Por Anamaría Bejar

De los 35 millones de personas viviendo con VIH en el mundo, 20 millones viven en ciudades y el 25% viven en 30 grandes ciudades. Un tercio de la carga de enfermedad se concentra en 220 ciudades alrededor del mundo.  Sin embargo, menos del 20% de las personas que necesitan tratamiento, lo reciben en estas grandes ciudades y la cobertura de prevención es menos de un tercio de la necesaria. Las cifras hablan por si solas.

Las poblaciones de las ciudades son jóvenes y con un alto crecimiento, especialmente en países en desarrollo. Para muestra dos botones: a Londres le tomó 130 años crecer 8 veces, pero a Bangkok solo 45, mientras que las principales ciudades en China y Africa han crecido 8 veces en solo 20 años.

Vista de la ciudad de Bangkok

Estas cifras fueron compartidas por Stephen Kraus, Director Regional de ONUSIDA en Asia Pacífico durante un evento preliminar a las XX Conferencia Mundial del Sida en Melbourne, Australia. Cities at the Centre fue una reunión técnica de un día y fue seguida de un evento político que reunió a alcaldes y notables figuras de la respuesta al sida como Michel Sidibé, Director Ejecutivo de ONUSIDA; Epeli Nailatikau, Presidente de Fiji, la Dra. Nafsiah Mboi, Ministra de Salud de Indonesia y Presidenta de la Junta de Gobierno del Fondo Mundial de lucha contra el sida, la tuberculosis y la malaria, entre otros.

Durante la reunión técnica fueron presentados casos emblemáticos de ciudades que han dado una respuesta al sida desde sus presupuestos municipales. La ciudad de Quezón en las Filipinas, no solo financia su programa de VIH, sino también recoge información sobre la prevalencia cada dos años, monitorea la calidad de los servicios anualmente y tiene planes de hacer el monitoreo trimestral.

El Gobernador de Port Moresby, capital de Papúa Nueva Guinea, uno de los países con la más alta prevalencia en la región de Oeanía, planteó la necesidad de contrarestar las políticas de criminalización de la homosexualidad y el trabajo sexual desde la reglamentación local. “No esperaré a que el gobierno nacional legisle cuando tengo en mis manos reducir el estigma y discriminacion en mi esfera de gobierno”, dijo  Powes Parkop.

La representante de la Alcaldía de la Ciudad de Nueva York, Terry Hamilton, compartió como el activismo de la ciudad logro que las personas viviendo con VIH tengan un límite de aumento de su renta en 10% cuando habitan viviendas de planes municipales como una contribución a la mejora de su calidad de vida. La ciudad de Nanjing en China presentó cifras que mostraron claramente como organizaciones de hombres que tienen sexo con hombres alcanzan al menos 5 veces más hombres que tienen sexo con hombres que cualquier otra organizacion contratada por la municipalidad.

En países con procesos de decentralización, el involucramiento de los poderes locales en la respuesta al sida es imprescindible. Cuando el gobierno nacional solo ejerce un rol normativo, los recursos financieros están en las municipalidades, así como el poder de decisión. Es por esto que es fundamental mirar a la ciudad como un espacio político importantísimo para la sostenibilidad de la respuesta pero también como un espacio más cercano a las comunidades y las poblaciones clave. Por ello se hace imperativo comprometer al poder local.

Tuve el privilegio, pero también la preocupación de ser la única persona de la sociedad civil presente durante la reunión técnica. A pesar de las invitaciones extendidas por ONUSIDA a diferentes organizaciones, fueron otras las reuniones las que se priorizaron, lo que es una señal de que todavía nos falta enfocar nuestra mirada y nuestros esfuerzos no a los donantes internacionales sino a los poderes locales.

Las municipalidades podrían extender sus servicios de salud y VIH, no creando nuevos sino integrando los que ya proveen las organizaciones de la sociedad civil, a través de la estandarización de su calidad y el financiamiento de los mismos. El tema es, no solo motivar al alcalde de turno sino institucionalizar un presupuesto que asegure la respuesta en el mediano y largo plazo.

Sabemos que en países donde no hay criminalizacion, existe una criminalizacion de facto en el nivel local donde las trabajadoras sexales, trans y hombres gais son detenidos en aras de ordenanzas supuestamente defensoras de la ‘moral’. Es en este nivel donde se abusa de los derechos humanos con impunidad y la policia y el crimen organizado actúan con impunidad. Las municipalidades pueden revocar ordenanzas y generar regulaciones que protejan a todos sus ciudadanos y ciudadanas por igual.

SI queremos vivir con lo nuestro y sostener la respuesta en serio, es imprescindible empezar un diálogo y trabajar con el poder local.

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