En el marco de la conmemoración del Día Internacional de la Mujer, mujeres de todo el país marcharon en la capital y dieron a conocer varias denuncias a la Fiscalía General del Estado, el Ministerio del Interior, el Ministerio de la Mujer y el Ministerio de Agricultura y Ganadería, a través de un extenso comunicado que reflejó las múltiples vulneraciones de derechos que sufren las mujeres en la vida diaria.

Entre las denuncias se mostró también la indignación de las agrupaciones de mujeres frente a las declaraciones del presidente de la República, quien habría “ofrecido” el país a los inversionistas como “una mujer fácil y bonita” y alentado a extranjeros a que “se use y abuse del Paraguay”; palabras que denotan el absoluto desprecio a la dignidad de las mujeres y exhiben un pensamiento machista y misógino, que refuerza la violación de los  derechos de las mujeres y de nuestros cuerpos.

A través de un comunicado, las mujeres recuerdaron al país que no existe seguridad ni garantía de sus derechos y la violencia es constante en la vida de las mujeres paraguayas, tanto en las casas como en los puestos de trabajo, en zonas urbanas y rurales.

Los acosos sexuales en el ámbito laboral continúan presentes en la vida de muchas mujeres de Paraguay, al igual que los despidos a embarazadas.

En el campo, las mujeres han estado resistiendo a las fumigaciones de las extensas plantaciones de soja que ponen en riesgo sus vidas y las de sus familiares. Por otro lado, campesinas e indígenas han tenido que abandonar sus tierras y migrar, debido a las expulsiones que generan las poderosas empresas agrícolas en complicidad con las instituciones del Estado. Miles de mujeres indígenas son obligadas a vagar por las ciudades, ante la mirada discriminatoria de una sociedad que no las reconoce como iguales y que las somete a la explotación sexual y laboral.

Las mujeres denunciaron  con firmeza que no tienen  acceso pleno a los derechos humanos y que la violencia se ejerce a diario sobre sus cuerpos y vidas; en las calles, en las casas, en las instituciones públicas, en la política, en el campo y en la ciudad. La violencia  en las casas también es constante, donde el abuso sexual a las niñas y adolescentes se evidencia en las impactantes tasas de embarazo en esta población, que representa el 20% del total. Las organizaciones que trabajan con niñas y adolescentes denunciaron que estos grupos también son violentados al recibir una educación sexista y discriminatoria, y se les niega la educación gratuita, laica y de calidad, así como una educación sexual integral que evite los nuevos diagnósticos de VIH en niñas y adolescentes, que representan el 8,7% del total de diagnósticos.

Las mujeres trans también denunciaron la falta de seguridad en las calles; las violaciones a las que son sujetas no son tomadas con seriedad por las instituciones públicas y -por ser trans- nadie hace nada. Más de 50 personas trans han muerto en las calles desde 1989 y nadie, hasta la fecha, ha sido juzgado ni castigado por estos crímenes.

El comunicado del Día de la Mujer hizo hincapié en la violencia en el ámbito de la salud, donde las mujeres son maltratadas, discriminadas o ignoradas cuando acuden a solicitar atención, doblemente victimizadas cuando recurren a los servicios porque han sido violadas  o golpeadas, o que las criminaliza al negarles el aborto en condiciones seguras.

La violencia por  orientación sexual también fue resaltada: “desde una cultura machista, patriarcal y heterosexual se nos trata como anormales y se nos agrede porque somos lesbianas”, mencionó el comunicado.

Las denuncias fueron abundantes y mostraron una vez más que urge que el Estado paraguayo genere políticas públicas que garantice el pleno goce de los derechos humanos de todas las mujeres sin discriminación.

El Día Internacional de la Mujer fue un día de lucha en Paraguay, uno de muchos.

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