Por Kurt Frieder

“Esta conferencia, que se desarrolla en un centro de convenciones fantástico, en una ciudad sumamente acogedora, transcurre sin pena ni gloria. Una conferencia que quizás solo será recordada por el terrible episodio del derribo del avión de Malasyian Airlines y la muerte de algunas personas que, como Joep Lange, venían desde Amsterdam.

Una conferencia deslucida en la cual no pasó, ni pasará nada. No hubo presentaciones que ofrezcan algo de interés para la ciencia o la comunidad, no hubo acciones desde el activismo reclamando por acceso o mejores tratamiento, no hubo un número significativo de participantes que hayan generado una presencia política.

Los congresos mundiales han sido y deben ser siempre eventos políticos que dejen una huella en la sociedad. Con los ya clásicos enfrentamientos de la comunidad con la industria farmacéutica y/o con la corporación médica, reclamos todos legítimos que se expresaban en manifestaciones callejeras. Ahora parece que somos todos amigos, ONUSIDA y los demás organismos internacionales pregonan el mensaje de Tratamiento como Prevención (TasP), “90-90-90 en el año 2020″. La élite médica presente en la conferencia, representada en la Sociedad Internacional de SIDA (IAS), sintiendo que han cumplido con su objetivo de proporcionar tratamientos efectivos que mejoran la calidad de vida de sus pacientes. Y la industria farmacéutica está satisfecha porque vende medicamentos que, aunque no curan, ha llegado a ser de fácil ingesta para quienes los reciben (y ahora se habla incluso de una inyección de aplicación trimestral). Entretanto los activistas presentes -que creen que representan a ese 30/40% de personas que viviendo con el virus no están en tratamiento- aprueban (a esta conferencia) y se encuentran en el Aldea Global que, como en tantos congresos anteriores, aún siendo lo más divertido e interesante, se encuentra suficientemente alejada.

Es cierto que han habido avances importantes en estrategias de tratamiento, pero la realidad es, cómo dijo el profesor Salim Abdul Karim en la primera plenaria, actualmente sólo el 29% de las personas con VIH acceden a la atención médica y tienen una carga viral indefectible. La cascada de tratamiento en todos los países muestra una pérdida de pacientes enorme en un contexto con cerca de 80 países que criminalizan con mayor o menor virulencia a los poblaciones en mayor riesgo o a las personas que viven con VIH. No es casual que solo 20 países tengan el 80% de las Personas Viviendo con VIH y acumulan la mayoría de las nuevas infecciones, y que en muchos de estos países no haya aun acceso total a los derechos humanos para estas poblaciones.

En este escenario, hablar de que aspiramos a terminar o controlar la epidemia dentro de 6 años (en el 2020) es casi un acto de hipocresía. Como dicen algunos seguimos “predicando en las iglesias” y, lo que esto genera es una mayor complacencia, (nos hace) bajar la guardia y permitirle a los gobiernos, a los organismos internacionales y a la ciencia que se relajen. También genera que el tema “sida” baje de la agenda de la industria farmacéutica que invertirá en desarrollos científicos y en tratar patologías que le resultan más rentables.

En definitiva, si  hubo 7.000 participantes como dijeron algunos y hasta 14.000 como dijeron otros, esta conferencia fue un fracaso. En la ciudad de Melbourne el evento tuvo bastante visibilidad, pero Australia no es precisamente un país en el cual sea necesario un gran impacto. Es cierto que siendo tan lejos y costoso hubo muy pocos delegados latinoamericanos y africanos pero, ¿dónde estuvieron los miles de delegados provenientes del sudeste asiático que deberían estar presentes? ¿Y dónde los políticos de países afectados por la epidemia que asumen compromisos?  ¿Dónde han estado los periodistas de todo el mundo? El centro de prensa fue mínimo, un tercio del tamaño de las conferencias previas y esto quizas reflejó el interés que despierta el tema. Si no hubiera sido por el lamentable desastre del avión de Malasyian, esta conferencia se habría reflejado solo en el interior de algunos medios y todos sabemos lo importante que es la difusión en el mundo contemporáneo.”

Kurt Frieder es Director Ejecutivo de la Fundación Huésped.

Probablemente las impresiones de Kurt Frieder sean compartidas por varios colegas asistentes a la conferencia y debieran devolver la indignación y el ánimo con el que se organizan estos espacios como oportunidades de discusión y planteamieto de desafíos, enfrentamientos y expresión de luchas.

La próxima oportunidad es Sudáfrica en 2016, no la desperdiciemos.

Fotos: Galería www.aids2014.org

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