ACTÚA 2015, que nace de la colaboración entre el Pacto, que tiene como objetivo crear solidaridad entre las organizaciones de jóvenes para trabajar de manera estratégica y sinérgica en la respuesta al VIH para asegurar la salud, el bienestar y los derechos humanos de todos los jóvenes, y ONUSIDA, se implementa a través de la orientación del Foro Consultivo de Jóvenes de ONUSIDA y se enmarca dentro de respuestas nacionales al VIH-sida, generando un movimiento que apunte a garantizar un marco de desarrollo Post-2015 que promueva las áreas de salud, derechos sexuales y reproductivos y la respuesta al VIH en beneficio de los jóvenes.

Durante el mes de enero, voceros de la Red de Jóvenes Positivos de Latinoamérica y el Caribe participaron del análisis de la situación del VIH en la región en el marco del Diálogo Regional Virtual de ACTÚA 2015.

Algunos de los temas abordados durante el diálogo abarcaron, desde una evaluación objetiva de los servicios y la educación en materia de salud sexual y reproductiva, pasando por la disponibilidad de las pruebas rápidas de VIH, llegando hasta las terapias antirretrovirales en personas que viven con VIH en la región.

En el marco de este análisis, Carlos Araque – vocero de J+ LAC en Venezuela señaló que “los abordajes moralistas y la limitación en el acceso a la información provocan graves problemas que limitan el desarrollo de los jóvenes e inciden en el desarrollo social y económico de nuestras sociedades. Los embarazos no deseados, el alto índice de enfermedades de transmisión sexual, incluyendo el VIH, la violencia de género, el estigma y la discriminación son problemas que tienen directa repercusión en la salud pública y en la economía y que pueden ser evitados brindando a los jóvenes la información y herramienta que necesitamos” .

Por su parte, Sofía Ocampo de la Red Argentina de Jóvenes y Adolescentes Positivos, hizo especial énfasis en cuanto al acceso a la información en materia de salud sexual y reproductiva, y señaló que debemos reconocer que existen materiales de abordaje a jóvenes y adolescentes, pero que difícilmente llegan a ellos debido a que los educadores tienen “enraizados” tabúes y creencias religiosas que dificultan la diseminación de ésta información fundamental para que adolescentes y jóvenes puedan llevar una vida sexual plena y saludable.

El rol de las organizaciones de la sociedad civil tomó parte en la discusión y se concluyó que su trabajo de incidencia política y como “proveedoras” de información en material de salud sexual y reproductiva -según el análisis realizado – es fundamental para lograr un cambio de rumbo en las políticas públicas que rigen los programas de salud en la región.

En cuanto a los servicios de salud existentes, requieren de una reestructuración para que sean espacios amigables, libres de estigma y discriminación, respondiendo a la realidad de que los varones gays y otros hombres que tienen sexo con hombres, las personas trans, entre otros, siguen siendo los más afectados por la epidemia del VIH.

Asimismo, se concluyó que es necesario identificar, dentro de los programas y planes nacionales, los escenarios en donde los jóvenes tienen mayor interacción (familia, escuela, comunidad, internet, etc), para crear estrategias que lleguen a estos espacios con información científica y actualizada.

En una siguiente fase, el movimiento ACTÚA 2015 tiene previsto la realización de diálogos comunitarios con jóvenes de población clave – jóvenes hombres que tienen sexo con hombres, jóvenes trans, jóvenes que usan drogas, jóvenes que venden servicios sexuales  y jóvenes que viven con VIH.

Las conclusiones a las cuales se llegue en el marco del diálogo regional servirán como insumo para el informe que será remitido al grupo global de ACTÚA 2015, fortaleciendo así el proceso de construcción de una estrategia de incidencia política para que la respuesta al VIH esté presente en los nuevos Objetivos de Desarrollo Sostenible.

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