La sociedad civil nicaragüense está realizando muchos esfuerzos para garantizar que el Estado y la Empresa Privada reconozcan la situación del VIH, los feminicidios y los altos índices de embarazos en adolescentes y su impacto social y económico, que requiere respuestas integrales.

Nicaragua se encuentra en una de las etapas con mayor trascendencia de su vida contemporánea. La evolución e involución de sus procesos políticos, económicos, sociales y de salud están marcando su futuro. La sociedad está enfrentando diferentes desafíos y cada uno de dichos elementos coexisten y son dependientes entre sí.

Ante el retiro de varios de los principales organismos donantes del país, que han desaparecido o disminuido su ámbito de acción; han aparecido nuevos actores de la respuesta al VIH, de los cuales hemos venido informando y presentando desde diferentes perspectivas en Corresponsales Clave.

Uno de esos actores es una de las asociaciones del gremio empresarial más importantes de Nicaragua, el Consejo Superior de la Empresa Privada (COSEP). En un video institucional informativo comunican preocupación por el impacto del VIH en la población trabajadora: en el año 1988 el 30% de las personas con VIH eran obreros y para 2011 esta cifra subió al 78% lo cual representa una preocupación también económica.

Hace 4 años iniciaron acciones: “hemos trabajado con PREVENSIDA con un proyecto dirigido a ingenios; con USAID, un Estudio de conocimientos, actitudes y prácticas en trabajadores de algunas empresas miembros de las cámaras del COSEP; con PASCA realizamos el primer foro dirigido al sector privado y obtuvimos asistencia técnica para fortalecer nuestras acciones. En el caso de la Alianza, hemos trabajado con la capacitación de personal clave, réplicas, estudios y promoción de políticas en las empresas.

(….) El COSEP es miembro de CONISIDA desde finales de 2013. Tenemos participación activa, con voz y voto. Hemos brindado retroalimentación para la Política Nacional de VIH en el lugar de trabajo, trabajado con 19 empresas en 7 departamentos del país. Estas empresas han mostrado: voluntad empresarial, inversión y desarrollo de capacidades, garantizando que el personal interno pueda replicar sus conocimientos con compañeros de trabajo sin disminución salarial, además han cedido locales y alimentación para las y los trabajadores”, informó Mariela Terán, directora del Proyecto VIH en COSEP.

La aparición del COSEP y su rol en dichos proyectos ha motivado algunas interrogantes como: ¿Puede y debería la empresa privada ejecutar proyectos sobre VIH?

Marilyn Mora, Construyendo Alianzas ante el VIH en el Secor Rural.

“Desde 2010 decidimos asumir un nuevo compromiso con nuestras empresas y trabajadores. Integrándonos de manera activa a la respuesta al VIH, ya que uno de nuestros objetivos institucionales se basa en la promoción y defensa de los derechos humanos en libertad, democracia y justicia”, reza el video institucional, y su constitución legal le permite ejecutar proyectos y recibir fondos.

Esto ha despertado opiniones desde la respuesta que han venido desarrollando hace más de 20 años otras organizaciones de sociedad civil.

“Muy positivo que el COSEP no solo se involucre, sino que elabore políticas, pero el otro ángulo es inquietante (y no es fácil de decir). Tenemos la esperanza que esto no sea catapulta para ellos, pues es evidente que si COSEP compite con las organizaciones de base habrá grandes brechas”, señaló Marilyn Mora del proyecto: Construyendo alianzas ante el VIH en el sector rural

“Muy poca gente se ha atrevido a hablarlo y por ello estoy tratando de ser prudente, muy analítica y reflexiva, porque es importante y me preocupa. Cuando de repente aparecen tantos actores en la respuesta, vamos detectado diversificación en la distribución y captación de fondos.  Si bien el COSEP no es gobierno, sabemos que tienen una buena relación con ellos y por ende no sabemos si tomará una actitud beligerante en la lucha por la garantía de las demandas que tenemos como sociedad civil.

El COSEP debe reconocer que, si bien son una organización con capacidad instalada, apenas llevan 4 años; si trabajan junto con las organizaciones de sociedad civil, reconociendo sus experiencias y metodologías iremos cerrando brechas. Si el COSEP logra visualizar un trabajo de manera coordinada y concertada, aportarán más” finalizó Mora.

Por su parte Ramón Rodríguez, reconocido experto en derechos humanos, señaló: “todavía se requiere mayor sinergia entre el sector privado, la cooperación externa, el Estado y la sociedad civil. Por ejemplo, son pocas y tímidas las voces que recuerdan al Estado que está pendiente el reglamento de la Ley 820, la cual fue aprobada desde finales del 2012. ¿Cuántos actores de la respuesta nacional conocen y aplican la nueva ley? ¿Se ha divulgado y capacitado lo suficiente sobre esa norma jurídica?”

Efectivamente el accionar de la empresa privada a través del COSEP es, aunque con cierta controversia, una de las esperanzas para garantizar una respuesta nacional integral. Cuando aparecen nuevos contextos, la sociedad va encontrando formas sostenibles de respuesta, y esta es la oportunidad para Nicaragua.

Se deben aplaudir las intenciones por fortalecer las acciones. Pero se requiere mucho más allá que proyectos y buenas intenciones. El sector privado tiene en sus manos un rol de incidencia ante el Estado. Aun son muchos los hospitales con desabastecimiento, muchas las personas con VIH sin acceso a empleos dignos, muchas las violaciones a derechos humanos, y significativa la exclusión de comunidades LGBTI en los empleos formales.

Otro de los grandes retos es la presencia del sector privado en las áreas rurales y en la costa caribeña. Aún miles de empresas de esa zona, debido a la vulnerabilidad y exclusión social que se vive, están lejos de una conciencia de derechos.

Recordemos que los proyectos de mayor cambio y de impacto social son los que conjugan sus acciones, ejecutan y monitorean sus resultados, respondiendo de esta manera lo que señala la Política Nacional de Salud: “desarrollar y garantizar acciones y servicios de promoción, prevención, recuperación y rehabilitación de la salud con el concurso de instituciones y organizaciones públicas y privadas, la comunidad, la familia y el individuo para contribuir a mejorar la calidad de vida de la población nicaragüense y el desarrollo del país”.

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