Los voluntarios son invisibles, incluso en el discurso; cuando agradecemos por su gran trabajo lo hacemos en general, “a todos los voluntarios”, no lo hacemos personalmente, no mencionamos sus nombres. Así compartió Luis Ledesma sus impresiones; él ha sido voluntario en varias organizaciones orientados al trabajo en salud sexual yVIH e impartió la conferencia Experiencias de trabajo voluntario en ONG’s con trabajo en Sexualidad y VIH, como parte del “Foro sobre Trabajo en Salud y Diversidad Sexual; experiencias aprendidas y proyectos”.

Ledesma ha colaborado durante este año como voluntario para la Asociación Mexicana para el Fomento de la Educación en Salud, Sexualidad y Sida, AMFESSS, que junto a TRI GAY organizó el evento en mención en la sede de la Comisión Nacional de los Derechos Humanos (CNDH). Anteriormente Luis ha sido voluntario en distintas organizaciones locales e internacionales entre las que destacan Médicos sin Fronteras, AVE de México, International AIDS Conference, VIMEX y la Red de Voluntarios Internacionales.

Ser voluntario es ser empático, humilde, responsable, libre, sensible, altruista, solidario, respetuoso, comprometido, participativo. Para Luis el voluntariado es el trabajo de las personas que sirven a una comunidad por decisión propia y libre, y aunque puede tener diversas motivaciones como el  altruismo, la solidaridad, devolver favores, convicción religiosa, aumentar trabajo o incluso aumentar relaciones sociales, éste debe ser desinteresado, bien intencionado y justificado.

A pesar de que en muchas organizaciones los voluntarios y voluntarias pueden ser la principal fuerza o frente humano de una organización, el  adiestramiento que deben recibir se ha debilitado y como consecuencia también la eficacia de la participación de jóvenes entusiastas que buscan involucrarse en la problemática de la comunidad o apoyar a un grupo afectado.

Muchas ONG no contemplan el rubro de adiestramiento técnico de voluntarios o su sensibilización ante los temas que enfrentan.  Tampoco les ofrecen seguimiento y contención ante la realidad quedeben vivir día a día, por lo que se puede generar decepción e incluso otros problemas asociados en estas personas que apoyan los objetivos de las organizaciones.

En particular, el voluntario en temas de VIH y SIDA se enfrenta a la necesidad de re-elaborar el estigma social que asociado al tema, favorecido por los tabúes en sexualidad.

Desde la perspectiva del trabajo de voluntario de Luis Ledesma, cercano a la población, existen cuatro aspectos que deben mejorarse para fortalecer la respuest al SIDA. En cuanto a lo educativo, la información de carácter científico nunca llega a la población, en el camino, se pierde en malas interpretaciones y contradicciones. El grueso de la población carece de información fidedigna respecto a la infección a menos que haya sido afectada en uno de sus miembros familiares, laborales o sociales.

La acción entre pares, estrategia de intervención directa muy utilizada que pone al alcance de la población insumos para el sexo protegido con acciones de mercadeo social  y provisión de información en sitios de reunión de HSH, también enfrenta algunos problemas. El fin del proyecto termina en las cifras de condones dados, usados o rechazados. Ello elimina la consideración del sujeto en su vida sexual activa y en cuanto a sus responsabilidades y posibles consecuencias; no hay seguimiento al cambio de actitud y el uso del condón hasta que no llega el siguiente paso: la infección.

Respecto del diagnóstico, Ledesma ha percibido que las pruebas rápidas llegan en oleadas, sin un proceso adecuado de consejería. dando por sentado que la detección masiva de personas que viven con VIH  tendrá un soporte en el sistema de salud, no solo en cuanto a recursos, sino también con calidad humana, la principal queja de personas atendidas por VIH.

Y, finalmente, el acompañamiento, que para muchos implicaría únicamente hacer grupos de auto-ayuda o dar seguimiento médico y tratamiento a las persona positivas. Pero el acompañamiento puede y debe ir más allá de lo terapéutico, incluyendo la salud mental y lo espiritual.

Luis Ledesma dejó una conclusión, parecida a la de algunos foros de discusión, pero que poco ha modificado el accionar, se requiere fortalecer la capacitación no solo técnica, los aspectos médicos y científicos, sino también incluir la perspectiva histórica, filosófica y local (nacional, sociocultural, etc.) que derive en un tratamiento integral de la persona como individuo, en riesgo y sin riesgo, con diagnósticos positivos o negativos y desde diversos frentes que eduquen para la vida libre, integral, consciente y proactiva.

Es importante tener en cuenta a las personas que, como Luis Ledesma, colaboran como voluntarios desde hace muchos años, que nos acompañan en esta misión de detener una epidemia. Miremos siempre el aspecto humanizador más importante: el recurso humano, la gente de acción, los voluntarios.

Todos los artículos pueden ser compartidos y publicados siempre que sean citados los datos de la fuente.