“¿Qué es la felicidad?, no tengo respuestas claras, pero no puede estar muy lejos de la libertad”. La libertad es la capacidad de tolerar lo diverso pero también es tener tiempo para vivir, significa gastar tiempo en aquellas cosas que a uno lo motivan. Les ruego que no se dejen robar la libertad de adentro”.
Palabras de José Mujica, Presidente de Uruguay, en la Apertura de la Conferencia y
el Día  Internacional de la Juventud.

José Mujica, Presidente de Uruguay

Una región que asegure el goce efectivo de los derechos humanos y un mundo donde poder vivirlos es el pedido de quienes se reunieron esta semana en Montevideo, Uruguay, hacia la agenda de desarrollo más allá del 2015.

La Conferencia sobre Población y Desarrollo realizada en 1994 fue un hito y sus acuerdos establecieron las relaciones entre dinámica demográfica, sustentabilidad del planeta y derechos de las personas, en especial, de los derechos sexuales y los derechos reproductivos de las mujeres y jóvenes.  Los estados expresaron su compromiso y desde la sociedad civil, se ha trabajado arduamente para hacer realidad aquella agenda.

Veinte años después, y de acuerdo con el comunicado oficial llamado el Consenso de Montevideo de la Articulación Regional, las organizaciones de la sociedad civil han señalado que hay avances de los cuales se han sentido arte y parte y es muy destacable, por ejemplo: La mayoría de los países cuentan con legislación que previene, sanciona y propende a la erradicación de la violencia basada en género. Cada día más mujeres tienen acceso a herramientas que les permiten construir su proyecto de vida, participar activamente en la política y en la sociedad, realizándose económica y profesionalmente y planificando su maternidad para que ésta no se convierta en un destino ineludible. Hay avances en términos normativos y tecnológicos, que permiten esperar una mejora en la salud sexual y reproductiva, incluyendo la prevención y atención del VIH”

Estos logros importantes vienen acompañados de un cambio cultural significativo, resultado de la participación de los movimientos de mujeres y otros movimientos sociales cuya agenda principal ha estado centrada en los Derechos Sexuales, los Derechos Reproductivos, la Despenalización del aborto y la Educación Sexual desde la infancia.

Pero aún existen grandes brechas injustificadas que incluyen una persistente morbi-mortalidad materna, precarios servicios de salud, incremento de la prevalencia del VIH en mujeres en edad reproductiva, la exclusión de las mujeres afro-descendientes, indígenas, migrantes, rurales y de la población LGTBI. Así también se han identificado como brechas significativas la violencia de género, los feminicidios, el abuso y la explotación sexual, la mercantilización del cuerpo, el tráfico y la trata de personas.

Otras grandes asignaturas pendientes son las diferentes formas de criminalización  como aquella relacionada con la sexualidad, la práctica de abortos, la transmisión del VIH, hacia las personas Trans y Mujeres Trabajadoras Sexuales. Falta más y mejor  acceso a la educación integral en sexualidad desde la infancia y a información y servicios de salud sexual y reproductiva.

Muchos Estados que participaron en la Conferencia de Cairo, suscribieron el Programa de Acción y concurren a las subsiguientes reuniones de monitoreo y rendición de cuentas, se han comprometido en acuerdos que garantizan todos estos Derechos Humanos, sin embargo siguen siendo los principales actores y responsables de la vulneración de los mismos y de muchas formas de violencia y criminalización.

Las organizaciones participantes de la reunión de Montevideo demandan que se:

Asegure la plena garantía de los derechos humanos y como parte indisoluble de éstos, los derechos sexuales y los derechos reproductivos.

Garantice la eliminación de las desigualdades estructurales, incluidas las de género, raza, etnia, edad y de clase

Despenalice el aborto y el acceso oportuno a servicios de aborto legal, seguro y gratuito.

Promueva la educación integral en sexualidad y la salud sexual y reproductiva para niñas, niños, adolescentes y jóvenes y el acceso a servicios integrales, integrados y amigables.

Fortalezca la institucionalidad democrática con perspectiva de género, intercultural y de generaciones.

Respete el cumplimiento de la justicia y el derecho internacional de los derechos humanos.

Impulsen mecanismos de participación en todas las esferas de la política y rendición de cuentas de los compromisos gubernamentales.

Apueste por sistemas de información apropiados y oportunos que permitan abordar las distintas inequidades desde las políticas.

Cuente con recursos financieros sostenibles y suficientes para enfrentar los problemas no resueltos y los nuevos retos.

Amplíe la plataforma de países que cumplan con estándares de derechos sexuales y derechos reproductivos.

Incluya medidas para garantizar la integridad física de los/las defensores y activistas de los derechos humanos.

Carmen Barroso, Directora Ejecutiva de IPPF

En una reciente entrevista, Carmen Barroso, Directora Ejecutiva de la Federación Internacional de Planificación Familiar (IPPF, por sus siglas en ingles) afirmó: “lo más importante es mirar a la juventud, hoy tenemos muchas delegaciones con jóvenes activos que se han organizado. Esto es nuevo, pues cuando yo me sume a estos procesos, en los 90, yo era joven pero me definía como mujer y como feminista. Se podría sumar los avances como la creación de una llamada “Ciudadanía Sexual” y para esta ciudadanía la educación sexual es esencial”, y agrega, a modo de solución: “los gobiernos deben cumplir sus promesas. En el 2008, los Ministros de Salud y Educación de la región se comprometieron en asegurar en las escuelas educación sexual integral. Solo hemos visto algunos tímidos avances en un manojo de países”

El Momento es ahora

Como bien enfatiza Barroso, uno de los grandes logros y avance en la agenda de población y desarrollo en la creación de la Ciudadanía Sexual que logra su realización en países con legislación sobre educación sexual integral, la despenalización del aborto, el matrimonio igualitario, la identidad de género, entre otras. Leyes y políticas progresistas que hace 20 años no existían y que hoy son una realidad en algunos países de la región por la incansable lucha, ante todo, de las organizaciones de mujeres. Lucha que fue tomada por los movimientos más específicos de la población, como el LGTBI, al que más recientemente se suma un movimiento diverso de las juventudes.

Los desafíos son grandes, restan muchos países, algunos de los cuales de raigambre conservadora y gobiernos lábiles a la influencia religiosa. Hay serios problemas de acceso a los servicios existente, en muchos casos intervenciones boutique de una cobertura limitada. Lo que sabemos es que la represión legal y religiosa mantendrá alejados de los servicios a los jóvenes, y los embarazos adolescente mantendrán alejadas a las jóvenes de la posibilidad de continuar una educación formal. Aquí es donde los Derechos Humanos, los temas de Población y Desarrollo se amalgaman en un fenómeno indivisible e indisoluble donde residen las posibilidades de un futuro mejor, siendo este un resultado que se pueda sostener en el tiempo para mujeres y hombres más allá de su raza, edad, etnia, clase, profesión, orientación sexual e identidad de género.

Al final de esta conferencia representantes oficiales de 38 países miembros y asociados de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL) de las Naciones Unidas aprobaron el Consenso de Montevideo sobre Población y Desarrollo, documento que contiene una serie de acuerdos para reforzar la implementación de los asuntos de población y desarrollo después de 2014. Publicaremos más noticias sobre este tema en Corresponsales Clave.

Agradecemos la información de las siguientes fuentes:

  • ARTICULACION DE ORGANIZACIONES DE LA SOCIEDAD CIVIL DE AMERICA LATINA Y EL CARIBE
  • CEPAL

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