Con la participación de 250 invitados de 13 países, el Seminario Internacional “Salud, Adolescencia y Juventud: promoviendo la equidad y construyendo habilidades para la vida” se realizó del 16 al 18 de octubre, en la capital brasileña, con el apoyo del Gobierno de Brasil. Esta reunión se enmarca en la estrategia “Reconociendo el Potencial de la Población Joven”, parte de los esfuerzos globales del Fondo de Población de las Naciones Unidas.

Bajo el lema “garantizando derechos para que adolescentes y jóvenes decidan su momento”, este encuentro buscó promover el intercambio de conocimientos y experiencias exitosas entre especialistas, profesionales y líderes juveniles, sobre políticas y estrategias de salud que garanticen los derechos sexuales y reproductivos de adolescentes y jóvenes.

El Seminario estuvo orientado a los líderes juveniles y a los tomadores de decisión en las tres esferas de gobierno, tanto del poder judicial, ejecutivo y legislativo; así como a personas que trabajan en los ámbitos del derecho, de la salud, juventud, educación, justicia, derechos humanos, desarrollo social, igualdad racial y políticas para las mujeres; a investigadores; representantes de la Comisión Nacional de Población y Desarrollo, entre otros.

Durante todas las sesiones y ponencias, referidas específicamente al trabajo para  adolescentes y jóvenes, resonaba la idea de formar jóvenes líderes y empoderados para la participación en las estrategias de políticas públicas; sin embargo, la mayoría de las presentaciones solo mostraban números y resultados del trabajo con ésta población, sin mucha participación de ella.

Estos encuentros regionales, reafirman la posibilidad de formar más jóvenes líderes en los trabajos de base de cada uno; reforzar los conocimientos sobre el ejercicio de los derechos sexuales y reproductivos. Mostrar más experiencias desde lo vivencial en el trabajo entre pares. Romper con los estándares coloquiales de encuentros pensados para la población juvenil. Salir del espacio cómodo y confortable de creer en representaciones y números que no nos definen ni identifican.

En los espacios brindados para conclusiones o preguntas después de cada presentación, varios representantes juveniles tomaban la posta y demandaban dejar de trabajar “para” jóvenes y adolescentes, y dar lugar al trabajo conjunto entre estado, agencias financiadoras y juventudes; promoviendo el trabajo equitativo y pensando específicamente en las prioridades de esta comunidad. De los cuatro días, solamente hubo 3 paneles que fueron protagonizados por jóvenes y adolescentes; sin tener en cuenta el Encuentro de Adolescentes y Jóvenes de Iberoamérica, con representantes de la Secretaría Nacional de Juventudes de Brasil.

La representatividad juvenil también fue un tema debatido en varios momentos. Estos espacios internacionales en los que hay participación de jóvenes reconocidos de la región, de distintas agencias y coaliciones internacionales, siempre pone en duda el grado de representación de jóvenes y trabajo comunitario que tienen. En el Encuentro de Adolescentes y Jóvenes de Iberoamérica, a partir de la discusión sobre ésta representatividad, se reafirmó que no se puede perder el eje de la participación, del trabajo entre pares, del trabajo comunitario, sin dejar llevarse por los beneficios particulares (en algunos momentos) que se logran al ser reconocido internacionalmente. “No nos dejemos nublar por el brillo y la magia de viajar. Sigamos teniendo en cuenta que lo importante de nuestro trabajo es el trabajo comunitario entre pares. Empoderando a  jóvenes para poder tener un libre ejercicio de sus derechos” señaló la representante juvenil de Uruguay.

En la mayoría de los encuentros se ven siempre las mismas caras, sin conocer suficientemente los trabajos que responden a las problemáticas que, suelen decir, solucionan en sus comunidades. Es un momento en la región en la que varios países latinos están empoderándose en torno al trabajo en políticas públicas de transformación social.  Si bien queda a juicio de la misma población juvenil a quiénes se escoge para que nos representen en distintos espacios; sigámonos cuestionando el tema de la representación y participación. Es tiempo de definir los parámetros de elección para decir quién es el mejor o la mejor; de aprovechar el cambio y pasar la posta.

Como señaló Pablo Aguilera, director de la HIV Young Leader Fund, en una entrevista anterior a Corresponsales Clave, “Debemos terminar con el círculo vicioso de esta generación de jóvenes activistas, que no dudo de su trabajo y sus capacidades, pero jóvenes activistas conferencistas, nada más. Se invita siempre al representante, que pasa por todo el país o por todo el mundo viajando diciendo que “representa”. Tenemos una responsabilidad cuando hablamos de las necesidades de nosotros mismos o de las personas que nos rodean; (…) si estoy invitado en un panel para hablar de jóvenes afectados por VIH, está bien que lo hable desde mi propia experiencia, pero cómo hago para que esos procesos se abran para otros jóvenes.”

Al final del encuentro, hubo un espacio donde las distintas comitivas podían sugerir propuestas para futuros encuentros. Fue un momento muy bien aprovechado por referentes juveniles de la región, dónde se pudo escuchar su voz y sus conclusiones, Desde Argentina, “sería interesante que haya menos presentaciones de power point con números y resultados, comentadas y realizadas por adultos, para que en ese lugar, jóvenes puedan comentar sus experiencias y resultados vivenciales. Dando lugar a la verdadera participación de la que tanto se habló en todo el Seminario”. También se escuchó una fuerte voz uruguaya: “basta de pensar en que los jóvenes somos el futuro. Somos el ahora, el hoy”, expresando el sentir de varios jóvenes presentes.

Los Seminarios, Conferencias, Encuentros, etc. son espacios de compartimiento de experiencias, buenas prácticas y en algunos casos de rivalidades de quien hace mejor trabajo que el otro, pero lo esencial y primordial, al final, es saber que todos al fin y al cabo comparten la idea de ganar espacios para que más jóvenes puedan dar a conocer sus voces, reclamos, críticas y vivencias, trabajando en las bases de cada comunidad y en conjunto con adultos, profesionales, instituciones y organismos estatales e internacionales.

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