Entre el 26 y el 28 de mayo se celebró el “Primer Foro Latinoamericano y del Caribe sobre el continuo de la atención en VIH – Del diagnóstico al tratamiento efectivo: optimizando las etapas en el continuo de atención”. La reunión tuvo el objetivo de contribuir hacia la expansión y sostenibilidad de la respuesta al VIH y, en particular, de la atención integral  a través de una alianza entre programas nacionales, servicios de salud, médicos clínicos, expertos en el tema y representantes de organizaciones de la sociedad civil, basada en una plataforma consensuada de estrategias y medidas que tienen como fin reducir el número de nuevas infecciones y alcanzar el mayor número posible de personas con supresión efectiva y sostenida del VIH.

Así, con título largo -quizás algo pretencioso- y objetivos ambiciosos, 140 personas de 26 países de América Latina y el Caribe nos reunimos para hablar sobre el continuo del tratamiento y fijar metas. También tuvo una muy extensa lista de copatrocinadores y coorganizadores, que quizás merezca la pena mencionar aquellos que más sudaron la camiseta: Aids Health Care Foundation (AHF), OPS, CENSIDA, GCTH y ONUSIDA.

La reunión de México fue el corolario de una serie de consultas más acotadas en América Latina y el Caribe con el propósito de revisar y acordar metas para el 2020.

Las metas al 2020

Los países participantes analizaron y aprobaron una propuesta de OPS compuesta de una serie de metas y sub-metas secuenciales, propias de la cascada del tratamiento de personas viviendo con VIH (PVVS). Estas nuevas metas ya son conocidas como 90-90-90, con esa facilidad que tenemos en nuestro gremio de poner a todas las metas nombres muy promocionales.

La primer meta hace referencia que para el año 2020 el 90% de las personas que viven con VIH en los países de la región habrán sido testeadas y conocerán su resultado positivo en forma temprana y oportuna, correspondiéndose con el primer estrato de la cascada. La segunda meta refiere a que el 90% de las PVVS tengan acceso a tratamiento antirretroviral y la última meta es que el 90% de las PVVS en tratamiento hayan logrado la supresión viral (de acuerdo a la última carga viral del último año). Existen una serie de sub-metas muy importantes relacionadas tanto al diagnóstico precoz y acceso a tratamiento oportuno, como a la “erradicación” de la transmisión perinatal (metas del 100%).

Para lograr las metas nuestros gobiernos se comprometen a asumir las directrices de tratamiento antirretroviral de la Organización Mundial de la Salud, que incluyen, por ejemplo, un inicio de tratamiento con un conteo de 500 de CD4. Hemos publicado artículos sobre las nuevas guías que pueden leer en este vínculo. Estos nuevos compromisos puede parecer quizás producto de la ciencia ficción, pero su cumplimiento en los próximos 5 años no es imposible, y podemos afirmar esto pues OPS utilizó como línea de base datos reales de los países de la región donde viven la mayoría de las PVVS.

Fast-testing: la cantidad no es calidad

Una de las agendas que sobrevolaron con más persistencia en la reunión fue la necesidad de ampliar el acceso a la prueba de VIH (primer estrato de la escala), noción a la que nadie en principio puede oponerse. Sin embargo, la tensión evidente surge y se agudiza por la  polarización en los abordajes.

Por un lado, un sector de la comunidad médico-científica y una ONG (en este caso AHF) que quieren testear a casi todo el mundo y expresan su frustración por no recibir más apoyo y adhesión. Estos emplean modelos que no aseguran necesariamente un proceso de asesoría pre y post-test. Y esta es mi opinión informada ahora, luego de conocer el modelo que propone AHF. Del otro lado hay un sector que incluye a los programas y un amplio sector de la Sociedad Civil que ven con preocupación la pérdida de una adecuada consejería, pobre retención y por ende una pobre vinculación con los servicios de salud locales. Considero que no podemos poner en riesgo la retención de personas recientemente testadas, en el prime nivel de la cascada, por apurar el trámite.

