Los días 11 y 12 de noviembre de 2013, la Asociación de Mujeres Meretrices de Argentina (AMMAR), realizó en Argentina la primera edición de una serie de foros nacionales que la Red de Mujeres Trabajadoras Sexuales de Latinoamericana y el Caribe (RedTraSex) llevará a cabo en la Región, centrados en reflexionar sobre los desafíos en el acceso a los servicios de salud. Todos los países miembros de la red realizarán idénticos eventos en los próximos meses como parte del proyecto regional que ejecuta la RedTraSex con recursos del Fondo Mundial.

Previo a los foros se realizó un estudio con el objetivo de explorar experiencias de discriminación y analizar la existencia de estigmas que afecten, en el presente, el acceso de las trabajadoras sexuales  a los servicios de salud en quince países de América Latina y el Caribe. Con  una metodología participativa en la que las integrantes de la red recolectaron la información, se realizaron 1000 encuestas en trabajadoras sexuales.

Acceso a la salud

En el conjunto de la región, el sistema público de salud, y que en muchos países es total o parcialmente gratuito, cubre a casi 8 de cada 10 encuestadas. Un 10 % tiene cobertura en la Obra Social, Seguro Social o sindical que corresponde a una cobertura ligada al trabajo formal (propio, o del cónyuge u otro familiar) o a otro tipo de aportes en materia de seguridad social laboral.

En el último año, casi 40% de las Trabajadoras Sexuales consultó a un profesional por cuestiones relacionadas con el VIH o Sida (Costa Rica, Guatemala, Bolivia, Colombia y Perú  presentan los valores más altos, el Cono Sur los más bajos). Asimismo, 31 % realizó consultas sobre infecciones de transmisión sexual.

Los controles obligatorios de salud a las trabajadoras sexuales se ve reflejado en los siguientes datos: el 32 % de las encuestadas dijo que consultó con un profesional o servicio de salud en el último año “porque estaba obligada a controlarse por el carnet sanitario u otra disposición legal” y una similar proporción dijo que lo hizo “porque la obligaron en su trabajo a hacerse un control”. Resulta preocupante la proporción cercana al 18% de las encuestadas que debió recurrir al médico o servicio de salud en el último año por haber sido víctima de golpes o violencia (con más alta repetición en Centroamérica).

El 75% de las entrevistadas no hablaron del tema del trabajo sexual en la última consulta médica. Un 68% de ellas dijo que alguna vez prefirió atenderse lejos de donde vive para evitar que se enteren en su casa o en su barrio de su condición de trabajadora sexual. Un 28% de la entrevistadas se vio obligada a cambiar de hospital o servicio de salud debido a la discriminación y a un 21% le negaron atención por ser trabajadoras sexuales.

Casi la totalidad se realizó al menos una vez el test o prueba de VIH, la mayoría (82%) el último año y 16% hace más de un año. Aproximadamente un tercio de las mujeres encuestadas que se realizaron el test de VIH, no recibió ningún tipo de orientación o consejería cuando le dieron el resultado.

Un Centro de Salud Cogestionado

Durante este evento se presentó el Centro de Salud “Sandra Cabrera” de la Ciudad de la Plata, Provincia de Buenos Aires, que está totalmente subsidiado por el Ministerio de Salud de la Provincia y cogestionado con representantes de AMMAR. Luego de años de trabajo, el gobierno institucionalizó el servicio poniendo todos los profesionales en la nómina e incrementando la oferta de especialidades médicas.

El centro no sólo atiende a Mujeres Trabajadoras Sexuales sino también a personas de bajos recursos en las inmediaciones del centro. Las trabajadoras cumplen el rol de promotoras de salud y administran los recursos del presupuesto del centro. Ya que este servicio está incluido en el presupuesto será sustentable más allá de quien esté en la administración gubernamental.

Las recomendaciones

Diferentes grupos de trabajo analizaron la intersección del trabajo sexual, la salud integral, los derechos laborales, los DDHH y las garantías. Algunas de las siguientes recomendaciones  tuvieron mayor consenso:

Sensibilizar a los profesionales de salud para promover una atención holística a las trabajadoras.

Combatir, en forma coordinada con otras organizaciones, la violencia policial e institucional que obstaculiza el acceso a los servicios.

- Mejorar las condiciones de las personas que ejercen el trabajo sexual en las calles (con la inclusión de áreas de descanso y baños) y de las que lo hacen en departamentos cerrados.
- Promover horarios de atención más flexibles que se ajusten a la realidad del trabajo sexual y el rol de jefas de hogar.
- Legislar y regular el trabajo sexual autónomo para reducir la precarización de esta profesión.
- Incrementar el acceso a los servicios médicos y sociales, a un sindicato y a una jubilación.

Es importante señalar que cualquier encuentro de trabajadoras sexuales en Argentina se ve atravesado, no casualmente, por la discusión confusa entre la trata y el trabajo sexual autónomo. En la actualidad, el gobierno nacional y algunas organizaciones sociales cercanas a este tienen una fuerte agenda abolicionista, que además de colaborar con la confusión general, también contribuye con una mayor criminalización y represión de las trabajadoras sexuales, obstruyendo los avances de un proyecto de ley superador. “En un país y con un Gobierno que ha promovido la realización de los DDHH de muchas poblaciones, con la ley de matrimonio igualitario e identidad de género, tiene aun una deuda muy grande con las mujeres trabajadoras sexuales”, afirmó Georgina Orellano, líder de AMMAR y responsable de la organización del evento.

El encuentro fue altamente participativo; las trabajadoras sexuales, los profesionales y los funcionarios discutieron y acordaron recomendaciones concretas. Esta es la primera de una serie de encuentros que incluyen mesas de incidencia política, donde es importante poder captar gente nueva, involucrar un más amplio sector de quienes “no están convencidos”.

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