La segunda semana de abril se desarrolló en la sede de Naciones Unidas, en Nueva York, la 47ma sesión de la Comisión de Población y Desarrollo (CPD). Este año la sesión fue especialmente relevante porque se conmemoran los 20 años de la realización de la IV Conferencia Internacional sobre Población y Desarrollo (ICPD), conocida coloquialmente como Cairo, y la fecha en la que se esperaba que se diera cumplimiento a su Programa de Acción.

La Conferencia de Cairo es reconocida por haber traído el enfoque de Derechos Humanos a la Agenda Internacional de Población y Desarrollo. Entre los principales logros se encuentran el llamado a los gobiernos para el cambio cultural que permita la igualdad entre hombres y mujeres, el cambio de paradigma hacia la salud reproductiva como el estado de bienestar relacionado con los procesos sexuales y reproductivos, la importancia de garantizar el acceso de las y los jóvenes a los servicios e información de salud sexual y reproductiva, la responsabilidad del Estado de tener un paquete de servicios de salud sexual y reproductiva respetuoso de las decisiones de las mujeres en el primer nivel de atención,  y avanzar en el acceso al aborto legal en los diferentes países.

Para conmemorar los 20 años de su realización se definió un proceso de revisión que tenía como objetivo renovar el espíritu y compromiso de los países con Cairo e identificar temas emergentes y lecciones aprendidas. Del proceso global se tendría como resultados un informe político del secretario general de Naciones Unidas, un informe técnico de la Comisión de Población y Desarrollo y una resolución que nos guiara para el futuro de la implementación de la agenda pendiente del Programa de Acción.

Sin embargo, el proceso de revisión de los Objetivos de Desarrollo del Milenio (ODM) que dará pie a la definición de la nueva Agenda de Desarrollo Post 2015 empezó de manera paralela a la revisión operativa de la ICPD y poco a poco la tendencia fue encausar todo hacia alimentar la nueva Agenda Post 2015.

Una de las principales lecciones aprendidas de los ODM es que el avance en su cumplimiento se ha tenido de manera heterogénea al interior de los países y entre países con importantes brechas de género.

Los avances en materia de Derechos Humanos a nivel internacional en la década de los 90 incluyen la Conferencia Mundial de Derechos Humanos en Viena (1993), la Cumbre de Sida en París (1994), la IV Conferencia Internacional sobre la Población y el Desarrollo en Cairo (1994) y la V Conferencia Mundial de la Mujer en Beijing (1995). Los acuerdos internacionales emanados de las anteriores, así como el cumplimiento de los plazos para los ODM y para los acuerdos de la UNGASS-Sida nos ponen frente a un proceso de reflexión sobre los mecanismos internacionales y las posibilidades de avance.

Sin duda, los temas que fueron conflictivos en la década de los 90: los derechos sexuales, el acceso de menores de edad a servicios e información sobre sexualidad y reproducción y el aborto siguen estando en el centro de la disputa entre países. Los términos de género, empoderamiento y derechos humanos de las mujeres han ido desencadenando estrategias fuertes de los grupos y países conservadores para convertirlos en retórica sin acciones concretas que impacten en la vida de las mujeres.

En palabras de la feminista Charlotte Bunch “el mundo no entendía a lo que se estaba comprometiendo en los 90s cuando reconoció los derechos humanos de las mujeres y ahora estamos apenas acercándonos a comprender las implicaciones”.

La sesión de la ICPD de este año nos enfrentó a un proceso de reflexión sobre la utilidad de los ejercicios anuales de revisión de compromisos, la eficacia del aparato de Naciones Unidas para avanzar sustantivamente en las agendas de derechos humanos y el impacto que los documentos que de ahí emanan tienen en la vida concreta de las mujeres y las poblaciones vulnerables.

Aunque la resolución reafirma el Plan de Acción de la ICPD y sus mecanismos de seguimiento, fortalece el compromiso con los derechos reproductivos y la salud sexual y reproductiva, con la educación integral en sexualidad y hace llamados concretos contra la violencia de género y la discriminación por cualquier condición; no logró avanzar en el reconocimiento de la discriminación hacia las personas por su orientación sexual e identidad de género y en asegurar el acceso al aborto legal y seguro.

El liderazgo del buró de la Comisión dejó mucho que desear, el proceso de negociación tuvo serias fallas de transparencia y en su procedimiento, mismas que permitieron que las dinámicas geopolíticas tuvieran una influencia más fuerte en el bloqueo del lenguaje de derechos sexuales en el documento final.

Fuimos testigas de la constante estigmatización de la sexualidad de las mujeres y de cómo el orden patriarcal se defiende para no reconocer nuestros derechos humanos. El proceso de Cairo más 20 le ha fallado a todas las mujeres, adolescentes y niñas, y a los hombres que no asumen el rol dominante, al mismo tiempo que los retrocesos en las políticas públicas se han convertido en violaciones a sus derechos humanos, como es el caso de los cientos de mujeres que han sido encarceladas en América Latina por abortar. Ninguna mujer debería ser encarcelada por ejercer su derecho a tomar decisiones sobre su vida, su sexualidad y su cuerpo, como ha sido reconocido hace ya más de 20 años en el plano internacional.

Los desafíos que se han develado a partir de esta ICPD para lograr una Agenda de Desarrollo Post 2015 que tenga en el centro los derechos humanos y la igualdad de género son importantes. Además, temas fundamentales como el financiamiento de la agenda de desarrollo global, la transparencia y la rendición de cuentas, así como los cambios estructurales necesarios para lograr un desarrollo sustentable siguen pendientes.

Para obtener más información sobre la 47ma sesión  de la ICPD vaya a este vínculo.

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