Actualmente, México cuenta con la Ley General para Prevenir, Sancionar y Erradicar los Delitos en Materia de Trata de Personas y para la Protección y Asistencia a las Víctimas de estos Delitos. La Ley muestra mecanismos de prevención y atención de la trata de personas; sin embargo, en la práctica se confunde el delito de la trata de personas con el trabajo sexual autónomo y, junto a la ausencia de políticas públicas en materia de trabajo sexual, permite atropellos a las trabajadoras sexuales que, en ejercicio de su libertad, realizan dicho trabajo.

A raíz de la detención de Alejandra Gil y uno de sus hijos por el supuesto delito de trata de personas, ocurrido el pasado martes 11 de febrero por parte de la Procuraduría General de Justicia del Distrito Federal, distintas voces se pronunciaron al respecto.

Hubo líderes de opinión que señalaron directamente la culpabilidad de Gil, como es el caso de Rosi Orozco, Presidenta de la Organización Unidos contra la trata, da a la Prensa; pero también se han hecho escuchar las voces que expresan apoyo a Alejandra Gil, quienes reconocen el trabajo de  Alejandra Gil a favor de los derechos de las trabajadoras Sexuales y han manifestado que estarán al pendiente del proceso judicial. En este marco, se encuentran el pronunciamiento “Brigada Callejera de Apoyo a la Mujer”, el manifiesto de “Colectivo sol” y el comunicado de la “Red de Mujeres Trabajadoras Sexuales de Latinoamérica y el Caribe” que además de aclarar los términos vinculados a la trata de personas y el trabajo sexual autónomo, repudia también el proxenetismo, cargo que se ajustaría más precisamente a los cargos presentados contra Gil.

¿Quién es Alejandra Gil?

Alejandra Gil es Fundadora de la Asociación en PRO Apoyo a Servidores (APROASE), creada en 1985 con el objetivo defender los Derechos Humanos y laborales de las trabajadoras sexuales del área de Sullivan, en Ciudad de México. Es una persona visible como trabajadora sexual.

En una reciente entrevista en el programa “La entrevista por Adela”, Alejandra Gil hizo algunas precisiones del trabajo que ha realizado junto a Aproase,  cuestionó la ley de trata en México al ser una ley que no fue consultada por las personas trabajadoras sexuales, y mencionó que faltan mecanismos para desvincular la trata del trabajo sexual, y la precisión de circunstancias que diferencien una de la otra.

“Hay municipios en donde existen zonas de tolerancia, y para que la compañera entre a ejercer su trabajo en ese lugar se le cobran entre 100 y 150 pesos para que pase una revisión médica (…)”, y de acuerdo a la ley de trata en México “eso es trata porque te estoy cobrando para que puedas entrar al lugar”, señaló Gil durante la entrevista.

Las distintas voces en los medios mexicanos

En medio de esta discusión, los medios de comunicación han publicado diversos artículos de opinión. Algunos en tono reflexivo, como es el caso de la nota “De trabajo sexual, trata y linchamientos mediáticos”, en el que, lejos de hacer juicios sobre el trabajo sexual, se ocupa de reflejar las fuertes acusaciones que se dan a través de algunos medios y la reproducción acrítica de información distorsionada que realizan varios medios; y hace énfasis en que “la línea entre trabajo sexual y trata de personas es muy delgada”, y esto trae consigo una serie de interpretaciones de qué es una y qué es otra.

El Procurador General de Justicia del Distrito Federal, Rodolfo Ríos señaló que la  Institución que él preside es una institución respetuosa del trabajo sexual; pero en desacuerdo con la explotación, el delito y la trata de personas.

A raíz de los atropellos a los que se enfrentan las personas trabajadoras sexuales, un grupo de ellas en el Distrito Federal, junto a la abogada que acompaño el caso de Gil, promovieron un recurso de amparo que reconoce el trabajo sexual como un trabajo. Hasta este momento, el amparo beneficiaría a 30 personas y fue un logro de las trabajadoras sexuales por el reconocimiento de sus derechos laborales, aun cuando el amparo las reconoce como trabajadoras no asalariadas. Esta situación marcó un precedente en el reconocimiento de los derechos de las personas trabajadoras sexuales, y podría avanzar hacia una ley del trabajo sexual de México.

Sin embargo, la ausencia actual de políticas públicas que reconozcan el trabajo sexual como tal, hace posible que continúen las vulneraciones a los derechos de las personas trabajadoras sexuales y que continúe confundiéndose el trabajo sexual con la trata de personas. Se hace imprescindible la regulación del trabajo sexual en México.

Todos los artículos pueden ser compartidos y publicados siempre que sean citados los datos de la fuente.