Hace casi tres años encontré a dos amigos camino a casa. Al salir del metro caminábamos abrazados en los andenes del paradero para abordar un autobús cuando nos interceptaron unos “agentes de seguridad”. Asumieron que veníamos borrachos y dijeron que nos harían una revisión “de rutina”. Era un tramo oscuro y como yo llevaba algunas cosas de valor me subieron a una patrulla y me dieron un “tour” por la zona industrial de Naucalpan Estado de México. Me quitaron mi mochila, me tuvieron con los ojos cubiertos, me golpearon e incluso me amenazaron con violarme, haciendo alusión a mi orientación sexual. Después de un rato me  aventaron y me echaron gas lacrimógeno en los ojos. Presenté la denuncia pero ni el Ministerio Público ni la Agencia de Seguridad de la Policía Estatal ni la Comisión de Derechos Humanos del Estado de México hicieron algo por resolver el caso.” (Testimonio anónimo).

Durante mis estudios de licenciatura, uno de mis mejores amigos cuyos padres tenían una microempresa de materiales de construcción sufrió un secuestro. Fueron semanas de incertidumbre y tensión. En la universidad nos recomendaron no llamar a su casa ni  preguntar por él, para no entorpecer las investigaciones. Estudiábamos en una de las universidades más prestigiosas y caras del país, pero ambos teníamos beca pues nuestro nivel económico no era como el de nuestros compañeros.  Afortunadamente mi amigo fue liberado y pudo regresar a la escuela. Cuando lo vi lo abracé y (le dije) que si quería hablar conmigo al respecto, estaba con él. Me dijo que no quería hablar de eso para nada. Nunca volví a tocar el tema. No lo he visto nuevamente desde que nos graduamos. Mi amigo no era parte de la población LGBT. La violencia en México nos pega a todos.” (Testimonio anónimo)

Traigo estas historias anónimas a colación por un lamentable hecho que ha sucedido en las inmediaciones de la Ciudad de México. Edgar Eloy Sosa Meyemberg está desaparecido. Él trabajaba como Director de Desarrollo de Acciones Voluntarias sobre Educación en México A.C. (AVE de México), organización con más de 25 años de trabajo en la respuesta al VIH, el sida y la promoción de la salud sexual.  Edgar desapareció el pasado 24 de febrero, han pasado más de dos semanas y nada sabemos de él.

Conocí a Edgar en los seminarios, congresos, cursos y talleres que sobre los temas de discriminación, VIH/Sida y población LGBT se llevan a cabo por parte de varias organizaciones e instituciones a nivel nacional e internacional.  Un experto en todos esos temas, sin actitudes pretenciosa o de superioridad con los compañeros activistas o aprendices de estos temas.

AVE de México ha iniciado la recolección de firmas en una carta que describe el importante trabajo de Edgar. Según la misiva, Sosa ingresó a AVE de México cuando tenía 17 años; ahí desempeñó diversos cargos siempre con profesionalismo y un compromiso admirable y, hasta hace unas semanas, había asumido como su responsabilidad la profesionalización del talento humano, la procuración y optimización de los recursos financieros, materiales y tecnológicos de la asociación.

Sosa participó como ponente, facilitador y especialista en diversos foros, congresos y capacitaciones nacionales e internacionales, como en el VI Foro Latinoamericano y del Caribe sobre VIH, Sida e ITS, celebrado en Brasil durante 2012. En 2013, coordinó exitosamente el proyecto “Formación a Grupos de Adolescentes Promotores de la Salud del Programa de Atención a la Salud de la  Infancia y la Adolescencia del Centro Nacional para la Salud de la Infancia y la Adolescencia (CENSIA)” con recursos del Centro Nacional para la Prevención y el Control del VIH/sida (CENSIDA).

La carta está dirigida al Presidente de México, Enrique Peña Nieto; a Miguel Ángel Mancera, Jefe de Gobierno del Distrito Federal; a Erubiel Ávila, Gobernador del Estado de México, entre otros, y busca contar con el apoyo de las organizaciones, defensores de Derechos Humanos y gente interesada en el esclarecimiento de esta situación.

En la carta, Ave de México también señala que la discriminación, lala homofobia y la impunidad, así como el contexto de inseguridad que se viven en México, no han permitido que se implementen las investigaciones necesarias para la localización de Edgar. Indican también que existe información acerca de sus teléfonos móviles y transacciones de su tarjeta bancaria a las que no se les da el seguimiento adecuado, por diversas causas, incluidas la homofobia institucional y el desprecio por los derechos humanos.

Las expresiones que acompañan a la carta, muestran la indignación de cientos de personas que luchan por conocer la verdad desde distintos países del mundo. “No debemos perder ningún activista, su desaparición es señal de un fracaso sistemático (…)”; “la desaparición de una sola persona significa la ausencia de muchas otras”; “(…) Exigimos que las autoridades investiguen y actúen de inmediato para encontrar a Edgar Eloy Sosa Meyemberg activista social y ser humano extraordinario”, son algunas de ellas.

Defensores de Derechos Humanos contra la impunidad

Iván García Gárate, analista político mexicano, ha señalado que “la impunidad generalizada y considerada como habitual en el sistema de justicia es consecuencia de un sistema deficiente en la investigación de los delitos y de la existencia de continuos conflictos de competencia que obstaculizan la efectiva respuesta por parte del Estado”.

Ante la inoperancia y falta de garantías por parte del gobierno mexicano para proteger a las defensoras y los defensores de Derechos Humanos en  nuestro país, diversas organizaciones han dado a conocer informes y manuales para que activistas y organizaciones de la sociedad civil cuenten con mejores herramientas para salvaguardar su integridad, así como para exigir al gobierno el cumplimento de las garantías de seguridad con las que todo ciudadano debe contar.

La Comisión Mexicana de Defensa y Promoción de los Derechos Humanos, junto a otras organizaciones, publicó el Manual básico de prevención y autoprotección para defensoras y defensores de derechos humanos. Acción Urgente para Defensores de Derechos Humanos, AC. (ACUDDEH) ha publicado también sobre la importancia de defender los derechos humanos en México y su costo.

Según los datos registrados por la Oficina del ACNUDH en México, desde 2006, 22 personas defensoras de los derechos humanos y cinco integrantes de sus familias han sido asesinadas por motivos relacionados con las causas que defendían y, además, se desconoce el paradero de seis defensores. El año más crítico fue 2011, los defensores Nepomuceno Moreno, Pedro Leyva, Quetzalcóatl Leija y Trinidad de la Cruz fueron asesinados, así como tres familiares de defensores. Ese mismo año desaparecieron Eva Alarcón y el defensor Marcial Bautista.

A nivel nacional, el sistema de organismos públicos de protección a los derechos humanos inició, entre 2005 y 2011, 523 expedientes de queja, solicitó 156 medidas cautelares por presuntas violaciones a los derechos humanos de personas defensoras y generó un total de 33 recomendaciones.

Ni una desaparición más

Nadie quiere que Edgar Sosa se convierta en una cifra más. En 1992 el Presidente fundador de Ave de México fue asesinado y su caso permanece impune. Quetzalcóatl Leija, Agnes Torres y otros activistas han sido asesinados en años recientes.

Amigos contra el Sida expresó la soledad que sienten nuestros corazones ante la desaparición de Edgar y aunó, sin lugar a duda nuestra expectativa y deseo más ferviente: “Edgar: Te estamos esperando”.

Puede dejar su firma aquí.

Todos los artículos pueden ser compartidos y publicados siempre que sean citados los datos de la fuente.