Luego de conocer información sobre situaciones de desabastecimiento de antirretrovirales (ARV), Corresponsales Clave  entrevistó a Luis Felipe Zamudio Burgos, presidente del Centro de Orientación e Información de VIH/SIDA (COIVIHS), y a René, derechohabiente del Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) de  Querétaro, quien sufrió las  semanas pasadas las consecuencias de un desabastecimiento del medicamento Truvada® (tenofovir + emtricitabina).

René es usuario del IMSS desde hace aproximadamente año y medio cuando recibió su diagnóstico positivo de VIH, y señala  que actualmente toma su primer esquema de tratamiento antirretroviral (TARV) que consisten en Truvada ® y efavirenz. Según refiere, hasta ahora le habían surtido su medicamento el día que le expedían su receta médica, pero el 15 de Abril, cuando se acercó a recibir su provisión de medicamentos, se dio con que había un desabastecimiento de Truvada®.  René acudió inmediatamente a COIVIHS, con Luis Felipe Zamudio Burgos porque “él hace las gestiones en cuanto a desabasto de ARV”. También revisó en internet qué podía hacer al respecto y envió correos a TelSIDA, el servicio de atención telefónica del Centro Nacional de Prevención y el Control del VIH y el Sida, y a la Comisión Nacional de Derechos Humanos.

Luis Felipe Zamudio señala que la situación de desabasto de ARV en el IMSS de Querétaro es una situación complicada y difícil y se presenta con mucha frecuencia. A pesar de que existe un  acercamiento y de haberse facilitado talleres de sensibilización por parte de COIVIHS a las autoridades y personal de salud del IMSS, los episodios de desabasto continúan.  Del mes de enero a la fecha, la organización que preside Zamudio tiene conocimiento de alrededor de quince quejas por desabasto de ARV en el IMSS.

Ante esta situación, COIVIHS ha implementado la estrategia de banco de medicamentos ARV y anima a las personas con VIH a interponer una queja cuando no reciben los medicamentos. “Con el préstamo del banco de medicamentos ARV hemos podido ayudarle a los derechohabientes; sin embargo, sabemos que el préstamo de medicamentos es entre las mismas personas que viven con VIH”, señala Zamudio.

Cuando  la organización que preside Zamudio documenta una queja por desabasto de ARV, lo hace a través de instituciones como la Comisión Nacional de Derechos Humanos, el Consejo Nacional para Prevenir la Discriminación, y la Delegación Nacional del IMSS. La respuesta es inmediata, pero el problema de raíz sigue sin atenderse. Se ha detectado la falta de un censo especializado y actualizado de derechohabientes viviendo con VIH del IMSS. A falta de estos datos, las licitaciones de compra de ARV seguirán siendo deficientes.

René expresa que ante esta persistente situación hay mucha indiferencia sobre todo de las personas que no tienen VIH porque se ven lejanas a esta problemática. “Hace un par de meses cuando algunas personas tuvieron desabasto de ARV en el IMSS lo que hice fue enviar algunos mensajes en twitter y en realidad la respuesta y sensibilidad de las personas en este espacio fue nula”, comenta. A esto, Zamudio agrega que las dificultades para poner una queja están en la falta de información de cómo y en qué institución ponerla. Para Zamudio “el problema se llega a solucionar mucho más rápido cuando las personas se quejan por escrito y en la institución correspondiente”, por lo que  invita a las personas que son afectadas por situaciones de desabasto de ARV a presentar quejas al respecto y a acercarse a la COIVIHS para conocer más información.

Corresponsales clave se acercó al IMSS Querétaro a través del Área de comunicación social de esta institución, pero no se pudo acordar una entrevista presencial. El responsable de esa área, Licenciado AntonioVilanova mencionó -vía telefónica- que “en el IMSS no hay desabasto de ARV” y justificó las situaciones de interrupción de la provisión de medicamentos como un problema en el tránsito de los mismos.

La Guía de Manejo Antirretroviral de las personas con señala que la deficiencia en el abasto de medicamentos es una de las situaciones frecuentes que impiden un apego adecuado.

Lograr la retención de las personas en tratamiento, así como reducir a niveles indetectables la carga viral, son metas que plantean los organismos internacionales, que difícilmente serán alcanzados si los episodios de desabastecimiento continúan.

Conocer la situación y asumir la responsabilidad de la misma es el primer paso para responder a la epidemia de manera coherente.  México, en su informe de 2012, solo señala  datos de desabasto de ARV de una institución –el Instituto de Servicios de Seguridad Social de los Trabajadores del Estado (ISSSTE)-, y deja fuera los datos de otras instituciones  de salud que proporcionan  ARV. Los datos que fueron recogidos en Querétaro, no son reflejados en ningún informe oficial. Esta es una primear barrera para resolver esta situación, negándola.

El desabasto de ARV es una realidad que persiste en México y debe ser atendida. Mucho del trabajo pendiente está en mejorar las condiciones de acceso al tratamiento, sistematizar la información a través de censos u otros medios de información, y así analizar la situación actual del acceso a tratamiento antirretroviral con mayor precisión de datos y  honestidad por parte de las instituciones.

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