La iniciativa Empresas Comprometidas busca eliminar la discriminación en el ámbito laboral, generar estrategias de prevención del VIH en las empresas, promocionar los Derechos Humanos entre los empleados, sus familias y la comunidad, y mejorar la empleabilidad de las personas que viven con VIH.

En el marco del evento anual, el Lic. Kurt Frieder, Director Ejecutivo  de Fundación Huésped, comentó que “todavía persisten el estigma y la discriminación vinculadas al VIH/SIDA, por eso es necesario involucrar a todos los sectores sociales, incluyendo el empresarial, en la construcción de espacios donde el respeto y los derechos sean una realidad para todos y todas”. La Fundación Huésped, creada 1989, es la ONG en VIH/SIDA más grande del país y ofrece una amplia serie de servicios de salud, sociales y educacionales.

En el evento participaron ejecutivos de Coca-Cola, IBM, Grupo Telecom y Accenture, entre otros representantes del sector privado que llegaron a más de 100 gerentes y directores de Recursos Humanos y de Responsabilidad Social Empresaria grandes, medianas y pequeñas empresas. Como parte de la reunión, se otorgaron reconocimientos por su labor al Grupo Gestión, IBM Argentina, Grupo Telecom, John Foos y Scienza Argentina.

El Dr. Alberto Stella Coordinador inter-país de ONUSIDA dijo: “El movimiento empresarial juega un rol importante ya que esta epidemia afecta a todos, al sector más productivo, que es el más sexualmente activo. Las empresas juegan un papel estratégico, si es que entienden al VIH como una enfermedad crónica, donde las personas con VIH no son personas enfermas. (…) Debemos recuperar el concepto de salud y la empresa es vital para ello. Las compañías son un elemento clave, internamente tienen acceso a empleados y el empleado es el centro de una familia, por ello una empresa comprometida beneficia a muchas más personas que sus empleados, su compromiso social es con toda la comunidad. Esperemos ver crecer más a este grupo de empresas para fundar una sociedad con la realización de los Derechos Humanos”.

El Dr. Carlos Falistocco, titular de la Dirección de SIDA e ITS y Presidente del Grupo de Cooperación Técnica Horizontal afirmó: “la mayoría de las personas que se infectan están en edad sexualmente activa, el 20% está por sobre los 40 años de edad. El 95% de la transmisión se da por relaciones sexuales en las cuales las mujeres y la mitad de los hombres se exponen al VIH en relaciones heterosexuales. El estigma y la discriminación atraviesan a muchas personas, aquellas que viven con VIH y las que podrían “estar infectadas”. El 40% de las personas que viven con VIH en Argentina no lo saben y como no pertenecen a un grupo específico no se les ofrece la prueba.”

El Vicepresidente de Recursos Humanos de Coca-Cola para Latinoamérica Sur, Alejandro Melamed aseguró que “uno de los principales desafíos sociales que enfrentan las empresas en el tercer milenio es abordar la sustentabilidad en su sentido más amplio y holístico. Empezando por la sustentabilidad de las personas, el de las propias empresas y el de las comunidades en las que se desarrollan. Está naciendo un nuevo capitalismo, el ético, en el que se está replanteando el concepto de éxito y en el que los valores pasan a ser la base sobre la que se sustentan las organizaciones y la rentabilidad es un objetivo entre muchos otros, no el único. El triángulo de oro, en el que el sector privado interactúa complementaria y colaborativamente con el público y la sociedad civil es uno de los abordajes a considerar seriamente”.

La iniciativa se lanzó en 2009 y cuenta en la actualidad con 27 empresas -número que se podría duplicar- a las que se les brinda asistencia técnica en la realización de actividades, y en el diseño y evaluación de proyectos. Por medio de diversas campañas la Fundación Huésped llega a más de 113.000 empleados en el país. Muchas compañías han accedido a incluir mensajes preventivos en sus impresos, como manteles de papel y tarjetas que se distribuyen en hoteles, que ha permitido alcanzar a un millón y medio de clientes. Por último, las empresas y sus empleados han accedido a movilizar sus propios recursos en actividades sociales en comedores, escuelas y centros de contención social en comunidades de bajos recursos en diferentes partes del país, beneficiando a más de 6.000 personas. Más de una docena de organizaciones civiles argentinas son socias de la iniciativa, desde las principales referentes de la Responsabilidad Social Empresarial hasta la Federación Argentina de GLBTI.

El coordinador de la iniciativa, Arturo Mercado, en su presentación señaló “Muchas veces los empresarios están preocupados en cuántas personas viven con VIH en el país y cuántas de ellas son empleados de sus empresas, pero no son simples cifras, sino que son historias y personas con las que nos podemos comprometer”. Y luego de enumerar los avances del programa en el último año, afirmó: “los logros tampoco son simples cifras, son acciones que han impactado en la vida de las personas”.

La Responsabilidad del Sector Privado

Las empresas pertenecen a un sector que si no comete violaciones flagrantes de la ley no necesariamente rinden cuentas a nadie más que a sus propietarios y accionistas, y se sospecha que estas solo se interesan en asuntos que pueden generar un lucro directo o indirecto y para ello las empresas invierten sumas importantes en Relaciones Públicas y Comunicaciones. Hace algunos años surgió el concepto de Responsabilidad Social Empresarial (RSE), como el reconocimiento explícito de que las empresas existen en un medio, en una comunidad y deben devolver a ella partes de sus ganancias en forma de programas sociales y reparar el impacto de su presencia, de tal manera que le permita a la comunidad local desarrollarse y ser más sustentable. Pero en el ámbito de la RSE tampoco hay mucha rendición de cuentas.

Ante la ausencia de una legislación integral sobre RSE, las empresas invierten en programas y organizaciones de la sociedad civil por voluntad propia, hasta cuando lo deseen o hasta que sus estrategias de comunicación y posicionamiento lo indiquen. Así, ha sido más difícil comprometer en forma sostenible y predecible a muchas de las empresas, más allá de una campaña de uno o dos años. Esto podría cambiar, ya que en el terreno legislativo, en muchos de nuestros países se están estudiando proyectos de ley que regulen la RSE y, por el otro lado, existen programas e iniciativas, como la de la Fundación Huésped, que tienen un rol más activo y proponen a las corporaciones un abordaje de asocio más allá de la filantropía.

El Sector Privado tiene la responsabilidad de asegurar que el lugar de trabajo es un espacio amigable, más allá de las condiciones laborales, nos referimos también reducir a su mínima expresión el estigma y la discriminación para las personas que viven con VIH y las poblaciones clave, que empieza en los niveles más altos de gestión, donde se ubican quienes pueden liderar compañías libres de discriminación.

Desde los primeros años de la epidemia hubo intentos fallidos de articular el trabajo con el sector privado a través de la creación de las Coaliciones Empresariales de lucha contra el SIDA. La mayoría de las ONG han tenido alguna exposición al trabajo con empresas a través de pequeños proyectos de RSE o por la provisión de servicios en forma de talleres de sensibilización y capacitación. Pero con todo esto, solo hemos arañado la superficie. El futuro de la respuesta en nuestros países ya no será financiado por la Cooperación Internacional para el Desarrollo y esto nos obligará a buscar los recursos localmente. Y las fuentes significativas son y serán dos: los presupuestos nacionales de salud administrados por el gobierno y el sector privado. Ya es hora de pensar una estrategia integral para acceder a recursos de uno o ambos. Y no se trata solo de dinero, se trata de no perder la capacidad de ser organizaciones relevantes para la respuesta y para las personas de las comunidades que servimos.

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