Morir suele ser un verbo propio de las causas naturales, pero aquí sirve de título con el impacto que esta horrible noticia merece, para referirnos a dos brutales asesinatos de odio.

El viernes cientos de personas se reunieron en el centro de Puerto Príncipe, la capital de Haití, para manifestarse en contra del matrimonio igualitario convocadas por la Coalición de Organizaciones Religiosas y Morales; se trata de un grupo de Iglesias protestantes y organizaciones de confesión religiosa que condensan rasgos conservadores y fundamentalistas que se vieron urgidos por expresar su oposición vehemente a la sola idea de que el parlamento quisiera impulsar una ley que atienda este tema.

La realidad es que, lamentablemente, el cuerpo legislativo de Haití está lejos de considerarlo en su agenda; pero, por si acaso, y con un amenazante mensaje público, se reunieron, según declararon, para “rechazar y condenar la homosexualidad y sus formas”. Un mensaje que no tardó más que minutos en transformarse en actos de odio que a los golpes se cobraron dos vidas.

¿Ha sido esta un movilización espontánea? De acuerdo a nuestra fuentes esta demostración es el resultado de la reacción de estos sectores al apoyo o no abstención del gobierno de Haití a las recientes resoluciones de la Organización de los Estados Americanos (OEA) sobre Derechos Humanos que incluyen la adopción de la  Convención Interamericana contra toda forma de Discriminación e Intolerancia. (Para leer el artículo completo sobre la OEA visite este vínculo)

Organizaciones y grupos locales e internacionales han expresado su repudio a estos hechos y han hecho un llamado para una pronta y completa investigación que no resulte en más impunidad.

No es nuevo que algunos grupos religiosos promuevan demostraciones anti-derechos de la comunidad LGTBI en nuestros países y que, además, lo hagan con mensajes violentamente hostiles. Lo que es difícil de concebir es que estos mensajes de odio se traduzcan inmediatamente a la acción. Las víctimas fueron golpeadas hasta morir en un lugar próximo a la manifestación y sus cuerpos estuvieron tirados por horas en la calle, en presencia de estos “líderes religiosos” sin la más remota expresión de misericordia.

Hay autores materiales de estos hechos, que esperemos sean identificados y juzgados, pero es importante también poner la lupa sobre los autores intelectuales de estos homicidios. Debe haber una condena política y social contra organizaciones e instituciones religiosas que, en nombre de la “fe y la moral”, promueven el odio, que se expresa en sus formas más extremas con la violencia física, hasta arrebatar la vida de las personas.

Los casi clandestinos grupos de la diversidad sexual en Haití han venido denunciando la violencia institucional por años, que se expresa en la  sistemática represión por parte de la policía y la constante condena pública de representantes de algunas iglesias y del gobierno.

“Los abominables sucesos en Haití no solo son un atropello al derecho a la identidad y la libertad de expresión, sino también, una amenaza para la respuesta al VIH en el país con una de las más altas tasas de prevalencia en América Latina y el Caribe. ¿Cómo podemos pedir a las personas Trans, Gays y HSH que acudan a los servicios de salud en este clima de odio y rechazo? Los responsables no deben quedar impunes si queremos un mundo que respete los derechos humanos de todos y todas”, afirmó Anamaría Bejar, Directora Asociada de la Alianza Internacional para el VIH.

Todo acto de violencia es repudiable e injustificable en cualquier lugar, pero no debemos perder de vista que Haití es el país más pobre de la región y más afectado por la epidemia del SIDA. Con dos décadas de una epidemia generalizada, vive en una inestabilidad política casi crónica y ha sido golpeado por una serie de desastres naturales. Aun cuando el VIH/SIDA es un enfermedad que afecta a una proporción muy alta de la población general de Haití, afecta en forma más aguda a las Trabajadoras Sexuales, las Personas Trans, Gays y otros HSH. Una profesión, una identidad de género, una orientación sexual y un comportamiento sexual altamente riesgosos en aquel país hermano.

Esperamos pronto poder compartir noticias sobre algún avance en la investigación de estos casos específicos como así también en algún cambio significativo en estos grupos religiosos fundamentalistas responsables, hoy, de una parte de la violencia en Haití.

Nota aclaratoria: Han habido informaciones contradictorias sobre los asesinatos. La policía Haitiana ha dicho que las personas amenazadas fueron protegidas. Las organizaciones locales se encuentran apoyando las investigaciones para determinar si estos hechos de violencia, que han sido confirmados desencadenaron o no, la muerte de dos personas gays.

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