Por Lorena Di Giano

La sesión satélite, como se suele llamar a las reuniones que se realizan en paralelo al programa oficial de la conferencia, contó con la participación de un gran número  de representantes de diferentes sectores, incluyendo a la industria farmacéutica, entidades globales como la OMS y UNITAID; universidades; organizaciones de la sociedad civil y activistas por el acceso a tratamiento para VIH y Hepatitis C.

El contexto del tratamiento para Hepatitis C

Nos encontramos ante una oportunidad muy importante que se está generando en materia de tratamiento para las personas con infección por  hepatitis C.  Las nuevas drogas para tratar esta infección son muy promisorias, ofrecen una serie de ventajas en comparación con sus predecesoras, incluyendo mayor efectividad para todos los genotipos virales, menos efectos secundarios y toxicidad, tasas superiores de curación (cercanas al 90%), incluso para aquellas personas que presentan una infección avanzada.

Los precios con los cuales estas drogas han salido al mercado son sumamente elevados y ponen el tratamientos fuera del alcance de la mayoría de las personas que necesitan urgentemente acceder a él. El ejemplo más significativo es el caso de sofosbuvir, recientemente aprobado por la  Administración de Alimentos y Medicamentos (FDA) de los Estados Unidos  y la Agencia Europea de Medicamentos (EMA) a finales de 2013, que es comercializado por Laboratorios Gilead  a razón de US$ 1000 la tableta, un equivalente a US$84 mil el tratamiento de 12 semanas.

Durante la reunión satélite el Dr.  Andrew Hill, Investigador miembro del Departamento de Farmacología y Terapéutica de la Universidad de Liverpool, Reino Unido, presentó estudios realizados sobre el costo de producción de varios de los nuevos medicamentos para tratar la Hepatitis C, y mostró que producir sofosbuvir tiene un costo muy bajo, que ronda entre los US$68 a US$136 el tratamiento para 12 semanas. Sorprende entonces el alto precio con el que el medicamento ha salido al mercado.

Hepatitis C y Salud Pública

Una mesa muy interesante de esta reunión satélite fue en la denominada “Defensa de la Salud Pública y el Acceso a la terapia para Hepatitis C”, que contó con la participación de Karyn Kaplan (TAG); Michael Kirby, Michel Kazatchkine (Comisión Global de Naciones Unidas); Brenda Waning (UNITAID); Gottfriend Hirnschal (OMS); Daniel Wolfe (OSF); Collen Connell (Clinton Foundation); Edo Agustian (PKNI); Gregg Alton (Gilead); y Adrian Thomas (Janssen).

En esta mesa se produjo un interesante intercambio de opiniones sobre la necesidad de armonizar la normativa vigente poniendo fin al desbalance entre el derecho a la salud de las personas, (en este caso con hepatitis) y los derechos de las empresas multinacionales a ser remunerados por hacer disponible un producto farmacéutico.  Durante esta discusión se hizo hincapié en la necesidad de que se adopten políticas de protección de la salud pública considerando a los medicamentos como “bienes públicos globales”, algo que habría dejado de ser un supuesto firme con el sobrevenir de la OMC y los tratados internacionales que sobre protegen la propiedad intelectual.

A pesar de los intentos muy acertados de los representantes del panel en insistir en que estamos ante una emergencia de salud pública que debe ser atendida urgentemente y que se deben realizar esfuerzos conjuntos para lograr que las personas puedan acceder a los tratamientos, los representantes de las empresas farmacéuticas  Gilead y Janssen, también parte en el panel, mantuvieron su posición dominante de “propietarios de los medicamentos” y de manera provocativa, a través de distintos argumentos,  intentaron justificar su derecho a establecer los precios acorde a su criterio y conveniencia económica.

Los precios de los nuevos medicamentos para hepatitis C son simplemente inasequibles, no existen presupuestos que puedan solventar la necesidad de las 500 millones de personas que se estima se encuentran infectadas por este virus en el mundo.

Para la región latinoamericana, las estimaciones indican que en Argentina viven casi 800 mil personas con hepatitis C y más de 2 millones en Brasil.

El contexto y las posiciones de las distintas partes fueron claramente presentados sobre la mesa.

En varias oportunidades los representantes de la industria farmacéutica han sido llamados a abandonar las estrategias nefastas de buscar favorecer sólo su interés comercial; sin embargo, ha quedado claro que continuarán en la misma postura  a costa de la vida de millones de personas en el mundo entero.

Un mundo mejor es posible, no nos dejemos avasallar por poderes económicos ciertamente codiciosos y que no se interesan por la vida de las personas.

Es muy importante entonces, como activistas, desde los distintos sectores en los que nos encontremos, que trabajemos  articulados y organizados en revertir esta situación.

¡LA SALUD ES UN DERECHO QUE NO SE NEGOCIA!

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