Hay niñas y niños trans que han sufrido la discriminación desde sus hogares. Lejos de lo que debería ser un espacio de seguridad, de confianza y protección, muchas veces, padres y madres de una persona travesti, transgénero o transexual son los primeros en rechazarlos y los orillan a una vida en la que el trabajo sexual, las drogas e incluso la delincuencia son las únicas formas de vida alternativa al amor que debieron recibir.

A propósito del Foro “Reconocimiento de los derechos de las personas transgénero desde la infancia”, organizado por el Consejo para Prevenir y Eliminar la Discriminación  (COPRED) de la Ciudad de México, Luis Perelman, sexólogo de la Federación Mexicana de Educación Sexual y Sexología, FEMESS, y representante de El Armario Abierto, comentó que, de las personas trans, entre 11 y 12% vivieron alguna vez en la calle y la edad promedio de salida de su casa fue a los 14 años de edad. El 93% de mujeres trans comentaros su identidad a su familia entre los 14 y 17 años, y el 67% de transgénero y transexuales que van a sitios de encuentro han sufrido rechazo, estigma y discriminación.

Luis Perelman, Sexólogo asociado a la FEMESS

Las niñas y los niños travestis y transgénero son uno de los grupos más vulnerables. Madres y padres deberían identificar el derecho a la identidad de género de su hijo, pero no les es posible, porque reproducen la visión dicotómica de la sociedad con respecto a la sexualidad. Antes de que un bebé nazca ya nos preguntándonos por su sexo y asignando roles, actitudes y emociones que el bebé aún no ha elegido.

Un niño o una niña puede tener conciencia de su identidad de género incluso desde los dos o tres años de edad y, de acuerdo con el Dr. David Barrios Martínez, un reconocido de México, la identidad de género queda sólidamente establecida alrededor de los 36 meses de edad (3 años). Y explica que de no tener concordancia del sexo biológico con la identidad psicológica, entonces se produce un afán natural por buscar la armonía del exterior con interior. Entonces cuando el hijo o la hija quieren llevar a la escuela una prenda de vestir o un juguete que no corresponde con el sexo biológico, se escuchan comentarios como: “nos avergüenzas”, o “es tu culpa si te maltratan en la escuela por llevar eso”.

¿Cómo saber si un comportamiento de género de nuestros hijos es un indicio de transexualidad o transgeneridad?

De acuerdo con lo comentado por Joel Baum, de la organización Gender Spectrum, no hay una prueba única para determinar la condición trans. No hay un test que se pueda aplicar a un hijo o hija, pero lo que sí comentó es que el comportamiento de género de las personas trans está caracterizado por la persistencia, la consistencia y la insistencia. En niñas y niños transgénero hay una intensidad de la identidad de género, es más allá de una moda o un capricho y lo podemos constatar en la insistencia por usar un vestido, o un saco, cada que se presenta un evento.

“Yo solía soñar que dios se iba a dar cuenta y despertaría como niña”, “Lloraba al dormir deseando despertar como niña desde los 7 años”, según comentó el experto, son expresiones de niñas trans que solamente comentan con psicólogos o personas que las entienden. Son los sentimientos que cuando no tienen el apoyo familiar las pueden compartir solamente consigo mismos cuando se van a dormir o están solos.

Y aún en el caso de que los padres quieran lo mejor para sus hijos, no entienden sus comportamientos de género, lo cual genera discriminación y como consecuencia de esto, fracturas en las familias. Muchas veces, los padres y madres, buscando educar a sus hijos e hijas con la mejor intención, les señalan cómo deben comportarse, qué deben o no deben hacer, qué corresponde a los niños y qué corresponde a las niñas, lo cual se convierte en un alto rechazo para niñas y niños trans.

Y cuando esto sucede, muchos niños sufren en silencio porque no les permiten ser quienes son. Viven con depresión y llegan a pensar en el suicidio: “si yo no puedo ser quien soy prefiero no ser”, es una de las expresiones que escuchan los expertos.

¿Qué hacer?

Luis Perelman propone un nuevo modelo de salud para ayudar a padres e hijos en las transiciones de la identidad de género. Considera necesaria una nueva dinámica basada en la aceptación, en la que se trabaja primero con los padres. Joel Baum coincide en el consejo de respetar la identidad de la persona, que puede ser fija o cambiante, recomienda respetar su evolución y no imponer lo que desde nuestro punto de vista es lo que el niño necesita.

El sexólogo comentó un hecho contundente: reducir el rechazo familiar hace gran diferencia en la vida de las personas trans. No es necesaria la aceptación total de golpe, con que los padres bajen un poquito el rechazo, la probabilidad de suicidio cae 4 veces, la probabilidad de no usar condón baja a la mitad, cae a la mitad el consumo de drogas. Además son mejores las perspectivas futuras, pues 92% de las y los trans que son sumamente aceptados en sus familias se ven como adultos felices. Y aportó un dato más para aquellos padres de familia que por la orientación sexual o la identidad de género de sus hijos creen que no tendrán nietos: hay jóvenes que en estas condiciones quieren ser padres, si no aceptas a tu hijo la posibilidad de que tengas nietos es de 10%, si los aceptas hay hasta el 69% de posibilidad de que los jóvenes deseen tener hijos.

Así, la importancia de la aceptación familiar es que se convierte en protección contra el suicidio, la depresión y el abuso de sustancias, promueve la autoestima, el apoyo social y el bienestar; y finalmente la salud en general.

Al hablar con los hijos en esta situación, de acuerdo con los expertos, el mensaje debe ser el siguiente: “aquí (en casa) es un espacio seguro, aquí estoy contigo, te quiero y quiero que estés bien”. Se deben proveer espacios seguros para estos niños y niñas, el primero debe ser en el seno familiar, porque encontrarán un mundo hostil en general. Para algunos niños y niñas este espacio puede ser suficiente para sentirse bien.

Sus experiencias han encontrado que cuando los padres aplican sus recomendaciones encuentran nuevamente la unión familiar. Ven a su hijo sonreír por primera vez, y cuando ven a su hijo brillar y salir a la luz es suficiente razón para seguir adelante.

Tal como comentó un activista trans: “que la condición humana trans sea más humana y menos condición”. Respetemos a las personas, respetemos la infancia trans, dejémosles ser quienes son sin juzgarlos.

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