En el año 2008, Estela inició la búsqueda del cambio de nombre en su documento de identidad. Luego de un proceso judicial contra el Registro Nacional de Identificación y Estado Civil (RENIEC), logró que se reconozca el nombre con el que ella se identifica y se siente a gusto. Tras esta gran conquista para su identidad, Estela decidió demandar que se cambiara el sexo en su documento, en el marco del derecho a la identidad, teniendo en cuenta que el género es parte constitutiva de la identidad de una persona. Esto fue recientemente rechazado por la máxima instancia en el país, el Tribunal Constitucional.

Otros casos similares habían obtenido satisfactoriamente el cambio de nombre, al igual que Estela, y hace unos pocos años, dos mujeres trans habían conseguido fallos favorables para el cambio de sexo, lo que la animó a luchar por su identidad completa y que su género femenino fuera reconocido legalmente.

Es preciso señalar que en una primera instancia, un juez, amparado en la argumentación del derecho a la identidad que sustentaba la primera sentencia referida al nombre, indicó que se debía cambiar el sexo en el documento de identidad. Sin embargo, este primer fallo es apelado por el RENIEC en base a argumentos contra la forma del proceso y no sobre el fondo de la demanda; esta apelación hizo posible que finalmente el Tribunal Constitucional (TC) fallara en contra del derecho a la identidad de Estela.

Corresponsales Clave conversó con el abogado de Estela, el Dr. Alonso Ynga, quien al referirse a la sentencia, afirma que se ha garantizado un “derecho a medias”: “El TC parece decir ‘Yo te doy media identidad con tu derecho al nombre, pero la identidad completa, afirmando tu género, eso no es posible, debido a que podrás casarte’; es decir, que podría lograr el pleno desarrollo de la personalidad, algo que se contempla como un derecho fundamental de los seres humanos. El TC parece haber señalado que eso ‘es mucho’”, comentó.

Al revisar la sentencia del TC, puede identificarse un fuerte sesgo conservador, ya que señala que el pedido se puede identificar con “aquellas tendencias que intentan romper con el modelo que afirma que el Derecho debe proteger jurídicamente lo que viene dado por la naturaleza humana”. Y hace alusión a que mientras no haya evidencia de que el sexo psicológico debe prevalecer al biológico, no se puede admitir el cambio de sexo. La sentencia, incluso va mucho más allá y dice que el reclamo sería un precedente para el matrimonio de personas del mismo sexo, ya que cualquier demandante transexual podría usar su sexualidad femenina en el documento de identidad para contraer matrimonio.

El 3 de junio entrarán en funciones los nuevos miembros del Tribunal Constitucional (TC), lo cual parece dejar una esperanza para corregir este agravio de los derechos de las personas de la diversidad sexual.

Maribel Reyes Pérez, integrante de la Secretaría General de la Red Peruana TLGB, en conversación con Corresponsales Clave señaló que “el nuevo TC deberá corregir esta sentencia nefasta”. Y, en su opinión, esta sentencia es especialmente dañina porque señala explícitamente que constituye doctrina constitucional vinculante obligatoria para todos los jueces y tribunales del país. Es decir, que obliga de manera explícita a todos el aparato judicial a obedecer esta sentencia.

Según Reyes, la sentencia está direccionada contra el matrimonio igualitario. “Es obvio que este fallo buscaba marcar una postura en contra del actual proyecto de unión civil no matrimonial (…), pues para los conservadores la unión civil es una puerta al matrimonio civil entre personas del mismo sexo”, criticó.

Jana Villayzán, activista de la Red Trans, también criticó este fallo marcado, en su opinión, por una fuerte presión de grupos ultra conservadores ligados a las Iglesias católica y evangélicas. Para revertir esta situación, las organizaciones de mujeres trans tienen planes de trabajar fuertemente contra el estigma y la discriminación, así como por el reconocimiento y ejercicio pleno del derecho a la identidad en trece ciudades del Perú.

Esta reciente sentencia es contraria a la jurisprudencia de tribunales internacionales que han respaldado la identidad de género y contraviene las sentencias del aparato judicial interno y del mismo Tribunal Constitucional peruano que en el 2006 otorgó el cambio de sexo a una persona trans.

En una América Latina que avanza hacia el ejercicio pleno de los derechos, donde Argentina, Uruguay y México lideran el camino del reconocimiento y el respeto del derecho a la identidad de género, el Perú parece estar retrocediendo.

Toca que las instancias internacionales den una lección sobre respecto de los derechos al Perú, e internamente, nos queda mucho trabajo por librarnos de la homofobia y la transfobia en nuestras instituciones.

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