El jueves 10 de Julio se realizó en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires una besada pública en repudio a la visita del presidente ruso Vladimir Putin, organizada por El Vahído, casa Brandon, Casa Jauregui, Akahatá, MAL, y Desde el Fuego.

Putin llega en una gira oficial que estará realizando en América del Sur durante el mes de julio con una agenda cuyo objetivo fundamental es cerrar acuerdos económicos en las areas de energía y comercio: “la Argentina es el principal socio estratégico de Rusia en América latina, la ONU y el G-20″, declaró antes de su viaje. Sin embargo -y a pesar del hermetismo con que el gobierno argentino viene manejando la visita- el presidente ruso aclaró que “por ahora no ve que el BRIC (el grupo de países con economías emergentes que forman Brasil, Rusia, India y China) pueda sumar a la Argentina como miembro de ese bloque”.

Casi 80 países en el mundo criminalizan los derechos de las personas LGBTI, algunos incluso con pena de muerte. En junio de 2013, Putin promovió en el Parlamento Ruso una “ley contra la Propaganda Homosexual” que fue aprobada por unanimidad. Desde ese momento sanciones económicas, detenciones y represión se intensificaron contra las personas de la diversidad sexual en Rusia. El marco legal represivo fue el estímulo para que grupos homofóbicos y neonazis aumentaran la escala de violencia hacia homosexuales, lesbianas y personas trans.

Rusia no es un país pequeño con escaso protagonismo en el marco mundial como muchos otros que criminalizan a gays, lesbianas y personas trans. Rusia es parte del G7 y miembro permanente con veto del Consejo de Seguridad de la ONU; lo cual obliga a analizar el carácter de efecto dominó que pueden provocar en otros países, las medidas homofóbicas de ese país.

La visita de Putin a Argentina excede el marco de los acuerdos económicos cotidianos del sistema capitalista. Él simboliza la avanzada de la política represiva que vienen desarrollando las derechas y las iglesias del mundo contra los derechos de millones de personas.

Irónicamente, estos días estará sentado junto a la presidenta de un país en donde la lucha de más de 40 años de la comunidad LGBTI permitió las condiciones para la articulación con el Estado y los distintos partidos políticos, y cuyo resultado fueron dos conquistas muy importantes para nuestra comunidad: la aprobación de la Ley de Identidad de Género (referencial en todo el mundo) y la de Ley de Matrimonio Igualitario.

La besada pública se realizó en una fría noche donde sorpresivamente la Policía Federal puso vallas en la calle donde se ubica la sede de la Embajada de Rusia en la Ciudad de Buenos Aires.

Tamaño operativo policial sólo demuestra que nos tienen miedo.

En este marco se pronunciaron algunas organizaciones. La Comunidad Homosexual Argentina  (CHA) adhirió a la besada: “Estamos trabajando en varias acciones, nacionales e internacionales para enfrentar toda clase de legislación que discrimine a las personas por su orientación sexual e identidad de género. En una actualidad internacional de avance en nuestros derechos, enfrentamos y denunciamos a la política de Rusia”, expresó Pedro Paradiso Sottile, Secretario y Coordinador del Área Jurídica de la CHA y Secretario Regional de ILGA.

La Federación Argentina LGBT (FALGBT) lanzó una campaña llamada “PUTIN: ES AMOR, NO PROPAGANDA” donde repudia las leyes que intentan restringir y prohibir la expresión libre de la orientación sexual e Identidad de género en Rusia, y en más de 70 países alrededor del mundo.

A pesar del frío, de la vallas, y de la cantidad impúdica de policías (tanto de uniforme como de civil), casi 400 personas nos congregamos para manifestar nuestro repudio a la visita de un personaje nefasto para los derechos de la comunidad LGBTI Rusa y de todo el mundo.

La comunidad LGBTI de Argentina salió a la calle nuevamente a poner el cuerpo contra la discriminación, como siempre lo ha hecho.

Todos los artículos pueden ser compartidos y publicados siempre que sean citados los datos de la fuente.