Quienes vivimos con VIH y nos hemos dedicado años a la consejería, sabemos de la importancia de la asesoría pre-test (para lograr que el usuario o usuaria regrese por el resultado y reforzar una prevención integral) y post-test (para contener, derivar y retener a las personas en los servicios de salud). La noción de “cascada” hace notar que la gente se cae, se pierde y el número de personas que siguen en carrera para no enfermar es absurdamente bajo. Creo que es posible testear a toda la gente necesaria en forma estratégica y costo eficiente para cumplir la meta de que el 90% sepan su estado serológico sin sacrificar la calidad.

No es en una plaza o en una feria llena de familias en un domingo por la tarde en fiestas patrias o carnavales donde debemos poner nuestras carpas y testear, sino reforzar nuestro trabajo en y con las poblaciones clave, las parejas serodiscordantes, las madres embarazadas y la gente que mantiene relaciones sexuales con parejas múltiples y sin protección. No se trata de que la gente reciba su primera inmersión rápida al mundo del VIH con dos preguntas, un folleto y una prueba rápida.

Durante el foro hemos escuchado a una minoría de los participantes argumentando un discurso peligroso que habla del “derecho a la salud del resto” por encima del derecho de las personas que viven con VIH (aun sin saberlo). Línea argumental que pretende justificar, por ejemplo, flexibilizar la voluntariedad de hacerse o no la prueba, aún en la mujer embarazada. Esta escuela de pensamiento tiene un tufillo a salubrismo arcaico que busca encontrar a todos y tratarlos, aun violentando algún derecho.

No está de más reforzar la noción de que la infección por VIH no es una enfermedad transmisible más. Si queremos hacer las cosas bien hay cientos de miles de PVVS y poblaciones clave organizadas que pueden colaborar, en forma rentada, en la captación y consejería adecuada de la gente por testear.

¿Perdiendo el control?

La reunión fue muy tensa, a ratos casi violenta, y creo que la principal causa fue la resistencia de la sociedad civil (más abiertamente) y de algunos programas (más sutilmente) a dejarse manipular. Es muy meritorio que AHF haya puesto tantos esfuerzos y recursos financieros en organizar este foro, pero creo que tuvieron un gran blooper político, producto quizás de una mezcla peligrosa de falta de experiencia y paternalismo con subestimación.

Quién financia no puede monopolizar la agenda, el escenario, el micrófono, e intentar manipular la participación de la sociedad civil, incluyendo el resultado de la declaración final del evento. Todos hemos organizado todo tipo de eventos y hemos movilizado cientos de miles de dólares para que sucedan sin la pretensión de adueñarnos de lo que pasa, y esto tiene que ver con una ética de trabajo.

Para no perder la metáfora de la cascada: hubo agua, hubo ruido y el río trajo algunas piedras. Esperemos que todos los co-organizadores y los invitados altamente empoderados hayamos aprendido algunas lecciones de esta experiencia.

Debemos reconocer que se lograron los resultados y se consensuaron las metas necesarias para doblar la curva del crecimiento de la epidemia y acercarnos al sueño de cero nuevas infecciones. De regreso en casa sigue el trabajo real, el de echar a andar la maquinaria política, técnica y financiera que lo haga posible.

Nuestro sector, la sociedad civil “organizada”, tiene que ponerse a la altura de las circunstancias; en México hemos visto mucha gente perdida -con su GPS recalculando por tres días-, miembros de algunas redes e iniciativas que en algunos casos son unipersonales y que se activan frente a la inminencia de un viaje. Como contraste, otros colegas que no han perdido ni las garras ni las mañas y que hacen que este trabajo valga la pena. Y algunos otros que desde sus países manifestaron mucha desconfianza y cuestionamientos virtuales, en algunos casos quizás movilizados por la frustración de no haber sido invitados.

Quizás debamos fijar nuestras propias metas de eficacia, eficiencia, rendición de cuentas, recambio y depuración, y así lograr que la masa crítica de los que participan de cuerpo presente sepa un poco más de qué se habla, afine la puntería de lo que se dice y sepa mejor qué hacer con lo que lleva de regreso a casa.

Sabrán disculpar los colegas la honestidad brutal de esta mezcla rara de crónica y editorial. Mientras tanto, volvamos a lo nuestro, a hacer las metas realidad que no son otra cosa que muchas más vidas salvadas.

Todos los artículos pueden ser compartidos y publicados siempre que sean citados los datos de la fuente.