos, y hace prever que  antes de trabajar en la prevención del VIH, en la no discriminación y el estigma vinculado al VIH y en la educación integral de la sexualidad, estaremos retrocediendo a la época de la dictadura, cuando los gays y las trans eran perseguido/as, marcados y matados.

Ante estas circunstancias, no es antojadizo decir que “cada uno/a tiene el gobierno que se merece”, es muy bueno que cada candidato se muestre tal y como es y que nos permita  analizar  como activistas qué nos deparará en los próximos cincos años con un  gobierno conservador y doble moralista,  donde el presidente no sea de todos/as los paraguayos y paraguayas sino solamente de los “heterosexuales”. Habrá mucho trabajo por hacer.

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