Honduras ha atravesado por muchos inconvenientes para exigir al Estado que invierta en el desarrollo de estrategias y proyectos orientados a la prevención y tratamiento del VIH. Siempre ha sido un gran reto para el país, donde la incidencia de VIH es uno de los problemas de salud más importantes y al que no se le ha dado suficiente atención, responder a la velocidad con la que avanza la epidemia. La población no está informada  y persiste el estigma y la discriminación en muchos de los servicios de salud pública. La sociedad civil, por su parte, ha sumado esfuerzos para combatir el virus.

En los años de respuesta a la epidemia, hemos podido ver a organizaciones como la Asociación Kukulcán, la Fundación Llaves de San Pedro sula, la Asociación de Médicos de Asia - AMDA, entre otras, han alcanzado tener impacto en sus poblaciones meta con el financiamiento del Fondo Mundial de Lucha contra el Sida, la tuberculosis y la malaria.

Es evidente el impacto de las acciones de la Asociación Kukulcán, líder en el trabajo con personas de LGBT en Honduras al implementar un proyecto donde se benefician a las personas de la diversidad sexual en los departamentos de Tegucigalpa, La Ceiba, San Pedro Sula y Choloma, realizando alianzas interinstitucionales en la creación de Líderes comunitarios reconocidos en prevención de VIH y derechos humanos, así como la incidencia política que han realizado junto al Comité de la Diversidad Sexual establecido en Tegucigalpa para poder aprobar en este año, 2013, el único artículo en el código penal que protege de la discriminación a las personas por orientación sexual e identidad de género. A lo largo de estos años, la asociación realizó actividades de información, educación y comunicación como kioscos informativos y abordajes cara a cara en centros de concentración, lo cual ha incentivado a las personas LGBTI a organizarse en los diferentes colectivos para informarse y colaborar como socios en calidad de voluntarios.

En la ciudad de San Pedro Sula, la Fundación llaves ha sido clave para la prevención primaria y secundaria del VIH, creando medios audio visuales, revistas, campañas y documentos que reflejan el impacto del VIH en las localidades, todo ello en conjunto con algunas secretarias de estado. En este marco, hace unas semanas, la Fundación Llaves y la Secretaría de Salud presentaron un informe del año 2012, que muestra la reducción de las infecciones en Honduras; de manera detallada, el informe señala que desde el año 2010 ha habido una significativa reducción de los nuevos casos de VIH y sida diagnosticados.

Por su parte, la Asociación de Médicos de Asia AMDA, organización de origen japonés, brindó acceso a servicios de prevención, orientación y educación a más de 500 personas privadas de la libertad y 100 trabajadoras sexuales. Asimismo, a través de  jornadas informativas y medios de comunicación locales llevó nociones sobre VIH y sida a más de 11 mil jóvenes de entre 12 y 24 años en entornos extraescolares.

Poblaciones como los descendientes indígenas, los grupos LGTBI, jóvenes y otros grupos en situación de vulnerabilidad, que contaron en la primera etapa del proyecto con recursos del Fondo Mundial, deberán buscar nuevas fuentes de financiamiento ya que en la segunda parte del proyecto, muchas de las actividades que venían realizando no contarán con financiamiento. Como consecuencia, muchas de ellas se paralizarán y los logros alcanzados hasta el momento podrán perderse.

De acuerdo con la evaluación del Plan Estratégico Nacional de Respuesta al VIH-SIDA (PENSIDA), hasta ahora no existe en Honduras una estrategia nacional de prevención, promoción y educación para cumplir con la meta de reducir la epidemia del VIH a la mitad en el período de 2011 a 2015. Por lo que resulta imposible asignación de recursos públicos para las actividades que quedarán sin financiamiento internacional.

Para detener el avance de la epidemia de VIH en Honduras es necesario un plan de acción fuerte y un rápido incremento del acceso a medicamentos antiretrovirales para todas aquellas personas que lo necesiten. Hace unos días publicamos un artículo sobre los desafíos que enfrenta el país para lograr el acceso universal a tratamiento antirretroviral, que se aúna a los grandes desafíos que enfrenta en cuanto a prevención de la transmisión y promoción de la salud.

Honduras es el país centroamericano con mayor incidencia de VIH y por ello es necesario centrar el mayor esfuerzo en esa lucha, sobre todo en la prevención y el acceso al tratamiento para el VIH. Urge movilizar recursos para mantener las actividades que han demostrado su impacto en el curso de la epidemia, sea que estos vengan del nivel local, en los presupuestos públicos locales o nacionales, o del nivel internacional, a través de la ampliación de proyectos financiados por diversas agencias de cooperación.

De cualquier manera, Honduras no puede detenerse.

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