En México, a pesar de existir la política de tratamiento universal, solamente se atiende al 34% de las personas que viven con VIH. Las principales razones por las que no se tiene mayor cobertura en el tratamiento son: detección tardía, ingreso retrasado a atención médica, estigma asociado al VIH, discriminación de las poblaciones más afectadas.

Dado que las acciones de prevención y atención deben estar integradas y se deben llevar a cabo en un marco de intervenciones de prevención combinada (biomédicas, de cambio de comportamiento y estructurales); la Nueva Estrategia propone acciones estructurales y de normatividad, como la restructuración del Centro Nacional para la Prevención y Control del VIH /SIDA – CENSIDA, la actualización de las normas y las Guías Nacionales, la homologación del servicio y los sistemas de información en los diferentes sistemas de salud, la habilitación de centros de diagnóstico integral en las ciudades con mayor prevalencia; acciones  operativas como el incremento en cobertura de las actividades de prevención, atención e integración a los servicios de salud de las personas con diagnóstico positivas, además de la negociación de precios de ARV; acciones de comunicación y sensibilización en la equidad de género, el estigma, la discriminación y la homofobia; y, finalmente, acciones de cooperación como la participación de la sociedad civil en acciones de observación ciudadana y de provisión de algunos servicios de prevención combinada (numeral 11), y el Pacto para el Uso de la Evidencia y Detener el Sida en México, PUEDES México.

La Nueva Estrategia de Prevención del VIH presentada en México, fue elaborada por el Dr. Florentino Badial de la Clínica Condesa; el Lic. Alejandro Brito del Suplemento Letra S; la Dra. Andrea González del Programa de VIH/SIDA del Distrito Federal; el Prof. Luis Adrián Quiroz, de la organización Derechohabientes Viviendo con VIH del Instituto Mexicano del Seguro Social DVVIMSS); el Dr. Jorge Saavedra, de AIDS Healthcare Foundation (AHF); el Dr. Juan Cierra del Instituto Nacional de Ciencias Médicas y Nutrición Salvador Zubirán (INNCMSZ); y la Dra. Patricia Volkow del Instituto Nacional de Cancerología (INCAN).

Jorge Saavedra, quien presentó el pacto PUEDES México, expresó que “hay evidencia que sustenta esta nueva estrategia nacional”. Por su parte, Patricia Volcow señaló que si se sigue la estrategia que proponen se puede detener definitivamente el SIDA en unos años, de lo contrario, habrá un repunte en el mismo.

Se han presentado las metas a mediano y largo plazo. Para 2015, 150 mil personas con VIH recibirán tratamiento antirretroviral (TAR), y de éstas, el 85% lograrán carga viral indetectable a los seis meses de iniciado el tratamiento. Habrá una mayor integración de los sistemas de salud incluyendo la compra consolidada de antirretrovirales, por lo que el costo de TAR por paciente se reducirá en un 50%. Se aumentará la oferta de detección de VIH a 6 millones de pruebas rápidas, y la distribución gratuita de condones en 100%.

Para 2018, el 100% de las unidades del Sector Salud ofertarán la prueba de detección del VIH, el 80% de las personas con VIH conocerán su status y el 85% de ellas recibirán TAR, se disminuirá en un 70% la mortalidad asociada al SIDA, y habrá una reducción similar en el costo anual por paciente en TAR en esquema de primera línea. Además se reducirán en un 66% los nuevos casos de VIH.

Por su parte, Patricia Uribe, la nueva titular del CENSIDA, prometió colocar a la persona en el centro de la atención para la elaboración del Programa de Acción Específico 2013 – 2018. Reconoció que el clima está tenso en México por los problemas que se han acumulado en la anterior administración. Prometió renovar al CENSIDA con cambios permanentes y solicitó a la sociedad civil dejar atrás los resentimientos y heridas. Luis Adrián Quiroz, por su parte, vaticinó que Patricia Uribe enfrentará un reto muy grande dirigiendo al CENSIDA.

Las reacciones no se hicieron esperar. Uno de los activistas más experimentados y que ha dejado un amplio legado de trabajo y resultados, Juan Jacobo Hernández, de Colectivo Sol, criticó que la propuesta haya dedicado en su numeral 11 apenas una “micro mención oblicua” al aporte de la sociedad civil, resultando “francamente ofensivo, un verdadero despropósito, pues desdeña el largo trabajo de miles de personas –hombres, mujeres, jóvenes, viejos, gays, hétero, trans, trabajadoras/es sexuales, personas con VIH, usuarios de drogas- que se han enfrentado a brazo partido, con sus propios recursos y medios para contribuir a la respuesta a la epidemia. Este menosprecio es escandaloso, como lo es también la arrogancia con la que se presentan las propuestas de este plan”.

Hernández hizo un llamado a los actores del tema del VIH/Sida de México para trabajar en conjunto: “Convoco a la modestia, a la contención y a la concordia, como ya antes lo he hecho sin tener respuesta. De las decisiones que tomemos para la recomposición del entorno dependerá, sin duda, el curso que tomará nuestro destino como agentes del cambio, y será responsabilidad nuestra quedarnos callados, acomodarnos en la complacencia, en la inercia o actuar para avanzar”.

Se cuenta en mi país que en los años de mayor auge de la post revolución mexicana, los gobernantes acostumbraban anunciar con pompa y platillo un nuevo proyecto urbano, un nuevo hospital, una escuela o un puente que comunicaría a una población desprotegida con el resto del país ya desarrollado. Se colocaba la primera piedra unas semanas antes de las elecciones, y esa primera piedra permanecía ahí como monumento a la promesa hasta que el siguiente candidato prometía retomar el proyecto con el favor del voto de sus compatriotas. La presentación de la Propuesta de una Nueva Estrategia en prevención de VIH no escapa a este estilo exuberante de aquella época. Esperemos que esta vez la historia sea diferente.

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