El día de ayer, 17 de junio, la Comisión de Justicia y Derechos Humanos del Congreso de la República del Perú evidenció su homofobia y el oscurantismo que la gobierna al trastocar el espíritu inicial de los proyectos de Ley de Unión Civil y de Patrimonio Compartido presentados por el Congresista Carlos Bruce que buscaban otorgar derechos fundamentales a las parejas del mismo sexo. Estos proyectos fueron agrupados en uno solo con los de otros tres congresistas que han expresado públicamente su rechazo a la comunidad LGBT.

Un pre-dictamen de la Comisión convirtió la Unión Civil en “Unión Solidaria” entre dos personas cualesquiera, sean heterosexuales u homosexuales, sin reconocerlas como familia, ni como pareja, sin otorgarles derecho de copropiedad, ni herencia. La Unión solidaria no implica ningún cambio en el estado civil de ninguno de los contrayentes. Es decir, no solo modificaron el nombre del proyecto, sino que recortaron casi todos los derechos que en él se habían contemplado.

El breve debate que tuvo lugar en la Comisión, y que no llegó a abordar los puntos específicos de la Ley, estuvo lleno de expresiones de agresión hacia la comunidad LGBT. De “aberrantes” calificó las relaciones sexuales entre personas el mismo sexo el congresista Martín Rivas, del partido oficialista, al intentar entrar en la discusión sobre el derecho a las visitas conyugales en las prisiones para las parejas del mismo sexo –derecho que sí les asiste a las parejas heterosexuales.  Hubo también las típicas alusiones al “matrimonio natural entre un hombre y una mujer” de parte de la congresista fujimorista Martha Chávez, y no faltó la observación conservadora de Humberto Lay, “pastor evangélico”, que restringía la función de la familia a la procreación.

Las multitudinarias marchas, las entrevistas a decenas de actores sociales y las miles de firmas presentadas en apoyo a la Ley de Unión Civil, ya habían encontrado un –tal vez no tan inesperado- rechazo en la sociedad, pero seguramente nadie esperó este golpe de parte del Congreso a los derechos humanos de la comunidad LGBT; ese mismo Congreso que hace casi un año rechazó la moción de incluir la “orienación sexual” y la “identidad de género” como agravante en los crímenes de odio.

Carlos Bruce recibe diez mil firmas en apoyo a la Ley de Unión Civil.

La sesión de la Comisión concluyó y, a menos que se extienda esta legislatura por una semana, el proyecto no será discutido sino hasta agosto.

Los líderes de de la comunidad LGBT, que estuvieron atentos y atentas durante todo el día a la sesión de la Comisión, se expresaron de inmediato.  “Hoy, la Unión Civil se fue al diablo y la Unión Solidaria tomó su lugar. Se reconocen derechos patrimoniales pero no familiares, es decir, las parejas de lesbianas y gays no somos pareja ni familia. Si este proyecto se aprueba, (…), solo se beneficiarían aquellos que tienen algo que compartir y dejarle al otro. La importancia de reconocernos como familia era posibilitar que vivamos menos violencia, empujar cambios culturales, romper imaginarios en donde la familia está constituida solo por un núcleo heterosexual (el argumento más falso del mundo), implementar políticas públicas a nuestro favor, que el Instituto de Estadística nos cuente, educar en respeto a la diversidad, no negar nunca más que existimos, no permitir nunca más que escondamos a quien amamos. Hoy se ha dado fin a una posibilidad hermosa y se ha pasado a debatir cuánta plata y bienes podemos dejarle a otra persona. Yo no tengo nada que dejar, pero tengo mucho por amar. Hoy ha perdido el amor”, comentó Verónica Ferrari, activista lesbiana y ex Presidenta del MHOL.

Por su parte, el Congresista Carlos Bruce, autor del Proyecto de Ley de Unión Civil, y quien declarara hace pocas semanas públicamente su homosexualidad, ha señalado que solicitará a la Comisión que el Proyecto de Unión Civil sea “desacumulado” de los demás y se vote por separado.  Aunque prevé que será rechazado.

Ayer el Congreso peruano volvió a demostrar su homofobia. Pero hizo más. Devolvió ese ímpetu y esa fuerza a una gran masa que irá por más, que irá por todo. ¡Viva el Matrimonio Igualitario!

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