El 83% de trabajadoras sexuales femeninas (TSF) se han hecho la prueba de VIH; pero, de ellas, el 54% vivió discriminación mientras se la hacía. Datos como estos se presentaron en el estudio sobre poblaciones vulnerables del Programa de prevención combinada en VIH, dirigido por PASMO y organizaciones de sociedad civil, y financiado por USAID.

No cabe duda que los números aunque sean fríos nos orientan y nos permiten dirigir esfuerzos de una manera organizada; afirmó la Dra. Guadalupe Canales directora ejecutiva de Pasmo Nicaragua.

Por su parte Jorge Rivas, del equipo de evaluación para Pasmo regional, informó que una de las razones principales por la que las trabajadoras sexuales no usan el condón es la violencia, pues en los cruces de variables se constató que quienes han sido humilladas o les han gritado tiene menos probabilidades de usar condón.

Karolina Ramírez, encargada del área de comunicación, indicó que “debemos revisar y fortalecer los equipos que dan consejería para lograr atención integral, además hay que enfocarnos en la situación de violencia, pues al afectar el autoestima incide en sus planes de vida y por ende en su protección”

Al analizar los comportamientos de las trabajadoras sexuales, se determinaron algunas recomendaciones para el plan de acción con esta población.  La confianza puede ser el peor enemigo, se explicó en el evento, pues aunque hay datos positivos como que ha aumentado al 98% el uso consistente del condón con clientes, el riesgo se encuentra en que se disminuye a 39% cuando se trata de clientes frecuentes o parejas afectivas.

Dentro de los aspectos efectivos de la intervención del Programa de prevención combinada es que las trabajadoras sexuales expuestas a las actividades del proyecto tienen 6 veces más probabilidades de realizarse la prueba de VIH y 2 veces más de no padecer una ITS. Asimismo, del 83% que se realizó la prueba de VIH, el 40% fue referido por el Programa.

Mariela Corriols, representante de USAID compartió que la estrategia de apoyo a este proceso será hasta 2015. “Queremos plantear el desafío de la sostenibilidad, ver de una manera integral cómo lo estamos haciendo, cuánto invierte Nicaragua en la respuesta, financiamiento y legislación”, enfatizó Corriols.

También señaló que Nicaragua es el único país en Centroamérica que no compra antirretrovirales, pues el tratamiento a las personas con VIH es asumido en su totalidad por el Fondo Mundial, al contrario de Honduras que asume casi un 70% de las compras.

Para difundir los hallazgos de este estudio se produjeron documentos de lectura amigable. El referido a trabajadoras sexuales señala las siguientes recomendaciones: abordar las normas sociales y apoyo social pues la reducción del estigma y discriminación hacia el trabajo sexual es un factor determinante; asegurar condones  e información sobre la importancia de usarlo de manera consistente; profundizar en los temas de violencia y discriminación pues al menos una de cada tres de trabajadoras sexuales ha vivido algún tipo de violencia.

Como bien se ha insistido en los últimos años, es importante conocer nuestras epidemias para poder responder a ellas de manera efectiva. Este estudio nos presenta alguna información que permitirá adaptar las acciones que beneficien a las trabajadoras sexuales y las políticas públicas orientadas a proteger sus derechos humanos. Conociendo nuestra epidemia, lograremos detenerla y revertir su impacto.

En el evento también se presentaron datos sobre el comportamiento de hombres que tienen sexo con otros hombres, personas que viven con VIH y mujeres trans, que merecen artículos aparte.

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