A fines de Julio se realizó en la Ciudad de Santo Domingo, República Dominicana, una reunión de la Delegación de América Latina y el Caribe en la Junta de Gobierno del Fondo Mundial (para leer el artículo visite es vínculo). Aun cuando discutir la inversión del Fondo no fue un tema de agenda, se aprovechó la ocasión para compartir un panorama actualizado.

Figura 1: Inversión del Fondo Mundial en LAC

Desde que se creó el Fondo Mundial, hace más de diez años, se han aprobado 133 propuestas en 39 países, 107 de las cuales son de América Latina. A la fecha, la inversión total del Fondo Mundial en la región es de 1470 millones de dólares americanos desembolsados, un 60% de este monto corresponde a América Latina (figura 1).

La mayoría de la inversión fue hacia la respuesta al VIH/SIDA con un 70%, seguida por tuberculosis y malaria, con un 15% cada una (Figura 2). En América Latina la mayoría de los recursos son administrados por Receptores Principales (RP) no gubernamentales (73%), un dato muy positivo; sin embargo, cuando se analizan los datos en mayor detalle, solo el 46% de dichos Receptores Principales son ONG, seguido por un 21% de Organismo Multilaterales (por ejemplo, una agencia de NNUU) y 6% del sector privado (Figura 3).

Figura 2: Distribución de la inversión por enfermedad

El Fondo Mundial ha desembolsado al día de hoy 20.000 millones de dólares en todo el mundo, mil cuatrocientos para América Latina y el Caribe representa solo el 7% de la inversión.

Toda estas cifras, ¿cuántas vidas salvan? De acuerdo a los principales indicadores del Fondo Mundial podemos saber que en la región 137.000 personas están en tratamiento de VIH y 178.000 han sido diagnosticados y tratados por tuberculosis.  Las cifras parecen modestas para el tamaño de la inversión, si le damos una mirada superficial y vemos el total de desembolso en VIH -1000 millones- y 137.000 personas en tratamiento, podríamos pensar que el Fondo Mundial está salvando muy pocas vidas y a un alto costo. La explicación a esto surge de que la mayoría de los recursos del Fondo no se invierten en tratamiento dentro de la región, sino en testeo, prevención y fortalecimiento de los sistemas de salud y comunitarios.

Figura 3

Si estos recursos son bien aprovechados o no, es una discusión  para otro momento y espacio. Lo interesante es comprender las tendencias. Una que nos dice que la cartera del Fondo Mundial en América Latina y el Caribe se ha reducido y se seguirá retrayendo y la otra que habla de una inversión diferente del Fondo, más estratégica. En las fases dos que quedan por aprobar y en las próximas propuestas del Nuevo Mecanismo de Financiación veremos una inversión dirigida específicamente a las poblaciones en mayor riesgo con especial énfasis en la prevención y el fortalecimiento de las organizaciones y grupos de estas poblaciones.

En relación con los criterios de elegibilidad (que combinan larenta per cápita con carga de las enfermedades, léase prevalencia en el caso del VIH) la inversión del Fondo se concentrará más y más en El Caribe y América Central, con una discreta presencia en la región andina, pero ya no veremos la presencia de países como Argentina, Chile, Uruguay, Brasil o México.

Volviendo a la foto de hoy, es muy llamativo la forma en cómo se gastan los recursos del Fondo Mundial en nuestra región y no sería sorpresa saber que la categoría más alta es Recursos Humanos (salarios) que representan el 23%, seguido por un 14% en productos y equipos de salud (no incluye a los medicamentos), 13% en medicinas, 13% en capacitación, 6% en administración, 5% en materiales de comunicación, 3% en Asistencia Técnica y casi 5 % en Monitoreo y evaluación. Es decir que solo para prepararnos, capacitarnos, evaluarnos, contratarnos y movilizarnos necesitamos más del 70% del dinero y se asigna menos del 30% en medicinas, comunicación para la prevención y servicios. Esto si demuestra que no somos ni costo-beneficiosos ni estratégicos (Figura 4).

Quizás lo más alentador de este panorama sean los datos que surgen y demuestran una mayor inversión en Salud y en VIH de fuentes domésticas, de los presupuestos nacionales de nuestros países. La respuesta en la región va a sobrevivir con menos recursos del Fondo Mundial.

Es importante tener en cuenta que mayor inversión no es sinónimo de mejor inversión. Urge que la Sociedad Civil se empiece embarrar en las pantanosas y oscuras aguas de los presupuestos nacionales para incidir en que se apruebe más recursos; que los fondos aprobados se gasten en el año fiscal y en aquello para lo que fue planificado y de forma transparente. Pero la madre de todas la batallas en convencer a nuestros políticos sobre la necesidad de invertir en forma estratégica y focalizada. Si un gobierno quiere contener una epidemia que se concentra en 3 o 4 poblaciones, debe invertir en consecuencia. Es fundamental preguntarnos ¿cómo nuestros gobiernos podrán subsidiar el valioso trabajo de grupos y organizaciones de Gays, HSH, Trans y Trabajadoras Sexuales sin anularlos? Tarde o temprano ya no tendremos tampoco la inversión del Fondo en estos grupos claves en muchos de nuestros países.

¿Están dándose estas discusiones en la región y nuestros países? ¿Hay gente trabajando en este sentido? Estas preguntas, querido lector, son las que necesitamos que nos ayuden a contestar antes de que empecemos a preguntarnos si no ha sido muy tarde.

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