Esta entrevista es una colaboración de Mariano Massone

Hay entrevistas que son fáciles, uno pregunta y el otro responde lo que tiene que responder. Pero hay otras que son difíciles, llenas de recovecos, de aristas y tensiones. Así son ellas, artistas y trans, rebeldes, salen del lugar común, de la respuesta común. Parafraseando a una de ellas, siempre reivindican su derecho a ser monstruos.

Pero antes de empezar a hablar sobre ellas presentémoslas: SusyShock es poeta, actriz y coplera, publicó Poemario trans pirado y Relatos de canecalón, y formó parte del Frente Nacional por la Ley de Identidad de Género (en Corresponsales Clave se puede leer esta crónica sobre el día de la promulgación de la ley). Naty Menstrual también tiene lo suyo: narradora y actriz, publicó Continuadísimo y Batido de trolo.

Las dos piensan muy diferente con respecto a la función social del arte. Mientras que Naty nos dice “yo no doy vuelta nada ni transformo nada desde lo que escribo. Muestro las cosas como son o pueden llegar a ser. La gente se hace la idiota, ve lo que quiere ver”, Susy responde algo bastante diferente: “el arte transforma la mirada de los sujetos poniendo en duda lo que se cree naturalizado, ese interrogar que es el arte, es ni más ni menos que el camino de la inquietud que lleva a querer cambiar.”

Ahora bien, ¿El cambio de la mirada en los sujetos se siente en la Argentina después de la promulgación de la ley de identidad de género? Naty arremete: “las leyes me parece que está bien que hayan salido pero eso no cambia la hipocresía ni la discriminación de la gente. Porque salió la ley no se terminaron los mataputos, ni las viejas católicas chupacirios, ni el Papa meloso engañador que tenemos, ni una mierda…”

Las dos, en este punto, coinciden en que en la Argentina todavía falta pensarse de una manera más laica, más independientes de la institución católica. Creen que desde esos preconceptos católicos y desde lo que en el día a día la gente consume desde los medios masivos de comunicación se construyen esas semillas de discriminación. En este sentido, Susy aclara: “Hoy, en la Argentina, todavía sigue existiendo la lógica de la masculinidad que se siente superior a todo lo femenino. La veo a diario en la misma manera en que se incita al consumo, y en cómo la publicidad y los medios masivos siguen poniendo a lo femenino, imaginate vos qué nos queda a las personas trans.”

Con respecto a la función del arte frente a esta situación, Susy nos hace notar que estamos en una bisagra de los tiempos, pasando de un tiempo lleno de violencia a uno de mayor pluralidad y cree que esos cambios afectan a nivel de lo que se dice artísticamente. Dice que los artistas “le hacemos de voceros en todas sus riquezas y complejidades”. Sin embargo, cree que a veces uno se siente que esos logros masivos se van haciendo a partir de pequeños, ínfimos cambios. Naty cree que más que reunirse en torno a la marcha del orgullo todos los años y pasársela criticando a otros compañeros por su vestimenta o su clase social, “uno tiene que trabajar aunque (…) sea en el campo chico: tu casa, tu barrio, tu entorno, empezar por ahí”. Las dos, finalmente, parecen coincidir en algo: para transformar la realidad es necesario pequeños cambios en el día a día, en lo cotidiano.

Para finalizar, frente a la pregunta “¿Cómo te definís?” que le hice a Naty, ella respondió “Naty Menstrual, los demás que me definan según lo que vean”. Susy en el poema que da título a este artículo dice: “y que otros sean lo normal”.

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