Madres y padres de 16 estados del país conformaron este último fin de semana la Red Nacional de Apoyo Familiar a niñas y niños LGBT. Son todas y todos, muestras de amor y aceptación que tanta falta hace en nuestra sociedad. Son personas que influyen de manera significativa en cómo otras madres y padres a lo largo del país pueden entender una orientación sexual diferente a la heterosexual en sus hijos e hijas. Muchas de estas situaciones se pueden dar, gracias al apoyo familiar. Finalmente los padres deben entender que los hijos vivirán su propia vida, pero si cuentan con las herramientas necesarias, lo harán de una mejor forma.

Según el Director del Programa de VIH/Sida en la Ciudad de México, Luis Manuel Arellano, quien participó del Congreso, en México cada año se registran entre nueve mil y diez mil nuevos casos de VIH que evidencian las deficiencias en la educación sexual. Indicó también que la prevalencia es de 20.4% para hombres gay y otros hombres que tienen sexo con hombres en el distrito federal, mientras que la prevalencia a nivel nacional en población en general es de 0.3%.

Lo anterior alerta sobre las posibles deficiencias estructurales entre los círculos de información, convivencia y de afecto de la población del colectivo GBT, y genera un reto en el cuidado de la salud para esta población. Un joven gay tiene 85% más probabilidades de estar expuesto al VIH que un joven heterosexual, y lamentablemente, la población LGBT no tiene mayores referentes de prevención ni de alerta ante la epidemia.

Los niños y jóvenes que carecen de información en casa la buscan en sus círculos de influencia más cercanos como los amigos y vecinos. Muchos tienen relaciones por primera vez a los diez o doce años, algunos incluso desde antes. De ahí se identificaron situaciones tan delicadas durante el Congreso, como el caso de un joven de once años con disgnóstico positivo de VIH en la Clínica Condesa.

Si un joven gay o HSH carece de un referente de prevención en su propia comunidad, la familia debería convertirse en un ámbito emergente de información y orientación. Sin embargo, los padres y familiares se encuentran ante el reto de encontrar un equilibrio entre la información y la educación, sin atropellar la autonomía del joven.

El programa Aspar -Asesoría de Pares- de la Clínica Condesa atiende a 701 personas de entre 17 y 29 años de edad que recibieron el diagnóstico. Han encontrado que estos jóvenes primero comparten su nueva situación con sus amigos o con su novio; luego buscan información en internet y se espantan con los efectos secundarios que tienen los antirretrovirales. Muy pocos comunican su diagnóstico a sus padres y familiares, por lo que -aunque hay excepciones- no es destacado el acompañamiento de los padres y familiares en el proceso de integración del joven gay al servicio de salud.

Por su parte, Iván Pérez Vitela, Director de Cultura por la Igualdad y la No Discriminación del Consejo para Prevenir y Eliminar la Discriminación de la Ciudad de México (Copred) comentó que este organismo llevó a cabo una encuesta local sobre la discriminación en las 16 delegaciones del Distrito Federal, incluyendo a 40 grupos poblacionales y encontraron que el tercer grupo más discriminado es el de los varones gays. También encontraron que las personas travestis, transexuales y transgénero no están completamente visibilizadas, pues para el común de la población, todas se engloban dentro de la categoría de varón gay.

Copred se ha comprometido a sumarse a la colaboración con otras instituciones gubernamentales y organizaciones de la sociedad civil para revisar las conductas y la educación que las familias transmiten a sus niños y niñas LGBT, de tal manera que este proceso sea guiado e informado. Destacó la labor que realiza la Red Ciudadana por la Igualdad y la No Discriminación que tiene al menos dos grupos que se encargan de proveer información a la población sobre el respeto a las personas LGBTTTI.

Luis Perelman, un activista que durante años ha promovido que el apoyo familiar influye de manera contundente en proveer de las herramientas necesarias a los jóvenes y adolescentes LGBT para proteger su salud, compartió las conclusiones del estudio publicado en la revista Pediatrics realizado con varones homosexuales latinos en Estados Unidos, que señala que el rechazo familiar pone al joven homosexual muy vulnerable ante las ITS, incluyendo el VIH/Sida; a la depresión, la baja autoestima, e incluso al suicidio.

El congreso organizado por la FEMESS y el Armario Abierto tuvo la participación de madres y padres que apoyan, que han vivido procesos de aceptación de sus hijos. Aunque puntualizan que no porque estén hablando el tema con otros padres sus procesos internos familiares han sido fáciles, y por el contrario, en ocasiones han estado llenos de drama y dificultades.

Sin embargo, estas madres y padres han logrado sacar adelante a sus hijos, por lo que Luis Perelman tiene la convicción de que “cuando los padres están, las cosas van mejor”. Indica que son los niños y las niñas gays y trans las que marcan el paso del proceso familiar que se debe seguir, tanto a nivel del hogar como en una escala más amplia con la sociedad. Ellos mismos, en un ambiente de confianza, se expresan claramente, y toca a los padres encontrar las acciones necesarias para que los hijos se sientan amados, escuchados y acompañados. Asimismo, este acompañamiento no significa que las niñas y niños de repente ya vayan a tener una vida sexual activa, incluso puede ayudar a retrasar el inicio de la vida sexual.

Estas madres, padres y activistas que conformaron esta nueva Red Nacional de Apoyo Familiar a niñas y niños LGBT -como lo refirió Iván Pérez Vitela- son, desde la sociedad civil, un semillero de cambio social.

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