En lo que parece la reunión de donantes más exitosa de la historia del Fondo Mundial, los protagonistas comprometieron verbal y formalmente 12 mil millones de dólares americanos para los próximos 3 años. Si cumplen con lo prometido y ofrecido en tiempo y forma, permitirán que el Fondo Mundial logre uno de los impactos más significativos en la salud pública y, en particular, en estas tres enfermedades.

La meta de esta reunión de reaprovisionamiento era de 15 mil millones y aunque puede parecer que el resultado estuvo un 20% por debajo de lo esperado,  la verdad es que superó todas las expectativas y pronósticos. Por ejemplo, superó en un 30% los poco más de 9 mil millones recaudados la última vez.

Los discursos que se dijeron en Washington y los compromisos asumidos demuestran que los donantes continúan considerando al Fondo Mundial como el mecanismo más eficiente para abatir estas tres enfermedades prevenibles y tratables.

El lunes por la noche, la amplia y heterogénea comunidad de amigos y socios del Fondo Mundial contuvieron la respiración frente a la presentación de un informe especial de la BBC, en su programa Panorama, que presentó una mirada crítica y sesgada sobre los informes del ex-inspector general y un caso de malversación de recursos en Camboya, que comentamos por este medio oportunamente, hace casi dos años. Lo que más impactó del informe fue la intención de programarlo y ponerlo al aire en el medio de la reunión de donantes; así como la mirada inquietantemente crítica sobre lo que hace el gobierno británico a través de los programas de ayuda internacional con el dinero de quienes pagan sus impuestos (el Gobierno británico comprometió mil millones al fondo), en un contexto actual de muchos recortes en programas estatales de salud y educación.

El informe dejó en claro a los televidentes del prime-time inglés que el Fondo Mundial se toma muy en serio los hechos de malversación debido a las grandes sumas de recursos que invierte en programas de alto riesgo de corrupción.

Creo que Bernard Rivers, fundador del Global Fund Observer, entrevistado por este programa, lo sintetizó con claridad “Al Fondo Mundial le dan una palmada porque investiga cada una de las denuncias y sospechas de malversación de recursos. Cuando los gobiernos donantes pierden millones de dólares en corrupción en programas bilaterales que nunca nadie investiga”.

Mark Dybul , Director Ejecutivo del Fondo Mundial, dijo: ” Los ideales del Siglo 21 que llevaron a la fundación del Fondo Mundial son ahora más fuerte que nunca: la colaboración , la responsabilidad compartida y la responsabilidad mutua. En muchos sentidos, este es un reaprovisionamiento de las esperanzas. Es una elevación del espíritu humano.”

Las contribuciones anunciadas hoy incluyen el financiamiento de 25 países , así como la Comisión Europea, las fundaciones privadas, corporaciones y organizaciones basadas en la fe.

El presidente Barack Obama instó el lunes a otros países para que equiparen sus donaciones con la contribución de los EE.UU. con el fin de obtener la financiación necesaria . El presidente Obama dijo que los Estados Unidos – el mayor donante del Fondo Mundial – podría mantener su desafío al prometer $ 1 por cada $ 2 que sean donados por otros hasta septiembre de 2014.

La contribución del gobierno americano es particularmente significativa por ser el mayor donante, el mayor recaudador (presionando a sus pares) y por la paradoja de sostener el número mayor de programas y contribuciones bilaterales y multilaterales de salud y solidaridad internacional, a la vez que enfrenta desafíos sistémicos en el acceso a la salud de sus propios ciudadanos. El impulso decidido de reformas en la salud local que ha promovido la administración Obama ha generado tantos anticuerpos en la oposición que paralizó la administración pública por semanas, a la espera de la aprobación del presupuesto anual.

El marcador final se vio de esta manera: 4 mil millones de EEUU (que podrían llegar a ser 5); Japón, 800 millones; Canadá, 612 millones; Alemania, 600 millones de euros; Francia, el equivalente 1.5 mil millones; el Reino Unido, mil millones de Libras Esterlinas; la Fundación Gates, 500 millones, y la lista sigue con otras cifras menores pero significativas de gobiernos, iniciativas y el sector privado.

Quizás la moraleja de esta historia tiene que ver con la valentía que representa cuando el que poco tiene da, que es la situación doméstica que hoy enfrentan los principales países donantes en Europa y Norteamérica, aquellos que no ha minado el compromiso solidario con el resto del mundo. Y también deja en evidencia que “los nuevos ricos”, las economías emergentes y pujantes, quienes han recibido por décadas ayuda internacional, cuando cambia el contexto son “donantes duros para donar”.

La anfitriona de la reunión, la Embajadora Samantha Power, Representante permanente ante la ONU de los EEUU afirmó: “Por fin nos acercamos a la época en que podemos imaginar un futuro donde el Sida, la tuberculosis y la malaria ya no se cobrarán millones de vidas cada año”.

Para que esto se cumpla todavía hace falta más donantes, que estos conviertan todas sus expresiones de apoyo y voluntad en “cash” y, sobre todas las cosas, que el universo heterogéneo de implementadores de los programas financiados por el Fondo Mundial sigan haciendo valer cada dólar. Esto último es  quizás lo más difícil.

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