Hasta ahora, en Ciudad de México, capital de los derechos humanos en México, las personas trans deben de realizar una demanda al Registro Civil para lograr el cambio de su nombre; deben acompañar la demanda con dictámenes periciales que demuestren que psicológicamente son lo que dicen ser -personas transexuales o transgénero- y deben contratar un abogado. Para poder tener en su acta de nacimiento un nombre acorde con su apariencia física, el nombre que desean y les hace felices, deben atravesar un procedimiento largo, cuyo costo bordea los cincuenta o sesenta mil pesos (entre 5 y 6 mil dólares americanos); una “mercantilización de la condición trans”, según las palabras del licenciado Víctor Hugo Flores de Transexualegal.

La llamada Ley Trans de la Ciudad de México (2008), se promulgó con la mejor intención de garantizar el derecho de las personas a la identidad, pero ha quedado a medias.

Alejandra Carrillo es una mujer trans que lleva 19 años desde su transición de género y que durante el procedimiento legal sintió extrema incomodidad de “tener que demandar a alguien cuando tendría que ser tu derecho”. Durante el Foro “Reconocimiento de los derechos de las personas transgénero desde la infancia”,  Carrillo exigió a la Asamblea Legislativa del Distrito Federal, la promulgación de leyes más sensibles a la población.

El Diputado local Vidal Llerenas Morales, presente en el Foro, ha presentado una iniciativa de reforma de dicha ley, que propone un procedimiento administrativo gratuito que, bajo ciertos lineamientos, dé la posibilidad a quienes quieran tomar realizar el cambio de su nombre, tengan un proceso más sencillo en tiempo y recursos para que puedan sentirse felices. La representante del Registro Civil en el Foro también mostró su acuerdo con modificar los mecanismos existentes, “si no hay un conflicto de intereses, no tiene por qué haber juicio”, expresó.

Sin embargo, esto no parece suficiente para la población trans, ya que a pesar de que las personas que viven en la Ciudad de México verían simplificado el proceso de cambio de nombre,  para las personas que no nacieron en el Distrito Federal se prevé que los mecanismos permanecerán iguales. Cada estado es autónomo, y se cree que lograr el reconocimiento del cambio de nombre realizado en la ciudad capital será un proceso complejo y deberá mediar la resolución de un juez.

Diputado Vidal Llerenas Morales

Una alternativa propuesta ante esta situación fue establecer un sistema dual que norme el procedimiento administrativo para personas que nacieron en la Ciudad de México y mantenga el procedimiento judicial para las que nacieron fuera del Distrito Federal, esperando un cambio en la legislación nacional que obligue a los registros civiles de los estados a reconocer el procedimiento administrativo llevado a cabo en la capital del país. Un trato diferenciado para las personas de los estados de la República con respecto a los habitantes de la capital del país que generalmente ha indignado a los primeros, por lo que dicha propuesta generaría serias incomodidades entre activistas trans.

Claudia, madre de una niña trans, mostró su reclamo ante las exigencias del Registro Civil de contar con la firma de ambos padres como requisito para el cambio de nombre. En este caso en particular, el padre se opone al cambio de nombre de la niña. Claudia solicitó que la ley establezca que sea suficiente la firma de uno de los dos padres.

La modificación a la ley trans, además de garantizar un procedimiento más justo, será fundamental para impulsar a la sociedad a avanzar en la cultura, tal como  lo señaló Ernesto, padre de una niña trans, quien comentó que se estaría allanando el camino hacia la despatologización de la condición trans.

Jaqueline L'Hoist Tapia, COPRED

Jaqueline L’Hoist, representante del Consejo para Prevenir y Eliminar la Discriminación, expresó su compromiso con una nueva ley: “verificaremos que la iniciativa recoja visiblemente las propuestas y las voces de todas y de todos (…). Estaremos muy al pendiente de que no se violen los acuerdos internacionales firmados y ratificados por México en materia de niños y niñas y veremos que garantice el trato igualitario y sin discriminación”.

Las poblaciones trans (travestis, transgénero y transexuales) disfrutan aún de sus derechos a medias. Esto es resultado de la discriminación que enfrentan por su apariencia, sobre todo cuando modifican su cuerpo. La discriminación genera dificultades para ejercer plenamente su derecho a la identidad y, como consecuencia, se vulnera también el derecho a la salud, a la educación y al trabajo de las personas trans. México debe avanzar hacia la protección plena de los derechos de las personas trans, y reconocer quienes son, debe ser el primer paso.

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