En las últimas semanas el Equipo de Corresponsales ha recibido algunas denuncias puntuales sobre falta de medicamentos antirretrovirales en el sistema no público de salud, compuesto por las Obras Sociales y las Empresas de Medicina Pre-paga, lo que en otros países de la región se suele llamar seguro social y empresas o seguros privados de salud.

En principio, es importante mantener la vigilancia de los diversos servicios que brindan atención en salud, para ello es importante conocer, en primer lugar, cómo se organiza el sistema de salud argentino y cuál es el rol de cada uno de los subsistemas.

Algunos usuarios reportaron interrupción en la provisión de ritonavir

La República Argentina tiene un sistema de salud solidario que obliga a cada uno de los subsistemas de salud a ofrecer atención y tratamiento. Como resultado de la aprobación del Plan Médico Obligatorio, hace más de una década, cada sistema provee en forma directa o subsidiada el tratamiento completo de algunas enfermedades complejas, como la infección por VIH, problemas oncológicos, drogodependencia, etc.

Una persona que vive con VIH en el país está totalmente cubierta por su Obra Social, sistema de salud habitualmente sindical que se financia de las retenciones obligatorias que se hacen a los asalariados; por una empresa privada de medicina pre-paga, a la cual la persona paga en forma individual o por la retención de una parte de su salario; y en tercera instancia por la Salud Pública, que cubre a todas aquellas persona que no tienen una obra social o prepaga, por ejemplo por falta de recursos o empleo. Este esquema en la práctica debe asegurar el acceso a tratamiento al 100% para cualquier persona que esté en Argentina.

Es habitual que algunas Obras Sociales y Pre-pagas tengan dificultades para ofrecer esta cobertura, en ocasiones debido a cuestiones financieras y en otras meramente burocráticas. El Plan Médico Obligatorio ha demostrado por años que el tratamiento oportuno del VIH no es necesariamente uno de los costos más altos por enfermedades complejas que estas empresas deban enfrentar. Además, ellas reciben un subsidio por el tratamiento, que debe ser tramitado en la Superintendencia de Servicios de Salud.

En relación con las denuncias concretas hemos consultado a la Dirección Nacional de SIDA y nos han respondido lo siguiente: “Hemos recibido denuncias de afiliados a obras sociales sobre demoras en la entrega de Ritonavir, que no dependen de la Dirección de Sida y ETS del Ministerio de Salud de la Nación. Sin embargo, se tomó contacto con el laboratorio responsable del suministro a las obras sociales y aseguró que ya se había solucionado el inconveniente y, por ende ya se está haciendo la entrega de la medicación.”

Los casos puntuales se van resolviendo y, como informa el Programa Nacional, estos temas no corresponden a su órbita, gestión e influencia. La salud de los Argentinos es y será siempre una responsabilidad última del Estado pero la forma de actuar de cada dependencia del gobierno frente a un caso de desabasto es diferente en función de donde se origina el faltante. Esto que parece básico pero es importante tenerlo claro para quienes recibimos atención en cualquiera de los tres sistemas.

¿Qué hacer si faltan medicamentos?

Se deben realizar denuncias en:

- la Superintendencia de Servicios de Salud al 0800 222 72583, que es la responsable de controlar a las obras sociales.
- la Dirección de Sida y ETS ofrece la posibilidad de denunciar la falta de medicación a través de la línea de atención gratuita 0800 333 3444 o el mail consultasdsyets@gmail.com para poder intervenir, y asesorar a las personas que lo necesite. (ver recuadro con más información)

Si la demora o el desabasto persisten, la persona puede dirigirse a la Dirección Nacional con copia de la denuncia y de la receta médica para evitar la interrupción del tratamiento. Estas son situaciones excepcionales; la Dirección Nacional de Sida compra y gestiona el tratamiento de miles de personas que no están aseguradas y retiran mes a mes su tratamiento.

Si ya hemos experimentado algún grado de retraso y exceso de burocracia en nuestra Obra Social o medicina pre-paga, no esperemos a un episodio más grave, no dejemos la adherencia en manos del personal administrativo que puede no estar en condiciones de responder a las circunstancias. Debemos tratar de tener al menos una semana de pastillas de margen (o reserva), contactos con otras personas que viven con VIH (PVV) y reciban similar tratamiento que nos puedan prestar y contactos con ONG de trabajo en SIDA que siempre pueden darnos un apoyo en emergencias, o asistirnos en aspectos legales si fuera necesario.

¿Qué no hacer si faltan medicamentos?

Es oportuno reiterar lo básico y obvio, ya que es fundamental para el éxito del tratamiento: No interrumpir la toma de los ARVs, no modificar la dosis de los ARVs y no cambiar el esquema de tratamiento sin la participación del médico tratante. La interrupción, el auto-racionamiento y el cambio de esquema solo llevan a una mayor probabilidad de resistencia viral y menos opciones terapéuticas por las que optar en el futuro. No debemos olvidar, que al menos en Argentina, hay una oferta amplia de productos genéricos, ademas del producto innovador (o medicamento patentado inicialmente), de donde estas empresas o instituciones luden resolver el faltante sin cambiar el esquema.

¿Cómo vives tu tratamiento?

La pregunta es capciosa pero tiene que ver con una reflexión más profunda sobre la relación que cada PVV tiene con su largo, -mejor dicho- interminable tratamiento. La adherencia al tratamiento es muy compleja y difícil de sostener en el largo plazo, más difícil resulta cuando son variables externas las que atentan contra esta. Por ello los desabastos de antirretrovirales son perversos y perniciosos para la salud y vulneran los derechos de las PVV. Ante esto nuestra tolerancia debe ser cero y nuestra relación con estos conflictos -siempre potenciales- debe ser muy proactiva.

En América Latina casi todos los países tienen diversas estructuras en sus sistemas de salud y el tratamiento del VIH se ve afectado por ella y la normativa que la rige. En ocasiones, hay mucho más burocracia en un seguro privado que en un hospital público; y puede haber más impunidad en los sistemas privados porque manejan un universo de usuarios con un perfil quizás menos combativo. Sin embargo el abandono de un paciente en cualquier parte del sistema debe ser objeto de la atención de la máxima Autoridad Sanitaria (Ministerio de salud, Programa Nacional, Provincial, etc.), otros organismos de control y regulación de estos servicios y de la Sociedad Civil Organizada por medio de sus organizaciones, redes y observatorios.

¡Mantengamos nuestra mirada vigilante!

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