El viernes pasado, Damián Marsero fue a bailar con su hermana a la discoteca Kryon en la ciudad de La Pampa, capital de la provincia homónima. Mientras bailaban reaggeton, él le dio una nalgada a su hermana y una persona de seguridad se acercó para decirle que no le faltase el respeto a una mujer. Damián le respondió que era su hermana y que era parte del baile.

Después de ese hecho las cosas se pusieron más tensas, según relató Damián a Infobae. El personal de seguridad los perseguía por todo el lugar, frente a lo cual el joven se acercó y le dijo que no se preocupara, que a él no le gustaban las mujeres. Fue entonces que el agente de seguridad le respondió que era un “enfermito” y “un putito”, expresiones que precedieron una serie de hechos de discriminación por parte del dueño del local, de los empleados y de la policía provincial y que terminó en un gravísimo hecho de violencia, en el que le hicieron tragar gas pimienta, además de propinarle muchos golpes en la cara y en los brazos.

Damián hizo la denuncia ante el Instituto Nacional contra la discriminación, la xenofobia y el racismo (Inadi) a través de su página de internet. Al ser contactado por el Instituto, solicitó que se acerquen a su domicilio porque estaba con muletas debido a la golpiza y no podía movilizarse.

Desafortunadamente, el Inadi sólo puede determinar si un hecho es discriminatorio o no. Si bien esta declaración podría ser utilizada por la persona agraviada, no representa una sanción penal ni civil al comercio a las personas involucradas. Sería importante que los organismos estatales dieran más importancia a las determinaciones del Inadi, de tal manera que sus juzgamientos sean valederos en los procedimientos legales.

Es preciso señalar también que acá hay más que un hecho discriminatorio, se está hablando de un hecho de violencia y eso debe ser tratado mirando el Código Penal.

La Federación Argentina LGBT  (Falgbt) pronunció públicamente el repudio a este hecho en este artículo y solicitaron una audiencia urgente con el gobernador de La Pampa, además de una nueva Ley Nacional de Actos Discriminatorios que ellos y ellas vienen promoviendo desde 2007.

Corresponsales Clave conversó con Julieta Calderón, secretaria de la Juventud Falgbt, quien ante la pregunta de si notaba que había una brecha entre las legislaciones y las prácticas, respondió  que “hay treinta años de diferencia y no sólo es una mera cuestión de práctica cotidiana. Es la responsabilidad de quienes tienen la función pública de ejecutar los mecanismos de manera correcta para erradicar la discriminación y la violencia.”

La causa de Damián ya está abierta.

Es increíble que después de tantos avances en materia de derechos para la comunidad LGBTI en la República Argentina, hoy tengamos que comunicar este hecho tan penoso.  La discriminación y violencia por orientación sexual  siguen causando profundas heridas en nuestra sociedad. Que haya leyes y avances en materia de derechos no hace que estas sean reconocidas automáticamente por toda la sociedad como tales. Muchas veces, las leyes que parten desde el Estado Nacional tardan años en hacerse efectivas en la sociedad y esto causa gravísimas consecuencias.

Es necesaria una educación que sirva para integrar a las minorías y que pueda reducir el nivel de violencia en la sociedad. Si no, seguirán ocurriendo casos como estos y como los que continúan ocurriendo en el vecino país de Chile a pesar de contar con la proclamada Ley Antidiscriminatoria, conocida como Ley Zamudio.

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