Ella irá al médico, estará en el consultorio confirmando la sospecha que le entusiasma o que no esperaba: estar embarazada. Le dirán que en efecto espera un hijo, que tiene quizá una semana o quizá dos meses.  El médico le explicará la fecha tentativa del parto pero no se atreverá a decirle: “Señora, hágase la prueba de VIH”. De eso no se hablará, se callará. El médico no dirá nada porque “no quiere dañar susceptibilidades, no quiero hacerla sentir incómoda”; alguna vez se lo mencionó a una embarazada y ella indignada le respondió: “Doctor, ¿por quién me toma?”

Ella, casada, embarazada de su primer hijo, o aquella que tendrá su segundo o tercero hijo con una pareja estable sienten que hacerse una prueba de detección de VIH es innecesario. Confían en su pareja, sólo está con él y nadie más, ciertamente a veces no quiere ponerse condón pero no dicen nada porque ya están casadas. El Médico no insistirá, ambos callarán, el silencio será el cómplice.

En Jalisco, México, el 2 por ciento de las transmisiones de VIH se vincula directamente a la transmisión vertical, es decir, aquella que se produce durante el embarazo o al momento del parto.

Becky Jarero, consejera del Mesón de la Misericordia, un lugar donde reciben, apoyan y acompañan a personas con VIH, especialmente a mujeres y niños, cuenta cómo a pesar de los avances en la respuesta al VIH y el SIDA, continúan habiendo nuevos casos de transmisión vertical. “Hoy en día seguimos recibiendo, abrazando y secando las lágrimas de mujeres jóvenes, que al ver a su pareja en agonía, por una detección tardía, aceptan hacerse la prueba”, cuenta Becky; son esas historias las que forman parte del día a día, de algo que se ha convertido en cotidiano cuando podría evitarse. Y recuerda un caso: “hace 10 días llegó a  nuestra organización una muchacha joven, deshecha de dolor y llanto. Hace un mes su marido falleció a causa del SIDA. Una semana antes de su muerte ella se hizo la prueba de VIH, salió positiva. Hace diez días supo que tiene cuatro meses de embarazo”.

Es el “escenario típico” del diagnóstico de infección de VIH en niños  por transmisión vertical; se trata de mujeres con parejas estables o casadas con hombres que viven con el virus, quienes en la mayoría de las ocasiones tampoco conocen de su condición.

El o la ginecólogo/a, la familia y  la clínica poco le dicen a las mujeres embarazadas sobre la prueba de VIH, aun cuando en México la prueba es gratuita y está disponible en el sistema de salud mexicano. Los médicos señalan que la mayor parte de las mujeres embarazadas con VIH no tienen síntomas. Muchos de ellos no ofrecen la prueba. Esta es una de las principales barreras para que las mujeres accedan a la prueba, según señala el Doctor Ariel Eduardo Campos, Secretario Técnico del COESIDA Jalisco (Consejo Estatal para la prevención del SIDA en Jalisco): “la barrera actual es la disposición ininterrumpida de la prueba en todos los niveles: desde el suministro regular por parte del sistema de salud en general, hasta su ofrecimiento a la mujer embarazada por parte del trabajador de la salud tratante”.

¿Y si el resultado es positivo, qué hago?

Si ya pasó la barrera del miedo, el estigma, el prejuicio, y decidió hacerse la prueba, la mujer embarazada debe tener en cuenta que “la infección por VIH es tratable de forma gratuita y la efectividad de las medidas preventivas (tratamiento antirretroviral, parto por cesárea y sustitución de la leche materna por fórmulas lácteas) previenen la transmisión al bebé en un 99%” explica el Dr. Campos.

Por el contrario, si no se hace la prueba, “no se podrán aplicar medidas preventivas y el bebé tendrá un riesgo de entre el 25-40% de ser infectado”, advierte el titular del COESIDA.

