Es el momento de recaudar y el objetivo de la Secretaría y la Junta de Gobierno del Fondo Mundial es colectar 15,000 millones de dólares americanos para financiar los programas existentes y las brechas que aún subsisten. Parece una meta ambiciosa, pero esta cantidad es lo menos que el Fondo Mundial necesita para lograr impactar positivamente en las tres enfermedades y contribuir a cumplir los Objetivos de Desarrollo del Milenio.

En un comunicado oficial se anunció hoy que “el Fondo Mundial está decidido a acelerar los logros obtenidos en los últimos años contra el SIDA, la tuberculosis y la malaria, invirtiendo de manera estratégica en programas que pueden salvar millones de vidas y ahorrar decenas de miles de millones de dólares en costos futuros. Aun reconociendo la difícil coyuntura económica reinante en muchos países, el Fondo Mundial y sus asociados ponen en relieve la significativa rentabilidad que generan las inversiones en salud”.

“Podemos elegir: o invertimos ahora o pagamos para siempre”, ha declarado Mark Dybul, Director Ejecutivo del Fondo Mundial; “las innovaciones científicas y su aplicación nos ofrecen la oportunidad histórica de controlar completamente estas enfermedades. Si no lo hacemos, los costos a largo plazo serán gigantescos”.

Quince mil millones de dólares puede parecer exorbítate, pero no es una cifra caprichosa sino el resultado de un cálculo científico y técnico que contó con la colaboración de los socios técnicos de la OMS, el ONUSIDA y las alianzas Roll back malaria (Hacer Retroceder la Malaria) y “Stop TB” (Alto a la Tuberculosis). El Fondo Mundial ha elaborado una evaluación de necesidades que demuestra que la obtención de US$ 15.000 millones, combinada con otras fuentes de financiamiento, tendría un efecto transformador en las tasas de incidencia y fallecimiento por VIH y SIDA, tuberculosis y malaria.

Estos cálculos han contemplado también la valiosa contribución de fondos domésticos, que incluyen US$ 37.000 millones por parte de los países en vías de desarrollo, y US$ 24.000 millones procedentes de otras fuentes internacionales. De cumplirse la meta planteada por el Fondo Mundial, el esfuerzo colectivo permitiría cubrir cerca del 90% de las necesidades de recursos mundiales para hacer frente a estas tres enfermedades, que se han calculado en US$ 87.000 millones.

“Trabajando con asociados podemos acabar con estas enfermedades. Todos sabemos lo que se debe hacer y cómo hay que hacerlo. Pero para tener éxito hemos de trabajar juntos”, ha afirmado el Dr. Dybul.

Como parte de la conferencia en Bruselas, se ha presentado una evaluación de las necesidades para el periodo 2014-2016 e informado sobre los resultados y el impacto que se han logrado en los últimos años y cómo se han conseguido logros espectaculares en la lucha contra el SIDA, la tuberculosis y la malaria.

La hora de la verdad llegará a fines de año, cuando los donantes sean invitados a una conferencia de compromisos financieros que tiene lugar cada tres años, esta correspondería al 4to Ciclo de Reaprovisionamiento del Fondo Mundial.

¿Qué significa esta meta para las personas?

Disponer de esta suma total de fondos equivaldría a:

- Proveer de tratamiento a 17 millones de personas con tuberculosis y tuberculosis multirresistente y salvar la vida de 6 millones de personas durante el próximo trienio.

- Prevenir millones de nuevos casos de malaria y, al evitar un resurgimiento de la enfermedad, salvar cerca de 196.000 vidas anuales más que con los actuales recursos.

- Evitar más de un millón de nuevas infecciones por VIH al año, lo que supondría ahorrar miles de millones de dólares en atención y tratamiento a largo plazo. Combinando las diversas fuentes de financiamiento, se calcula que para 2016 habrían 18 millones de personas bajo tratamiento antirretroviral en los países afectados, a diferencia de los 8 millones registrados en 2012.

Estos recursos también son necesarios para la implementación del Nuevo Modelo de Financiamiento que  tiene como objetivo alinear las inversiones en SIDA, tuberculosis y malaria con las estrategias nacionales de salud, reforzando al mismo tiempo los sistemas sanitarios y sirviendo de plataforma para promover la salud y los Derechos Humanos de las personas, virando un poco el enfoque centrado en combatir enfermedades concretas.

En los próximos días vamos a escuchar mucho compromiso retórico pero no será aún tiempo de la firma de cheques. La sociedad civil que participa en la Junta y apoya al Fondo Mundial venimos participando en procesos de incidencia política y presión sobre los gobiernos donantes, que han incluido múltiples campañas y una movilización en las calles de Bruselas.

Hay mucho en juego y en esto días se esta empezando a escribir la historia del final de estas epidemias, o un potencial fiasco en la salud pública internacional.

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