En el año 2011, ONUSIDA y la Alianza Internacional iniciaron un proyecto para ayudar a los actores nacionales a integrar programas de Derechos Humanos en sus Planes Estratégicos Nacionales de SIDA (PENS). Este taller fue el último de una serie de cuatro eventos que se realizaron en los últimos dos años en Sudáfrica, Arabia Saudita y Tailandia.

El evento en nuestra región se realizó entre el 9 y el 11 de abril en la Ciudad de Quito, Ecuador y contó con la participación de representantes de los Gobiernos, Programas Nacionales, Defensorías, sociedad civil, Organizaciones no Gubernamentales y personas viviendo con VIH de Argentina, Bolivia, Brasil, Colombia, Costa Rica, Ecuador, El Salvador, Guatemala, Honduras y Venezuela.

Desde la concepción de este taller se puso especial énfasis en la integración de género, además de Derechos Humanos en general. Además de las herramientas de ONUSIDA, Alianza y otras agencias coauspiciadoras, se trabajó el análisis de brechas, oportunidades y amenazas sobre los PENS de todos los países participantes que estuvo a cargo de Edgar Carrasco (ex LACCASO y ONUSIDA).

El taller fue, en opinión de sus participantes, una excelente oportunidad para aprender, compartir y discutir temas relacionados con la planificación de la respuesta al SIDA y en Derechos Humanos.

El programa propuso tres grandes líneas de trabajo: las presentaciones conceptuales, para poner a todos los participantes en el mismo nivel de conocimientos; los ejercicios, empleando un caso ejemplo que permitió pensar todo el ciclo de planificación desde los objetivos hasta los costos y, por último, las experiencias nacionales. Las experiencias de país fueron, sin lugar a duda, lo que permitió a este taller transcurrir con los pies sobre la tierra. Quizás vale la pena resaltar dos extraordinarias presentaciones, la primera a cargo de Raiza Torriani, sobre la Red Trebol y la RedLAcTrans en Bolivia y, la segunda, a cargo de Marcela Alsina sobre la Red Bonaerense de PVV y el Movimiento Latinoamericano de Mujeres viviendo con VIH.

Los participantes se comprometieron a replicar este taller en sus países y ONUSIDA acompañará este proceso, en particular con aquellos países cuyos planes estratégicos vencen pronto.

Algunos temas discutidos en el taller merecen ser resaltados:

Letra muerta

Esta es la forma en la que se ha caracterizado a la mayoría de los PENS. Documentos, en algunos casos de excelente factura, que juntan polvo en el estante de algún Ministerio. El porcentaje de Planes cumplidos o cercanos a ser cumplidos es escandalosamente bajo. Diversos sectores se reúnen varias veces en torno a una mesa, cumplen en acordar un plan multisectorial para la respuesta de los próximos 3 o 5 años, lo publican y lo olvidan. Probablemente muchas de las cosas que se hacen responden a dicho plan, pero aquel PENS no se utiliza para definir los Planes Operativos Anuales, para Monitorear y rendir cuentas.

Por otro lado, el desarrollo de los PENS se asemeja más a hacer una marca en la lista de pendientes, que en una forma participativa, eficiente y transparente de gestionar. Se recomendó que el proceso de planificación vaya más allá del ámbito estratégico y avance en acordar un plan de trabajo para el corto plazo con claros indicadores y metas. También se resaltó que un PEN no puede ser considerado tal si no ha sido costeado adecuadamente.

En todos nuestros países, bellos planes nacionales están durmiendo el sueño de los justos, desperdiciando una herramienta clave para la incidencia política y veeduría social.

El árbol y el bosque

Hubo un consenso en el taller respecto a que los PENS deben ir más allá de la respuesta al VIH/SIDA; deben ser concebidos como una parte, una pieza, de un plan mucho más amplio y abarcador, que sería el plan de desarrollo y salud nacional que promueva una vida más digna para la población.

Es necesario romper el silo y empezar a pensar en un proyecto de país que incluya una respuesta al VIH, engarzada y coordinada con los planes y programas de Derechos Humanos, Género, Diversidad, Salud Sexual y Reproductiva, entre otros. Por ello, el diseño de estos debe ser el resultado de un diálogo y una consulta más amplios en lo que se refiere a los ministerios, secretarías, organizaciones de la sociedad civil y poblaciones involucradas.

La sostenibilidad de las ganancias

Brasil estuvo presente en el evento y nos permitió conocer en detalle la profunda crisis política e ideológica que enfrenta su respuesta en los últimos años, sobre la que hemos reflexionado en otros artículos de Corresponsales Clave.

Algunos cambios en el gobierno y las fuertes presiones de una iglesia evangélica ultra-conservadora han retraído muchos logros en derechos humanos, salud y reducción de estigma y discriminación que hasta hace poco eran ejemplo y fuentes de inspiración para el resto de la región. Esta situación nos recuerda la fragilidad de las políticas. Un gobierno puede promover las políticas más progresistas e inclusivas que solo se sostendrán lo que dure dicha administración y en algunos casos, ni siquiera eso. Los mecanismos institucionales son más sostenibles; la promulgación o modificación de leyes, la creación de comités y mecanismos de participación y control son herramientas más sostenibles y estables en el mediano plazo, que la sola voluntad política.

Debemos asegurar que nuestros esfuerzos estén repartidos en la promoción de buenas políticas acompañadas de la construcción de un andamiaje institucional sostenible en el largo plazo.

La crisis de la Sociedad Civil

Este taller temático es quizás uno de los pocos eventos regionales que reunirán un número significativo de representantes de diferentes países en este año en la región y la preocupación, ya crónica, sobre el debilitamiento de la respuesta de la sociedad civil en el ámbito regional y nacional no estuvo ausente.

También surgieron reflexiones muy interesantes sobre la cooptación de la Sociedad Civil por el Gobierno y la polarización que tiene lugar en algunos países. Se hizo referencia a los países que hoy tienen gobiernos democráticos y progresistas que han permitido avanzar mucho la agenda de DDHH y Género, pero que, por ser “gobiernos buenos o de los nuestros”, no se les podría cuestionar cuando se equivocan, o monitorear o denunciar cuando no cumplen.

La polarización que existe en diferentes ámbitos de estos países se refleja en la respuesta de la sociedad civil a la epidemia, exacerbando una situación artificial de bandos, en la que estás con unos y por ello, automáticamente, en contra de los otros. La cooptación sistemática de referentes de la sociedad civil en temas GLTBI, VIH/SIDA, DDHH, Género, Pobreza o Salud Sexual y Reproductiva por parte de algunos gobiernos no ayuda mucho a sostener un respuesta de la sociedad civil efectiva y, por el contrario, contribuye a ahondar esta profunda crisis.

El taller de Quito seguramente es un gran aporte a los procesos nacionales que darán inicio en breve con la revisión, validación o desarrollo de los PENS, así como a los países que planean solicitar recursos del Fondo Mundial bajo el Nuevo Modelo de Financiación.

Por eso debemos sacudir el polvo de la “letra muerta”, abrir un diálogo genuino que nos permita pensar en un plan nacional de desarrollo, de salud y de derechos y a no bajar la guardia, ya que, en ocasiones, de tanto transversalizar, algunas cosas muy importantes para nosotros desaparecen.

Todos los artículos pueden ser compartidos y publicados siempre que sean citados los datos de la fuente.