Una prueba de VIH permite a las mujeres –y también a los hombres- acceder a la atención en salud. Becky Jarero, comienza por convencer a las mujeres embarazadas que llegan con mucho miedo e incertidumbre al Mesón, diciéndoles que “una confirmación de VIH hoy no es una sentencia de muerte como lo era años atrás”, y quisiera poder decirles a todas las mujeres embarazadas que viven con VIH que “ahora existe el acceso a la terapia antirretroviral; en caso necesario, ellas podrán tener de inmediato y gratuitamente el medicamento con las ventajas para su salud y la de su bebé. Finalmente, ante un resultado positivo, no estarán solas, nosotros las vamos acompañar”.

Salva a tu Bebé del SIDA

En el marco de la Semana Estatal de la Salud se llevó a cabo el foro “ Atención Integral de la Embarazada con VIH”, donde se abordó la importancia de la consejería para las mujeres embarazadas, el manejo médico obstétrico de la mujer viviendo con VIH -que desde hace años se ha recogido en guías y lineamientos-, y sobre todo el acompañamiento que brindan las organizaciones civiles como Vihas de Vida y el Mesón de la Misericordia. Todo aquello que forma el programa “Salva a tu bebé del SIDA”.

El programa “Salva a tu bebé del SIDA” inicia desde la oportuna detección, un adecuado tratamiento y la atención del parto.   Es un proyecto  que se logró gracias a la alianza del Instituto Mexicano del Seguro Social, el sistema de salud estatal y  algunas organizaciones civiles.

Gracias al Programa “Salva a tu bebé del SIDA”, 110 niños y niñas de mamás con VIH han sido ya dados de alta, libres del virus desde el 2004. Incluso señalan que de las madres participantes que se comprometieron a seguir con el programa, todos los hijos han nacido sin VIH, lo que lo hace un programa exitoso.

La Brecha

Según ONUSIDA 2 de cada 3 mujeres embarazadas en países de Ingresos bajos y medios no conocen su condición de VIH. Incluso en Jalisco, donde existe este programa, hay niños con diagnóstico de SIDA como consecuencia de la transmisión vertical, ya que sus madres no fueron diagnosticadas. Algunos datos nos muestran la preocupante brecha existente; en 2011 se estimó un total de 127 mil 354 nacidos vivos, pero ese mismo año sólo se realizaron  27 mil 744 pruebas rápidas para VIH registradas en mujeres embarazadas.

El Estado de Jalisco y el Consejo Estatal para la Prevención del VIH  asume como un reto, en esta reciente administración, trabajar en la Sensibilización de la población y la capacitación a trabajadores de la salud para la promoción de la prueba de VIH. Se piensa también contar con un registro confiable de las pruebas para VIH realizadas en mujeres embarazadas.

Los Derechos

La Comisión Nacional de Derechos Humanos en México ha producido la Cartilla “Mujeres, Embarazo y VIH” para informar a la población sobre su derecho a la salud, la de ellas y la de su hijo o hija. La cartilla indica que en la Norma Oficial Mexicana, “La NOM-010-SSA2-2010, Para la Prevención y el Control de la Infección por el Virus de la Inmunodeficiencia Humana garantiza el derecho de las mujeres con VIH a recibir información científica acerca de la prevención de la transmisión perinatal”.

Esta misma Cartilla señala que “es importante resaltar que toda mujer tiene la libertad de elegir el número y el espaciamiento de sus hijos”. Uno de los puntos en que coinciden autoridades de salud y activistas es la necesidad de reducir a cero los embarazos no deseados de mujeres, sea que viven o no con VIH.

No olvidemos ese consultorio, esa clínica, ese hospital; volvamos a esa escena e imaginemos que todo cambia. Hagamos posible que cuando una mujer embarazada asista a un centro de salud le ofrezcan la prueba, que sea algo tan natural como ofrecerle un análisis para conocer los niveles de azúcar en su sangre, que no se espanten, ni se ofendan, que cuide su salud, que proteja la salud de su bebé, que el personal de salud deje los prejuicios cuando se ponga la bata blanca.

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